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Calma en el Cabo de Gata

Calma en el Cabo de Gata

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El objetivo era convertir el pajar, el gallinero y el palomar de un cortijo almeriense en un confortable remanso de paz. La clave para conseguirlo: conservar la esencia arquitectónica sin renunciar a comodidades como la piscina o el suelo radiante.

  • Unos grandes paneles abren la habitación al lucernario y al piso de abajo.rnLos acabados en madera de ocume son obra del taller de carpintería Adrimar.
    1Unos grandes paneles abren la habitación al lucernario y al piso de abajo. Los acabados en madera de ocume son obra del taller de carpintería Adrimar.
  • Detalle de la fachada del antiguo palomar, donde se aprecian las contraventanas con duelas en diagonal.rn
    2Detalle de la fachada del antiguo palomar, donde se aprecian las contraventanas con duelas en diagonal.
  • En el antiguo pajar destacan la gran arquería, las puertas correderas metálicas (a la izquierda) y la escalera que conecta con la entreplanta y que está inspirada en los diseños de Ricardo Bofill.
    3En el antiguo pajar destacan la gran arquería, las puertas correderas metálicas (a la izquierda) y la escalera que conecta con la entreplanta y que está inspirada en los diseños de Ricardo Bofill.
  • Los suelos del cortijo fueron elaborados por el artista Ernesto Artillo a partir de grandes piedras de desecho de las canteras de Macael. Las cerámicas son también del taller de artesanía Loli.
    4Los suelos del cortijo fueron elaborados por el artista Ernesto Artillo a partir de grandes piedras de desecho de las canteras de Macael. Las cerámicas son también del taller de artesanía Loli.
  • Detalle de la barra de cocina con madera de ocume.rn
    5Detalle de la barra de cocina con madera de ocume.
  • La reforma ha mantenido la piquera (ventana circular) original del pajar.
    6La reforma ha mantenido la piquera (ventana circular) original del pajar.
  • El interior del palomar conserva los antiguos nidos que coronan una de las camas. La alfombra de esparto esrndel taller de Loli, en Níjar.
    7El interior del palomar conserva los antiguos nidos que coronan una de las camas. La alfombra de esparto es del taller de Loli, en Níjar.
  • En la entrada, un antiguo muro rehabilitado acapara el protagonismo tras la arcada original.
    8En la entrada, un antiguo muro rehabilitado acapara el protagonismo tras la arcada original.
  • Los muros de los baños nunca llegan a tocar el techo.
    9Los muros de los baños nunca llegan a tocar el techo.
  • La alberca, situada en el porche, tiene las dimensiones de un carril de nado.rn
    10La alberca, situada en el porche, tiene las dimensiones de un carril de nado.
  • La arquería del patio se abre al Sur y el bordillo de la alberca funciona como un acogedor rincón a la sombra desde el que disfrutar del aire libre. El suelo es un mármol color crema real de la marca Tino. La alberca, situada en el porche, tiene las dimensiones de un carril de nado.   Concebida como casa para la jubilación, esta vivienda forma parte del Cortijo Boquera Morilla en Cabo de Gata, cerca del pueblo de Níjar. El arquitecto Álvaro Carrillo Eguilaz jugó con los espacios en estado de ruina del gallinero, pajar, palomar y corrales sin modificar las estructuras, pero adaptándolas a sus nuevos usos. Así, supo hacer del corral a cielo abierto un porche con alberca, instaló suelo radiante y volvió a reconstruir la entreplanta del pajar para inventarse, como él mismo dice, “espacios cargados de incertidumbre”. Recuperando la esencia de la arquitectura tradicional y conservando elementos como los muros de piedra o los arcos de paso, Carrillo Eguilaz ha unido espacios desconectados en origen como la cocina y el comedor. El resultado: amplios escenarios donde se pierde la vista. En el exterior, la vivienda está protegida de las miradas ajenas: prácticamente toda la luz de la casa llega a través de lucernarios o huecos. Que no se pierda el secreto.
    11La arquería del patio se abre al Sur y el bordillo de la alberca funciona como un acogedor rincón a la sombra desde el que disfrutar del aire libre. El suelo es un mármol color crema real de la marca Tino. La alberca, situada en el porche, tiene las dimensiones de un carril de nado.

    Concebida como casa para la jubilación, esta vivienda forma parte del Cortijo Boquera Morilla en Cabo de Gata, cerca del pueblo de Níjar. El arquitecto Álvaro Carrillo Eguilaz jugó con los espacios en estado de ruina del gallinero, pajar, palomar y corrales sin modificar las estructuras, pero adaptándolas a sus nuevos usos. Así, supo hacer del corral a cielo abierto un porche con alberca, instaló suelo radiante y volvió a reconstruir la entreplanta del pajar para inventarse, como él mismo dice, “espacios cargados de incertidumbre”. Recuperando la esencia de la arquitectura tradicional y conservando elementos como los muros de piedra o los arcos de paso, Carrillo Eguilaz ha unido espacios desconectados en origen como la cocina y el comedor. El resultado: amplios escenarios donde se pierde la vista. En el exterior, la vivienda está protegida de las miradas ajenas: prácticamente toda la luz de la casa llega a través de lucernarios o huecos. Que no se pierda el secreto.