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La medida del tiempo

El calendario Gregoriano se estableció en 1582 de manera oficial en el mundo Católico, perdiéndose 10 días en el ajuste

El reloj astronómico de Praga.
El reloj astronómico de Praga. Getty

Cada vez que se acerca el 23 de abril, se obstinan en contarnos que Cervantes y Shakespeare murieron en ese mismo día del año 1616. En realidad no sucedió así, pues, Shakespeare murió días después de la fecha señalada. A continuación vamos a contar el porqué de la coincidencia en el calendario.

Empezaremos por el principio, pues, sin habérselo propuesto, el astrónomo Aloysius Lilio tuvo mucha culpa de tal coincidencia. Fue Lilio un sabio italiano que estudió medicina y astronomía en Nápoles durante el primer tercio del siglo XVI, uno de los periodos de esplendor aristocrático del virreinato. Terminados sus estudios, Lilio se puso al servicio de la Casa de Carafa, familia napolitana de clase dominante que le relacionaría con el poder eclesiástico de la época, tanto a él como a su inseparable hermano Antonio Lilio. Esto es muy importante, ya que, una vez muerto Aloysius, su hermano Antonio sería el encargado de presentar a la curia los trabajos que Alysius había escrito sobre el nuevo calendario, titulados Compendium novae rationionis restituendi kalendarii.

Estamos en el año 1577 y el papa Gregorio XIII, una vez leído el trabajo de Alysius, decidió enviárselo a expertos universitarios del ámbito cristiano para recoger las opiniones al respecto. En España, la consulta llegaría a las universidades de Salamanca y de Alcalá de Henares, así como al ingeniero e inventor hispano-milanes Juanelo Turriano. El tal Turriano merece un aparte por ser conocido como Relojero de la Corte.

Para Carlos I, el ingeniero Juanelo Turriano no sólo construyó relojes astronómicos capaces de señalar la posición de los astros en cada momento, sino que también construyó autómatas, ingenios mecánicos y, por si fuera poco, estanques para el monasterio de Yuste donde el agua era renovada a cada rato gracias a su mecanismo de bombeo. Pero uno de los estanques que ideó Turriano no funcionó como tenía que funcionar y desencadenó los gérmenes mortales que acabarían con la vida del rey, después de que Carlos I recibiera la picadura de un mosquito. Sin embargo, esto no se supo hasta cientos de años más tarde cuando, a principios de este siglo, el dedo de la momia de Carlos I fue analizado por el doctor Julián de Zulueta. Pero volviendo a los tiempos de Juanelo, tras la muerte de Carlos I, el arquitecto Juan de Herrera le encargó el diseño de las campanas del monasterio de El Escorial y entre medias, el papa Gregorio XIII le consultaría acerca del Compendium.

Busto de Juanelo Turriano realizado por Alonso Berruguete.
Busto de Juanelo Turriano realizado por Alonso Berruguete.

Parece ser que tanto Juanelo, así como cada uno de los expertos que consultó Gregorio XIII, coincidían en el desfase del calendario vigente en la época, el calendario juliano (denominado así por haber sido introducido por Julio César en el año 46 antes de Cristo), ya que, desde que el citado calendario se había establecido, la traslación de la Tierra alrededor del Sol venía desajustando días. Según el calendario juliano, la traslación de la Tierra duraba un poco más de 365 días. Para ser exactos, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Pero, antes de la introducción del calendario juliano, la duración de cada año era de 11 minutos y 4 segundos menos. Este tiempo, una vez sumado a lo largo de los años, suponía un error de poco más de diez días que sirvieron a Lilio como base para su Compendium. De tal manera que su propuesta de sumar 10 días al calendario civil fue aceptada como medida y aprobada en la bula Inter Gravissimas, el 24 de febrero de 1582.

En España se atiende el deseo papal y, con la reforma del calendario juliano, el transcurso de nuestra Historia perderá 10 días del año 1582. Por otro lado, Inglaterra tardaría casi dos siglos en adaptar el nuevo calendario, haciéndolo en 1752. Por lo tanto, cuando Shakespeare fallece, lo hace un 23 de abril de 1616 según el calendario juliano, pero un 3 de mayo si le sumamos el ajuste de los diez días del calendario gregoriano que fechó la muerte de Cervantes. Como bien apunta el filólogo Carlos Mayoral, lo de hacer coincidir las muertes de Cervantes y Shakespeare el mismo día es otro ejemplo más de postureo cultural.

El hacha de piedra es una sección donde Montero Glez, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.

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