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La nueva vida de ‘Laika’

Noelia Vera y Laika, en el Cerro del Tío Pío, en Madrid.

Esta es una historia triste con final feliz. Hasta hace apenas unos meses, la perra mestiza de la periodista y diputada de Unidos Podemos en el Congreso Noelia Vera solo conocía el maltrato. Su anterior hogar consistía en una terraza a pleno sol, sin más comida que unos trozos de pan y sin agua con la que aplacar el calor. “Estaba llena de heridas, no podía caminar. Tenía una fractura en la pata que llevaba sin curarse desde el principio, así que la encontraron fatal”, relata Vera, de 33 años y nacida en Cádiz. Tras ser rescatada, un bombero y una señora se ocuparon de la recuperación de Laika hasta su adopción. “Ella estaba contenta, pero a la vez no se quería separar de ellos. Yo tenía el corazón en un puño”, rememora la política. De aquel pasado no tan lejano queda una cojera y cicatrices en la piel, fruto del contacto con un suelo abrasador. Por lo demás, esta perrita de alrededor de cinco años se muestra sociable, cariñosa y tranquila, y solo saca el genio en contadas ocasiones. “Odia a los gatos profundamente. Creo que cada vez que ve un bicho más pequeño que ella tiene en su mente que hay que ir a por él”, sospecha su dueña, que se esfuerza en enseñarle a convivir con otros animales.

Laika, en un parque del distrito de Vallecas (Madrid).
Laika, en un parque del distrito de Vallecas (Madrid).

La infancia de la diputada transcurrió entre monos tití, cabritas, gallinas “y todo lo que hubiese” en la granja donde se crio en El Puerto de Santa María y la clínica veterinaria de su tío. Pese a esos antecedentes, esta es la primera vez que comparte techo con un perro. La adopción de Laika ha cambiado dos vidas. “Es la mejor decisión que he tomado en muchísimo tiempo”, sostiene Vera.