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Un compromiso incondicional con la seguridad europea

En un mundo inestable, es vital tener aliados con los que poder contar

Tres aviones durante unas maniobras de la OTAN Trident Juncture en Trondheim, Noruega.
Tres aviones durante unas maniobras de la OTAN Trident Juncture en Trondheim, Noruega.

Nuestra relación con Europa está cambiando, pero nuestro compromiso con la seguridad del continente es inquebrantable y así lo seguirá siendo. Es un mensaje que el Gobierno británico no se cansa de repetir, y que la semana pasada llevé a la reunión de ministros de Defensa de la OTAN, la primera a la que asisto desde que fui nombrada para el cargo hace tres meses.

Estamos convencidos de que cuando nuestros vecinos están más seguros nosotros también lo estamos. Y nuestro compromiso se puede ver claramente. Tenemos a miles de militares participando en operaciones de la OTAN en todo el mundo, desde Estonia hasta Afganistán, y en varias ocasiones junto con militares españoles. Nuestros Typhoon patrullan los cielos del Báltico y pronto estarán protegiendo el espacio aéreo de Islandia. Nuestros buques luchan contra la piratería y nuestros submarinos nucleares llevan contribuyendo 50 años a la seguridad de la OTAN. El Reino Unido ha ofrecido una significativa contribución a la Iniciativa de Disponibilidad de la OTAN por tierra, mar y aire. El futuro buque insignia HMS Queen Elizabeth y los vanguardistas reactores F-35 de nuestra nación conformarán el núcleo de esta aportación.

Estamos convencidos de que cuando nuestros vecinos están más seguros nosotros también lo estamos

Mucha gente pensaba que la OTAN perdería toda su relevancia con el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, las amenazas a las que nos enfrentamos ahora son tan graves como siempre. Con una Rusia renaciente cada vez más agresiva y poniendo en entredicho el orden internacional basado en reglas; con el terrorismo como amenaza diaria; y con las nuevas tecnologías, que presentan tanto oportunidades como retos para nuestra seguridad, necesitamos una Alianza Atlántica fuerte ahora más que nunca.

La disuasión es mejor que la intervención. Sin embargo, defendernos mutuamente, así como la democracia y nuestros valores, tiene un coste. Requiere los mejores equipos y capacidades de defensa del mundo e implica contribuir a las operaciones. Como aliados, todos hemos de cumplir con nuestro compromiso de invertir el 2% del PIB en defensa, para que juntos podamos mantener la seguridad de los 1.000 millones de personas a las que protege la OTAN. El Reino Unido siempre ha respetado y seguirá respetando este compromiso.

Durante los dos días que duró la reunión celebrada en Bruselas abordamos cuestiones como el incumplimiento del tratado de eliminación de misiles nucleares de mediano y corto alcance (INF) por parte de Rusia y la adaptación de la OTAN a la naturaleza cambiante de los conflictos. Las decisiones que tomamos garantizarán que esta organización esté preparada para superar los retos del futuro y ayudar a mantener seguros a nuestros ciudadanos.

La impresión perdurable que me he llevado es ver cómo 29 ministros, provenientes de diferentes países y contextos, unidos por intereses y valores, pueden emprender acciones compartidas sobre algunos de los asuntos más complicados del mundo. En un mundo inestable, es vital tener aliados con los que poder contar.

Este año la OTAN cumple 70 años, y el Reino Unido va a tener el placer de acoger a los líderes de los 29 países miembros en una cumbre en Londres en diciembre. Los desafíos a los que nos enfrentamos ahora son muy distintos de los existentes cuando se fundó la OTAN en 1949, pero no por ello menos significativos. Y seguiremos afrontándolos juntos.

Penny Mordaunt es ministra de Defensa del Reino Unido.

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