Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Un ‘Spanish Green New Deal’?

Quizá aún no somos del todo conscientes, pero la crisis climática no solo compromete nuestra economía y forma de vida, sino que es una de las mayores amenazas que se cierne sobre la democracia

Boina de contaminación de Madrid vista desde la M- 40 a la altura de Pozuelo de Alarcón, en una imagen de archivo.
Boina de contaminación de Madrid vista desde la M- 40 a la altura de Pozuelo de Alarcón, en una imagen de archivo.

No parece buena idea dilatar los acuerdos para formar gobierno ni amagar con tener que ir a septiembre dejando pasar el plazo preceptivo tras la primera votación, ni mucho menos plantear siquiera la posibilidad de repetición electoral. No es una buena idea ni desde el punto de vista de regeneración democrática y recuperación de la confianza en la política, ni mucho menos en relación a los desafíos pendientes.

Quizá si las fuerzas políticas fueran conscientes de lo que está en juego el panorama cambiaría. Hace unos días era la Comisión Europea la que decía a todos los Estados miembros, España entre ellos, que los planes presentados para cumplir con el Acuerdo de París contra la crisis climática eran a todas luces insuficientes. Hace unos meses lo advertía también la comunidad científica cuando alertaba de que, aunque todos los países cumplieran con sus planes de reducción de emisiones, no se alcanzaría a limitar el incremento de temperatura en el planeta a 2º, límite ya de por sí insuficiente y que nos mete en un terreno desconocido.

Aunque contradiga todos los tópicos me atrevería a decir que el problema no se debe —o al menos, no solo se debe— a esa tan manida "falta de voluntad política". Reconozcámoslo: el desafío que supone la lucha contra el cambio climático requiere de un replanteamiento profundo de los paradigmas de desarrollo, incluyendo todo el modelo económico, las formas de producción y consumo, y la manera como nos relacionamos con el conjunto del planeta. Se trata de un replanteamiento de todo nuestro modus vivendi.

Constatada la urgencia, se pueden concebir tres estrategias: aplicar la política del avestruz y meter la cabeza bajo la tierra esperando el desastre, ir haciendo reformas puntuales con pocas ganas como si de una penitencia por los pecados cometidos se tratara, o aprovechar este desafío para actualizar paradigmas políticos de éxito adecuándolos a la nueva realidad. Si se opta por la tercera, se abre la posibilidad de recrear lo que líderes como Alexandria Ocasio-Cortez han bautizado como Green New Deal. Nada menos que un nuevo pacto social, en el que el Estado recupera su capacidad inversora, dinamizadora y garante del interés general en torno a un nuevo paradigma económico, social y político basado en el respeto a la biosfera, de la que dependemos. El Green New Deal del que se debate supone una suerte de Socialdemocracia 2.0: un pacto social apoyado en la lucha contra la desigualdad, la definición de un nuevo modelo económico desde el paradigma de la sostenibilidad, y la profundización democrática.

Siendo como es un desafío del conjunto de la sociedad y de las fuerzas políticas, los partidos de la izquierda pueden encontrar en el Green New Deal un punto de encuentro desde el que ir actualizando alternativas políticas. A la vista de lo que va a pasar con Madrid Central parece que la derecha española —que no toda la europea— tardará en incorporarse, pero será solo cuestión de tiempo.

Quizá aún no somos del todo conscientes, pero la crisis climática no solo compromete nuestra economía y forma de vida, sino que es una de las mayores amenazas que se cierne sobre la democracia. ¿Acaso no es esto lo suficientemente urgente como pactar un gobierno sin más dilación? De lo contrario es muy posible que el electorado vuelva a dar la espalda a sus representantes. Al menos el electorado progresista.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >