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La cercanía de Meghan Markle en mitad de la tormenta mediática

La duquesa de Sussex se muestra cálida y divertida durante la sesión de fotos de su colección de moda solidaria, en la que sorprendió con su presencia a las mujeres que participaron como modelos

Meghan Markle, durante la sesión de fotos de su nueva colección de moda.
Meghan Markle, durante la sesión de fotos de su nueva colección de moda.

Enrique de Inglaterra y Meghan Markle han querido calmar las aguas que se han revuelto a su alrededor después de sus recientes vacaciones, primero en Ibiza y después en Niza. Unos viajes que han creado mucha polémica por el uso de aviones privados y la gran contaminación que esto conlleva cuando los duques de Sussex siempre han presumido de apoyar las causas medioambientales. Por ello, desde la cuenta oficial de Instagram, donde acumulan más de 9,3 millones de seguidores, los duques han compartido varios vídeos en los que se muestra una imagen cálida y cercana de Meghan Markle.

Se trata del making of de la sesión de fotos de la línea de moda solidaria de la duquesa, una colección cápsula de ropa de trabajo para mujeres que beneficiará a Smart Works, una organización que ayuda a las féminas con menos recursos a volver al mundo laboral. En breves vídeos publicados en Instagram Story —el formato que desaparece a las 24 horas de su publicación— se ve a una Meghan Markle emocionada y risueña ayudando a coordinar todos los detalles de la sesión fotográfica. Vestida con una camisa azul holgada, unos vaqueros, unos zapatos de salón color nude y con su larga melena suelta, la duquesa da la bienvenida en persona a las mujeres que participan como modelos. Las abraza, habla con ellas y las ayuda a vestirse correctamente, ante la expresión incrédula de las asistentes que no contaban con su presencia.

Meghan Markle, en diferentes momentos de la sesión de fotos. ampliar foto
Meghan Markle, en diferentes momentos de la sesión de fotos.

“Una iniciativa de apoyo al colectivo Smart Works que equipará a las mujeres que ingresan en el mundo laboral con los elementos esenciales de la ropa de trabajo que necesitan…Muy pronto”, dice el texto que acompaña a algunas de las imágenes. Para la elaboración de la colección, la duquesa ha contado con la colaboración de los grandes almacenes británicos Marks & Spencer, la cadena británica John Lewis, la marca Jigsaw, y su amiga, la diseñadora Misha Nonoo. La colección se lanzará a lo largo de este año y por cada prenda que se venda se donará otra.

Meghan Markle sonríe durante la sesión de fotos de su colección de ropa.
Meghan Markle sonríe durante la sesión de fotos de su colección de ropa.

Esta no es la primera vez que Meghan Markle hace una incursión en el mundo de la moda. Ha ejercido como editora del número de septiembre de la revista Vogue UK y, antes de casarse con el príncipe Enrique y siendo todavía actriz en la serie Suits, fue dueña de su propia línea de ropa con el minorista canadiense Reitmans, en la que una de las piezas principales eran unos pantalones realizados en cuero vegetal.

La publicación de esta sesión de fotografías que muestra a Meghan Markle en una actitud natural y relajada contrasta con la polémica que rodea a la duquesa de Sussex y al príncipe Enrique desde hace un par de semanas. Estos días, las redes sociales y los medios británicos han tildado de “hipócritas” a los duques de Sussex por el uso de aviones privados, que contaminan mucho más que los vuelos comerciales. Sin embargo, varios personajes famosos como la presentadora de televisión y cómica Ellen DeGeneres, la cantante Pink o su gran amigo Elton John han salido en su defensa. El intérprete británico tuvo que acudir a sus redes sociales para aclarar que él mismo había cedido su avión privado a los duques para que viajaran a su casa de Niza, acordando con la compañía de vuelo el uso de un carburante menos contaminante.

El príncipe Enrique y su esposa llevan meses instalados en el ojo del huracán. Antes de sus polémicas vacaciones, hicieron enfadar a los ciudadanos británicos con la reforma de Frogmore Cottage, la residencia en los terrenos del castillo de Windsor a la que los duques de Sussex se trasladaron en primavera, que costó a los contribuyentes 2,4 millones de libras (casi 2,7 millones de euros). Las obras fueron sufragadas por el Sovereign Grant, los fondos públicos con los que se financian los compromisos oficiales de los royals, el mantenimiento de los palacios reales ocupados y los sueldos del personal, mientras que los muebles, la decoración y otros accesorios los pagaron los Sussex de su bolsillo, al igual que cualquier mejora en las instalaciones que superara la calidad estándar aprobada.

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