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La vida de Marc Márquez fuera de las pistas

Es el único piloto español que mantiene su residencia en España. Muy apegado a su familia, el deportista asegura que no tiene novia aunque se le ha visto con la modelo Lucía Rivera

Marc Marquez
Marc Márquez, en la nave que tiene en Cervera. GIANLUCA BATTISTA

"Afable, risueño y muy positivo" son algunos de los calificativos con los que definen a Marc Márquez las personas que se relacionan con él. Lejos de los hábitos de otras estrellas, el campeón de motociclismo es famoso por tratar muy bien a la gente que trabaja con él. Su círculo de confianza es escaso y familiar. Su representante Emilio Alzamora es clave en su carrera y su gran consejero. A sus 25 años -el domingo cumple 26-, el piloto se mantiene soltero. Este miércoles la revista ¡Hola! publica unas fotos suyas paseando por las calles de Barcelona con la modelo Lucía Rivera. Fuentes consultadas por este periódico aseguran que Márquez no mantiene una relación formal con la joven de 20 años. Hace tiempo el piloto, que se maneja muy bien ante la prensa, aseguró que prefería estar soltero que tener una novia y engañarla. Y es que el deportista se pasa la gran parte del año viajando por el mundo y conquistas no le faltan.

Cuando no está subido a su moto, el siete veces campeón del mundo se refugia en su pueblo, Cervera, cerca de Barcelona, con el mismo grupo de personas que le acompaña desde pequeño en un intento por mantener la privacidad. Allí, en ese municipio de 9.000 habitantes protegido por una muralla medieval, se está construyendo una casa porque todavía vive con sus padres. Julià Márquez, que fue comisario de pista en el Moto Club Segre, y Roser Alentà, encargada de preparar los  bocadillos. En el que será su hogar, Marc le ha preparado una casa a su hermano Álex, que es su mejor amigo y cómplice, además de piloto de motos como él.

Lucía Rivera, modelo.
Lucía Rivera, modelo. GTRESONLINE

En Cervera queda con sus amigos de siempre los fines de semana en que no hay carrera: cena, risas y unos bailes en el pub del pueblo, La Bombolla. De pequeño salía de casa en bici o corriendo; ahora, a menudo, lo hace en patinete y a unas horas concretas —“Sé cuándo puedo moverme por el pueblo, nunca de cinco a siete de la tarde”, dice—. Casi siempre se deja el móvil en casa.

Márquez mantiene a su lado a los de siempre: a su representante, Emilio Alzamora, a quien sus padres conocieron en el circuito de Bellpuig (Lleida) a su primer mecánico en el Campeonato de España, Jordi Castella, que lo sigue recibiendo en el box cada vez que vuelve de pista. Su fisioterapeuta tiene la clínica en Cervera, a cuatro pasos de donde el piloto montó el club de fans oficial en 2014 y la tienda donde vende toda su mercadotecnia, gestionados ambos por su tío, Ramón. “Mejor si queda todo en casa, que nunca se sabe”, desliza el piloto, que desconfía de los advenedizos.

Alzamora fue una figura clave en la decisión de Márquez de mantener su residencia en España a diferencia de otros pilotos españoles que por razones fiscales decidieron emigrar. Pedrosa y Lorenzo, por ejemplo, a Suiza, y los hermanos Espargaró y Jorge Martín y Alex Rins, que están instalados en Andorra.

La última amiga de Márquez vive en París a donde se ha trasladado para progresar en su carrera de modelo. A ella le gustan los focos y las portadas de las revistas a diferencia del piloto. Hija de la también modelo Blanca Romero, su padre adoptivo es el torero Cayetano Rivera, con quien mantiene una relación de ida y vuelta. Lucía Rivera Romero hace tiempo se declaró en público una rendida admiradora del piloto. Ahora pasean juntos.

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