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Bulo

Se resume así: la oposición que amenaza a Sánchez es un dragón de tres cabezas y las tres tienen la misma Vox

Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera, en la plaza de Colón.
Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera, en la plaza de Colón.

En la Guerra Civil, fue un buen truco de los golpistas llamar “rojos” a todos los republicanos leales, fuesen comunistas, anarquistas o liberales. Así los igualaron por lo más bajo en la misma hostilidad letal. Ahora el sanchismo y servicios mediáticos han patentado “las tres derechas”, otro bulo semejante. Se resume así: la oposición que amenaza a Sánchez es un dragón de tres cabezas y las tres tienen la misma Vox. Sin embargo, para oponerse a Sánchez no hace falta ser de derechas: basta con tener sensatez democrática. Lo peor de Sánchez es que no está solo, como lloriquea ahora, sino que ha sido aupado por los elementos más reaccionarios: separatistas, denigradores de la Constitución, zapadores de nuestros símbolos comunes, demagogos de la ilusión colectivista... De momento le han dejado caer, pero él sigue acusando como enemigo prioritario al dragón de las tres derechas. Que sólo son dos, y nada más que una con Vox de mando.

Ciudadanos es un partido de centro como otros europeos, con idénticas ventajas y vacilaciones. Por eso le regañan tanto desde la derecha y le aborrece la izquierda proseparatista, reaccionaria. Se ha agrupado con la derecha en Andalucía porque era la única forma de cambiar un enquistamiento de décadas. Y puede que lo vuelva a hacer tras las generales por el mismo motivo, aunque también podría acercarse a unos socialistas felizmente libres de Sánchez y sus groupies. Por eso es importante liquidar el bulo de las tres derechas y de que todo el que denuncia la impostura del autobombo sanchista pertenece a ellas. De eso precisamente va a tratar la campaña electoral en que ya estamos. Será difícil porque, según Mark Twain, es más fácil engañar a la gente que convencerla de que ha sido engañada.

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