Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sentencia ejemplar

Un juez ha ordenado el cierre de un gallinero porque el ruido que hacían las gallinas no dejaba dormir a los clientes de un hotel rural. Ya iba siendo hora de que alguien le parara los pies a esa gente que hace lo que le da la gana. ¡A quién se le ocurre poner un gallinero en medio del campo! Eso son ganas de fastidiar. Últimamente el campo se está poniendo imposible. Se encuentra uno todo tipo de animales. El otro día, sin ir más lejos, estaba yo paseando y me salió un conejo. El susto que me llevé fue morrocotudo. Pero lo que realmente me saca de mis casillas son las vacas. Veamos, si yo he conseguido que Tuli (mi perro) haga sus necesidades donde y cuando yo quiera, ¿cómo no consiguen los vaqueros hacer lo mismo con sus vacas? ¿Es tan difícil? Y es que... las vacas dejan el campo hecho una mierda (con perdón).

Antonio Casero Martínez. Puerto de la Cruz (Tenerife)

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >