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Los rebeldes que ignoraron el boicot a la Super Bowl

Maroon 5, Travis Scott y Big Boi actúan este domingo en el evento deportivo y hacen donaciones para esquivar las críticas por aceptar la invitación de la NFL, enfrentada con el jugador Kaepernick

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De izquierda a derecha: Travis Scott, Adam Levine y Big Boi. CORDON PRESS

Este domingo gran parte del público estadounidense —y de medio mundo— tendrá los ojos puestos en un escenario: el del show en el descanso de la Super Bowl. El evento deportivo atrae a muchos espectadores por sí mismo, pero este año el morbo va más allá de la rivalidad entre dos equipos de la NFL (Liga Nacional de Fútbol Americano) — los Patriots de Nueva Inglaterra y Los Ángeles Rams— y recae en el espectáculo musical que, tras meses de expectativa y críticas a fuego cruzado, culmina con Maroon 5, Travis Scott y Big Boi sobre el escenario.

Las semanas previas al evento han sido cruciales. Los nombres de los posibles conjuntos que pondrían música al espectáculo deportivo se barajaban desde septiembre, pero poco a poco el caso de Colin Kaepernick empezaba a pesar entre los artistas. La polémica con Kaepernick no es nueva. En 2016 fue la primera vez que el exquarterback de los San Francisco 49ers decidía no ponerse de pie para entonar el himno nacional en señal de protesta por el racismo y los excesos policiales contra la comunidad afroamericana. Más de dos años después, ese futbolista no juega un partido profesional desde marzo de 2017 por un supuesto boicot de la NFL y la industria del entretenimiento empieza a dividirse para tomar partido por un bando y otro.

En medio queda Maroon 5, la agrupación estadounidense compuesta por Adam Levine, Jesse Carmichael, Mickey Madden, Matt Flynn y James Valentine. Una banda que con el paso de los años se ha afianzado como uno de los referentes del pop rock y que al ritmo de canciones como She will be loved y Sugar se ha convertido en uno de los conjuntos más populares de la industria. Según declararon los propios artistas, tocar en la Super Bowl es “un sueño” hecho realidad para ellos y supone el arranque de su temporada musical en 2019, tras lo cual iniciarán la segunda parte de la gira Red Blue Pills Tour por Australia, Asia y Europa.

Los integrantes de Maroon 5 Adam Levine y James Valentine, durante un concierto en marzo de 2018. ampliar foto
Los integrantes de Maroon 5 Adam Levine y James Valentine, durante un concierto en marzo de 2018. AP

Pero a pesar de su fama —conseguida sobre todo gracias al vocalista Adam Levine por su graciosa participación en la edición estadounidense de La Voz y por su imagen de casanova y a la vez esposo perfecto del ángel de Victoria's Secret Behati Prinsloo—, la popularidad de la banda puede estar en peligro. La decisión del grupo de actuar en la Super Bowl puede ser un punto de inflexión: o nadan a contracorriente y se alzan como profesionales que hacen su trabajo sin importar las presiones; o se hunden como la banda que puso por delante un espectáculo por encima de la conciencia social.

Defensores de esta última postura crearon una colecta de firmas para pedir precisamente que Maroon 5 se diera de baja de la presentación. "Kaepernick arriesgó su carrera al hincar la rodilla por la igualdad y la NFL lo castigó por ello. Hasta que la Liga no cambie sus políticas y apoye el derecho constitucional de los jugadores a protestar, ningún artista debería aceptar trabajar con la NFL", se leía en la publicación que hasta esta semana tenía más de 113.000 firmas. "Maroon 5 tiene la oportunidad de ponerse del lado correcto de la historia. Si no lo hacen, serán siempre recordados por haber elegido a la NFL por encima de los jugadores”.

Travis Scott, durante un partido de baloncesto en febrero de 2018. ampliar foto
Travis Scott, durante un partido de baloncesto en febrero de 2018. AP

Para intentar aplacar este tipo de críticas la banda anunció esta semana que haría una donación conjunta junto a la NFL e Interscope Records —su sello discográfico— de 500.000 dólares (poco más de 436.000 euros) a una asociación que ayuda a potenciar las habilidades de niños en todo el país. Esta iniciativa, de hecho, fue una idea que reprodujeron de su compañero de escenario, Travis Scott. El rapero, de 26 años, anunció semanas atrás que una de las razones por la cual aceptó hacer el espectáculo es porque había llegado a un acuerdo con la NFL para realizar juntos una donación, también de 500.000 dólares, a una organización que trabaja por diferentes causas sociales.

“Apoyo a cualquiera que alce la voz por las causas en las que cree”, afirmó entonces el cantante en un comunicado. “Entiendo que ser artista te da el poder para inspirar. Es por eso que, antes de confirmar mi presencia en la Super Bowl, me aseguré de unirme con la NFL en esta importante donación”, agregó. Pero su desembolso económico no ha conseguido blindarle ante las críticas. De hecho, entró en una fuerte polémica respecto a si había llamado a Kaepernick para pedirle su aprobación antes de firmar con la NFL. El jugador matizó la conversación que tuvieron y las redes sociales se llenaron de críticos y simpatizantes de ambos lados.

Scott está acostumbrado a que hablen de él —para bien o para mal—. Un año después de convertirse en padre junto a la estrella de telerrealidad Kylie Jenner, una de las célebres hermanas Kardashian, el rapero tiene asumido que de aquí en adelante todo lo que haga será analizado con lupa. Situación diferente a la que vivía años atrás, cuando dejaba la Universidad de Texas para perseguir su carrera musical en Nueva York. 10 años después y con tres exitosos discos en su historial, el tejano empieza a pisar fuerte en la industria del hip hop como cantante, compositor y productor.

Big Boi, durante una presentación en el festival Coachella en 2014. ampliar foto
Big Boi, durante una presentación en el festival Coachella en 2014. Cordon Press

Pero el caso más emblemático es el de Big Boi. Es el más desconocido de los tres a pesar de haber ganado seis premios Grammy junto al grupo Outkast frente a Maroon 5 que tiene tres y Scott que no ha conseguido ninguno. Y desde el inicio de su carrera ha utilizado las letras de sus canciones para denunciar los problemas que acosan a los afroamericanos. De hecho, el pasado año lanzó la canción Rabbit’s Revenge, junto a Tom Morello, Bassnectar y Killer Mike, en la que hablan de la brutalidad policial contra dicha comunidad. Pero en esta ocasión... silencio. No solo evitó hacer declaraciones tras anunciarse su contratación para el show, sino que tampoco hizo el amago de sus compañeros de donar dinero a alguna causa importante.

Los tres mantienen que su aparición en la Super Bowl no supone alinearse con la NFL, sino una gran oportunidad como artistas. Pero lo cierto es que no han podido esquivar del todo las críticas que les llega de uno y otro lado. Los ánimos están tan calientes que los músicos han decidido no dar la tradicional rueda de prensa previa al espectáculo y en su lugar ofrecerán una cobertura en las redes sociales de lo que va sucediendo fuera de escena. No cabe duda de que darán espectáculo pero, en esta ocasión, puede que su talento se vea eclipsado precisamente por todo lo que se cuece detrás.

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