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Ana Fernández, una habitación de multitudes

En el dormitorio de la actriz Ana Fernández y su novio, el músico Adrián Roma, son multitud. Cada noche, la pareja comparte cama con sus tres perros: Olivia, Pepe y Gretel. “Nos acostamos hechos un Tetris”, bromea la protagonista de la serie de Netflix Las chicas del cable. A punto de rodar la cuarta temporada, esta madrileña (1989) no pierde ripio de las trastadas de su prole. Deja constancia de ello en la cuenta de Instagram que les ha abierto, @lovelifepuppies. “No podríamos vivir en un lugar donde ellos no se encuentren a gusto, ni irnos de vacaciones a un piso donde no puedan correr”, dice la intérprete, que consolidó su trayectoria en la serie de Antena 3 Los protegidos.

La primera mascota con la que convivió Fernández fue una perra de su hermana María. “No la supimos educar. Era un descontrol y mordía todo”, cuenta. Cuando hace cuatro años decidió acoger a la suya propia, se esforzó por no cometer los mismos errores. “Con Oli aprendí cómo hay que educar a un perro. Y descubrí su capacidad para detectar cuándo estoy triste”. La labrador la acompañó en un momento muy doloroso: la muerte del que fuera su novio, el cámara Santiago Trancho, en un accidente de moto en 2015. “Si me ponía a llorar, Oli se acercaba y no se movía de mi lado hasta que me recuperaba”.

Cuando la actual pareja de Fernández se mudó con ella, Olivia tuvo que aprender a compartir atenciones con Pepe y Gretel, los dos salchichas —de siete y cinco años— del cantante del grupo Marlon. Para evitar los posibles problemas de juntar a dos hembras, la primera en mudarse fue Gretel, “para que se acostumbrasen la una a la otra”. “Lo bueno es que Oli, quizá por su raza juguetona y sociable, enseguida le dio su espacio”. Más tarde se unieron Pepe y su dueño. Y la cama de la actriz se convirtió en la guarida nocturna del clan.