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David Broncano, el humorista que más pregunta y del que menos se sabe

El conductor de ‘La resistencia’ es aficionado al alpinismo, al tenis, al Atlético de Madrid

y a poner en apuros a sus invitados con sus afiladas preguntas

El humorista David Broncano durante la presentación del programa 'La resistencia', en enero de 2018.
El humorista David Broncano durante la presentación del programa 'La resistencia', en enero de 2018. GtresOnline

David Broncano ha dado con la fórmula. La resistencia, espacio que presenta en Movistar+, se ha convertido en uno de los programas de entrevistas más seguidos. Y buena parte del éxito es gracias a este cómico de humor afilado que consigue con naturalidad crear un ambiente distendido con sus invitados, algo poco habitual en televisión.

Broncano despacha rápido los compromisos promocionales y se interesa por los accidentes geográficos de la región de origen del visitante o les consulta si son más de caquis o de kiwis. La pregunta que no falla nunca es: ¿Cuánto dinero tienes? (Últimamente deja elegir entre responder a esta cuestión o enumerar cuántas veces se ha tenido sexo en el último mes). Puede parecer incómodo tratar asuntos tan personales, pero Broncano ha conseguido que sus entrevistados lleguen ya al programa con el extracto del banco en mano o con una respuesta pensada para zafarse.

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Algunos han tratado de que el presentador detalle también sus ahorros. Broncano aseguró que solo daría el dato en El hormiguero (programa del que se confiesa gran admirador) y cumplió su palabra. Hace seis meses se confesó con Pablo Motos, y le dio una horquilla de sus ahorros: entre 500.000 y 600.000 euros. Una suma que debe de haberse multiplicado desde entonces.

Pese a las preguntas delicadas, los invitados de La resistencia suelen entran en el juego y disfrutar. Es así como Broncano ha logrado que el jugador del FC Barcelona Gerard Piqué se autoinvitase al programa por Twitter y le confesase que su patrimonio es superior al del presupuesto de un equipo como el Espanyol. O que Robe Iniesta, cantante y líder de Extremoduro, accediese a una entrevista tras años apartado del foco mediático.

La resistencia ha ido ganando popularidad en los últimos meses. Es posible que David Broncano sea todo un misterio para quienes le hayan conocido a raíz del programa de Movistar+, pero los que le siguen desde los albores de La vida moderna, el espacio de la cadena SER que presenta desde hace cinco años, conocen bastantes detalles de su vida porque el humorista suele contar sin pudor anécdotas personales.

Cualquiera de sus admiradores sabe que es abstemio, que toca la batería, que le sudan las manos, que es del Atlético de Madrid y alérgico al olivo (una faena habiéndose criado en Jaén). Sus seguidores le habrán oído contar que perdió la virginidad con 16 años en Dublín, que organizó una huelga estudiantil en su instituto cuando su madre era la directora, o que sus padres consideraron llamarle Olmo. Quizás el único tema sobre el que el cómico no da pistas es su vida sentimental. Es un total misterio si tiene o no pareja y quién es.

Broncano nació en Santiago de Compostela en 1984, la familia se encontraba allí por motivos laborales. Su padre, Javier, es celador. Su madre, Isabel, profesora de matemáticas. Solo vivió en Galicia un año porque pronto se trasladaron a Orcera, una localidad de unos 2.000 habitantes en Jaén. Tiene un hermano dos años menor, Daniel, un reputado clarinetista que dirige desde hace seis años un festival de música clásica en la sierra de Segura.

Durante su adolescencia, aprendió a diseñar páginas web y también jugó bastantes años en el Orcera CF. Más tarde se trasladó a Madrid para estudiar Publicidad y algunas asignaturas de Física pero no terminó la carrera. Trabajó hasta 2008 en una agencia publicitaria y fue ese mismo año cuando decidió presentar un monólogo a Paramount Comedy. Así empezó su carrera en la comedia. Participó en varios espacios de radio y televisión hasta que en 2014 arrancó La vida moderna con sus dos grandes compinches, los cómicos Ignatius Farray y Quequé. Gracias a este programa llamó la atención de Andreu Buenafuente, que le fichó como colaborador de Late Motiv en 2016. Ese mismo año se estrenaba en Movistar+ su primer espacio televisivo como presentador, Loco mundo, un formato de humor en el que se trataban temas peliagudos como el aborto o la eutanasia.

Tras una semana en la que Broncano sustituyó en Late motiv a Buenafuente, aquejado de una afonía, quedó claro que estaba listo para ponerse al frente de su propio late night. Así llegó La resistencia en 2018. A día de hoy el cómico sigue en La vida moderna sin bajar el ritmo (el año pasado ganaron el Premio Ondas al mejor programa de radio) y colabora los domingos en el programa de la SER A vivir que son dos días.

El humorista siempre está ocupado. Suele llegar justo de tiempo a todas partes y las prisas le han valido algún que otro disgusto. Hace un par de semanas le pusieron una multa por, entre otras cosas, saltarse un semáforo e ir demasiado deprisa en una BiciMad. Pero a pesar de su apretada agenda siempre encuentra un rato para sus hobbies: escalar, esquiar y, sobre todo, el tenis. Es miembro de la Federación Madrileña de Tenis y un gran fan de Roger Federer. El deportista es seguramente uno de los invitados que más le gustaría recibir en su programa. Y nadie descarta que si su suerte sigue como hasta ahora, Broncano pueda preguntarle pronto al tenista suizo cuánto dinero tiene o cuantas veces ha practicado sexo durante el último mes.

El humor y los límites de la libertad

A lo largo de su carrera, Broncano se ha visto en varias ocasiones salpicado por la polémica. La última fue hace tan solo unas semanas a raíz de un monólogo que el cómico Iggy Rubín interpretó en La resistencia, el programa que conduce, en el que se incluían varios chistes sobre ETA. Movistar + decidió retirar el programa. Broncano defendió a su compañero y explicó que entendía la decisión de la plataforma. “La comedia es punta de lanza de la libertad de expresión y esto sí que tengo claro que hay que defenderlo con todo”, escribió en su Twitter.

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