Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Hijos bajo contrato

Lo ocurrido en India y otros países es que son las mujeres pobres, y no las que tienen medios, las que se prestan a un contrato de gestación subrogada

Una mujer india, cuyo rostro lo cubre un pañuelo, en un centro de gestación subrogada en Nueva Delhi.
Una mujer india, cuyo rostro lo cubre un pañuelo, en un centro de gestación subrogada en Nueva Delhi.

En breve se discutirá en el Congreso de los Diputados la proposición de ley presentada por Ciudadanos para regular en España la gestación subrogada. En ella se propone que una mujer pueda gestar para otros siempre que sea de forma altruista. Como ocurre con frecuencia con los avances científicos, la realidad va muy por delante de nuestra capacidad para asimilarla. En España la gestación subrogada está prohibida, pero en otros países no, y muchas parejas viajan a ellos para recurrir a esta técnica.

La cuestión es compleja. Por un lado, existe una técnica, segura y eficiente, que permite que una mujer pueda gestar un bebé con el que no tiene ninguna relación biológica, pues ha sido engendrado in vitro con el óvulo de una donante y el esperma del padre contratante. El carácter disruptivo de esta técnica es que permite dar solución al deseo de paternidad de las parejas homosexuales, que hasta ahora tenían que recurrir a la adopción.

Los promotores de la regulación apelan a la libertad de la mujer para decidir. Si se reconoce la libertad para disponer del propio cuerpo y abortar, dicen, también se debe reconocer la libertad de gestar para otra. Si se pudiera garantizar el altruismo, las objeciones no serían tan fuertes, aunque seguiría habiéndolas. Cabe pensar que una mujer pudiera querer gestar de buen grado el hijo de su hermana estéril. O una madre gestar al hijo de su hija. El único inconveniente sería en este caso la distorsión de las relaciones familiares.

Pero, ¿qué mujer va a querer gestar para unos desconocidos por puro altruismo? Podemos engañarnos y decir que, si cabe la posibilidad de tanta generosidad, hay que regularla. Pero lo que puede ocurrir en la práctica es que la compensación por las molestias y los riesgos del embarazo que propone el proyecto de ley se convierta en el precio. Un precio camuflado. Y siempre habrá mujeres suficientemente pobres para necesitarlo. Lo ocurrido en India y otros países es que son las mujeres pobres, y no las que tienen medios, las que se prestan a un contrato de gestación subrogada. Vivimos en una sociedad muy mercantilizada, pero debemos pensarlo dos veces antes de permitir que las relaciones mercantiles gobiernen la maternidad. Y si el hijo nace defectuoso, ¿qué dice el contrato?

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >