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El primer ministro irlandés y la carta dirigida a Kylie Minogue que ha desatado la polémica

Leo Varadkar envió una misiva personal como 'fan' de la cantante en un papel con membrete oficial y ha tratado de evitar que se difundiera su contenido

La cantante Kylie Minogue y el primer ministro irlandés Leo Varadkar.
La cantante Kylie Minogue y el primer ministro irlandés Leo Varadkar. Cordon Press

Los políticos deben extremar sus acciones si no quieren que después les pasen factura. Así parece demostrarlo el revuelo que ha levantado una aparentemente inocente carta manuscrita que el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, envió el pasado mes de octubre a la cantante Kylie Minogue.

El político, ‘fan’ confeso de la cantante australiana, decidió lanzarse a declararle su admiración personal a través de una carta realizada de su puño y letra poco antes de que la intérprete visitara Irlanda con motivo de un concierto que iba a dar en Dublín. “Querida Kylie”, decía la misiva, “solo quería dejarle una breve nota antes del concierto en Dublín. Realmente estoy deseándolo. ¡Soy un gran fan! Entiendo que estará en el hotel Merrion, que está justo al otro lado de la calle donde está mi oficina en los edificios gubernamentales. Si lo desea, me encantaría darle la bienvenida a Irlanda personalmente”. Otro detalle importante que justifica el alboroto que ha causado, es que el mensaje personal estaba escrito en papel con membrete oficial.

Y al pequeño escándalo también ha contribuido, según publica el diario The Guardian, que la oficina del primer ministro trató de evitar en dos ocasiones la publicación de esta información antes de que saliera este domingo en The Irish Mail, tal y como estaba previsto. Los asesores de Varadkar primero utilizaron el argumento de que la carta estaba “escrita a título personal” y no “tenía ninguna relación con asuntos que tengan que ver con sus funciones como jefe de Gobierno”. De nada valieron estos argumentos para evitar que tales acciones fueran calificadas en contra de la libertad de información, hasta tal punto que finalmente Varadkar tuvo que aceptar que sus palabras verían la luz y se harían públicas.

Al primer ministro irlandés, que se encuentra estos días de visita oficial en Francia, la carta ni siquiera le sirvió para poder encontrarse con su admirada cantante, porque Minogue tuvo que cancelar el concierto previsto en Dublín para el mes de octubre por problemas de salud causados por una infección de garganta. Lo que también se ha sabido es que la cantante llamó personalmente al primer ministro para disculparse y finalmente el político ‘fan’ y la estrella pudieron conocerse cuando la australiana actúo finalmente en Dublín en diciembre, que fue la fecha en la que se reprogramó su esperado concierto.

Para redondear la suma de pequeños despropósitos, el político irlandés también se vio obligado a negar públicamente que había sido invitado a una comida durante dicho concierto. “Me han informado de una publicación en las redes sociales que decía que había tenido una comida gratis en un concierto la otra noche. No es verdad. No hubo comida, solo tomamos copas y pagué. Tengo el recibo para probarlo”, explicó Varadkar en un tuit en su cuenta de Twitter.

Leo Varadkar y su pareja Matthew Barrett en Dublín durante una manifestación por los derechos LGBTQ en junio de 2017.
Leo Varadkar y su pareja Matthew Barrett en Dublín durante una manifestación por los derechos LGBTQ en junio de 2017. Getty Images

El mes pasado Varadkar volvió a ser objeto de algunos titulares internacionales cuando acudió acompañado de Matthew Barrett –el médico que es su pareja desde 2015– durante su visita a Estados Unidos para un encuentro con el vicepresidente Mike Pence, con quien habló en contra de la homofobia y la discriminación LGBT. Leo Varadkar, de 40 años y miembro del partido Fine Gael, fue elegido primer ministro de Irlanda en 2017 y su designación marcó un golpe de timón en el tipo de gobierno de un país anclado en la tradición y el catolicismo, un país en el que la homosexualidad de su actual dirigente era delito hace menos de 30 años.

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