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OPINIÓN i

Que sean niñas y no madres antes de tiempo

La principal causa del embarazo adolescente en Ecuador sigue siendo el acoso y la violencia sexual, que sufren un 42,7% de chicas

Tres niños juegan en las afueras de su casa ubicada en La Rinconada, provincia de Imbabura, Ecuador. rn
Tres niños juegan en las afueras de su casa ubicada en La Rinconada, provincia de Imbabura, Ecuador.

La adolescencia es el periodo de crecimiento y desarrollo humano comprendido entre los 10 y los 19 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Ecuador, mi país, a esta edad, el 12% de las mujeres ya tienen un hijo o han experimentado al menos un embarazo. Es la tasa más alta de Sudamérica. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indica que el 49,3 de cada 100 nacidos vivos fueron hijos de madres adolescentes. Son datos preocupantes, como lo es que en los últimos 10 años, el incremento de los partos en adolescentes entre 10 y 14 años fue de un 78%, mientras que entre los 15 y 19 aumentaron un 11%. Por todo ello, Ecuador es el tercer país de la región latinoamericana, y el primero en la andina, con las tasas más altas de embarazo adolescente, según el Plan Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, solo por detrás de Nicaragua y República Dominicana.

Los derechos de salud sexual y reproductiva consisten en garantizar el control seguro y eficaz de la propia fecundidad, es decir, decidir cuándo y cuántos hijos tener, facilitando el acceso a métodos anticonceptivos y de planificación familiar. En las últimas dos décadas, en Ecuador, este acceso ha aumentado, pero todavía existen brechas entre diferentes grupos sociales, étnicos y de edad. Según una investigación realizada por el Observatorio de los Derechos de la Niñez para Unicef, el 50% de los adolescentes indígenas no culminan su instrucción básica, una cifra que aumenta cuando se suma un embarazo. Por ello, las posibilidades de que estas adolescentes se integren en el sistema educativo y mejoren su condición de vida es menor que la de sus pares mestizos. Desde pequeños crecen en desigualdad, bajo la cultura del castigo, y en pobreza, especialmente en las provincias de la sierra ecuatoriana (Chimborazo, Cotopaxi e Imbabura).

Aunque existe un conocimiento de los métodos anticonceptivos, en la mayoría de los casos estos no se utilizan. Pese a ello, la principal causa del embarazo adolescente sigue siendo el acoso y la violencia sexual, que sufren un 42,7% de adolescentes. En más de la mitad de los casos (un 55%) se trata de violencia sexual intrafamiliar. Por otra parte, la encuesta nacional de relaciones familiares y violencia de género contra las mujeres del INEC cifraba en un 60,6% las mujeres, a nivel nacional, que han vivido algún tipo de violencia de género (física, psicológica y/o sexual).

La tasa de muerte por embarazo adolescente ha aumentado en un 2,5% entre las adolescentes de 10 a 19 años

El embarazo adolescente tiene importantes repercusiones para la salud, pero también económicas y sociales. Así, aunque en Ecuador la tasa de deserción escolar ha disminuido (el embarazo solo causa el 2,8% de deserciones), la tasa de muerte por embarazo adolescente ha aumentado en un 2,5% entre las adolescentes de 10 a 19 años.

Los datos de los que disponemos son clave para la decisión de política pública en relación a la población adolescente actual. Tras dos décadas en las que se observa un aumento de la fecundidad adolescente, y persisten marcadas brechas de género, el desafío para el Estado y las organizaciones internacionales y locales que trabajan en el ámbito de la salud reproductiva es priorizar estrategias dirigidas a retrasar o evitar la maternidad adolescente. El fortalecimiento del estado y el rol de la institucionalidad pública, especialmente a través del Plan de Nacional de Erradicación de la Violencia de Género hacia la Niñez, Adolescencia y Mujeres, que aborda integralmente la problemática de la violencia y el cumplimiento de la Estrategia Mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2016-2030) son requisitos indispensables para avanzar.

Entre las medidas previstas presentadas en el mes de julio de este año 2018, destaca la Estrategia Intersectorial de Prevención del Embarazo en Niñas y Adolescentes 2018-2025, en la que cooperan cuatro ministerios: salud, educación, justicia y el de inclusión económica y social. Esta estrategia prevé contribuir a que los adolescentes accedan de manera universal a la información, educación y servicios de salud sexual y reproductiva, para la toma de decisiones libre y voluntarias, además facilitar el acceso a anticonceptivos. Con ello, se pretende acercarnos a cumplir los objetivos de la Estrategia Mundial para la salud de adolescentes.

Ecuador enfrenta importantes desafíos para avanzar en la reducción del embarazo adolescente. Esta es una problemática de consecuencias graves para el presente y el futuro de las niñas y adolescentes, pero no solo para ellas, también es un problema para el país en su conjunto, ya que es un factor determinante en el ciclo intergeneracional de la pobreza.

 Jenny Benalcazar Mosquera es coordinadora de la sala de parto del Hospital Gineco Obstétrico Isidro Ayora de Loja (Ecuador). Participó en la primera edición regional para América Latina del taller de liderazgo “Safe Mothers and Newborns” organizado por ISGlobal, centro impulsado por “la Caixa”, en colaboración con AECID y OPS.

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