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Karl Lagerfeld se resiste a abdicar

La ausencia del diseñador de Chanel en su desfile en París dispara las alarmas sobre su salud. A sus 85 años, el káiser de la moda no se plantea dejar la primera fila

Karl Lagerfeld, durante un desfile de la Semana de la Moda en París, el pasado octubre.
Karl Lagerfeld, durante un desfile de la Semana de la Moda en París, el pasado octubre. Getty Images

El protagonista no se presentó a la cita, sembrando el pánico en un sector que se pregunta qué sucederá si algún día deja de ocupar su cargo. La comentada ausencia de Karl Lagerfeld en el desfile de Chanel, de la que es director creativo desde 1982, ha disparado las alarmas durante la semana de la alta costura de París. Hasta el punto de que la firma francesa, acostumbrada a esquivar las preguntas sobre la salud de su inoxidable diseñador —que cumplió 85 años en septiembre— prefirió dar un mensaje por megafonía al concluir el desfile, inspirado en el siglo XVIII. “El señor Lagerfeld se sentía cansado esta mañana. Le deseamos una pronta recuperación”, leyó Michel Gaubert, responsable de diseño musical de los desfiles de Chanel e íntimo amigo del modisto.

Esa inhabitual voz en off no acalló los rumores, como tampoco el comunicado que Chanel difundió horas después, en el que aseguraba que todo seguiría con normalidad. Más bien al revés: en un mundo tan acostumbrado al secretismo como el del lujo, casi parecieron medidas desesperadas. La cuestión de la jubilación de Lagerfeld no es nueva, aunque se ha intensificado los últimos años.

La sucesión del káiser es casi asunto de Estado, por la posición central que ha conquistado y por las sumas estratosféricas que mueve su trabajo. En junio de 2018, Chanel anunció un volumen de negocio de 8.300 millones de euros, lo que la convierte en la segunda firma de moda del planeta después de Louis Vuitton. Preguntado sobre un posible recambio, el director financiero de Chanel, Philippe Blondiaux, se negó a responder: “Está en la cumbre de su creatividad y tiene su agenda llena”.

Karl Lagerfeld, en su estudio en 1979. ampliar foto
Karl Lagerfeld, en su estudio en 1979. Cordon Press

Semanas después, el creador respondía en Paris Match. “Soy inmortal. Esa pregunta es innecesaria”, afirmó Lagerfeld, añadiendo que todos sus contratos son “vitalicios”. Y que el pacto que le une a los propietarios de la marca, los hermanos Wertheimer, es como el que existió “entre Fausto y el diablo”. En otra entrevista con la revista Numéro se refirió a su salud: “Me han hecho todos los exámenes médicos posibles y no pueden encontrar nada que esté mal. Vuélvame a llamar en diez años y lo volvemos a hablar”. Se definió como “una máquina” capaz de diseñar doce colecciones al año: 10 para Chanel y dos para la italiana Fendi. “Me muevo constantemente, lo que me impide mirarme el ombligo y convertirme en un fósil”, añadió.

Pese a todo, en 2016 se vio un amago de retirada. Page Six, la sección de celebridades del New York Post, aseguró que la jubilación estaba al caer. “Está cansado y quiere parar”, confirmó su biógrafa, la periodista británica Alicia Drake. Se citaron como posibles recambios a Hedi Slimane, hoy al frente de Celine, o Alber Elbaz, añorado diseñador de Lanvin. Pero Lagerfeld parece tener otros planes. Preguntado por nombres que admira, suele apuntar a otros perfiles. Por ejemplo, a prometedoras figuras como Marine Serre —“metro y medio, pero con una voluntad de hierro”—, Simon Porte Jacquemus —“me hacer reír y es bastante guapo”— o Jonathan Anderson, director creativo de Loewe. “Aunque su aproximación a la moda está, a veces, excesivamente intelectualizada. Sin duda, no tengo los estudios necesarios”, apostilló con su habitual lengua viperina. En 2010 había citado a Marc Jacobs o Haider Ackermann, que hoy parecen fuera de las quinielas.

Otro personaje que ha aparecido es su número dos, Virginie Viard, jefa del estudio Chanel. “Mi mano derecha e izquierda”, suele llamarla Lagerfeld. Durante las últimas temporadas han saludado juntos al final de cada desfile, lo que multiplica los rumores sobre una sucesión interna. Fiel entre los fieles, esta hija de médicos trabaja con Lagerfeld desde 1987. Llegó a Chanel con cierta experiencia como diseñadora de vestuario de teatro y colaboró con el cineasta Krzysztof Kieslowski en su trilogía de los colores, Azul, Blanco, Rojo. Pero no está claro que esta mujer de 49 años, amable pero algo esquiva, tenga el perfil adecuado para tan codiciado cargo.

En el entorno de Lagerfeld, el silencio es sepulcral. A lo largo de la semana, ningún indicio ha permitido saber si el agotamiento es temporal o definitivo. Puede que haya que esperar a finales de febrero, cuando Chanel presentará su colección de prêt-à-porter, para dilucidar el misterio.

"No me veo como una celebridad global"

El último lugar donde se ha visto a Karl Lagerfeld es en Netflix. El diseñador protagoniza uno de los capítulos de Siete días antes, nueva serie documental de la plataforma de streaming, que se centra en una semana en la vida de un genio visionario. En este caso, sigue a Lagerfeld durante los días previos al desfile de alta costura celebrado hace un año en el Grand Palais de París, el mismo escenario del que se ausentó el pasado martes. Su responsable es Andrew Rossi, que antes dirigió el documental El primer lunes de mayo, centrado en los preparativos de la Gala del Met de 2017. "No me veo como una celebridad global, sino como parte de la clase trabajadora", expresa Lagerfeld en este nuevo proyecto.

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