Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las niñas del CD Avance piden respeto para el fútbol femenino

Jugadoras de categoría benjamín y alevín del club relatan las actitudes machistas sufridas en los terrenos de juego en un video que se ha hecho viral

De fondo suena música épica, pero relatan episodios más o menos cotidianos. Las jugadoras de la categoría benjamín y alevín (entre nueve y once años) del Club Deportivo Avance, un equipo de Alcalá de Henares (Madrid), protagonizaron este mes de diciembre un vídeo viral en el que explican el trato discriminatorio que sufren muchos fines de semana. El motivo es claro: son un equipo compuesto exclusivamente por chicas.

"Lo peor no es perder, lo peor es el trato", dice la pequeña Alba, que acto seguido da paso en la grabación a una de las dos entrenadoras, Ana París, una joven de 18 años que compatibiliza el fútbol con las oposiciones a policía y con un trabajo como dependienta en unos grandes almacenes. "En los calentamientos escuchamos cosas como: 'buah, si son niñas, las vais a ganar", comenta.

"El episodio más grave lo tuvimos en un partido concreto", relata París por teléfono. Ocurrió un fin de semana del mes de diciembre. Después de hacer comentarios alusivos a la facilidad con la que se ganarían (que, según cuenta París, no ocurren en todos los partidos, pero no son del todo infrecuentes), los jugadores del equipo contrario, con el beneplácito de los padres, se emplearon con excesiva dureza en varias acciones del juego sucesivas. Todo, sin disculparse, como suele ser habitual en el fútbol formativo. "Se reían cuando tiraban a las jugadoras al suelo", recuerda la entrenadora.

La mala experiencia, que se sumaba a un cúmulo episodios anteriores desagradables, fue el detonante de que las jugadoras se decidieran a grabar un video que ha sido distribuido en las últimas semanas por las redes sociales y que en YouTube acumula alrededor de 20.000 visionados, sumando a quienes lo vieron desde la cuenta del equipo y a quienes llegaron a través de la cuenta de la autora, Erika Sánchez.

Sánchez tiene 42 años, ha trabajado durante más de diez en medios de comunicación. Pero, sobre todo, es madre de una de las niñas. "Siempre dije al resto de madres que con quejarnos entre nosotras no íbamos a conseguir nada. Había que hacer algo", cuenta. Tuvo una idea: aprovechar sus conocimientos para contar lo sucedido en video. Tras redactar el guion atendiendo a las sugerencias de jugadoras y entrenadoras, como experta en el medio, hizo rápido su diagnóstico. "O no nos ve nadie, o nos ve todo el mundo", dijo a las niñas cuando se pusieron ante la cámara. Fue lo segundo.

"Las chicas no me pusieron ningún problema, ellas se apuntan a un bombardeo", dice García, que recuerda que, a principio de temporada, no creía a quienes la advertían de que aún se daban actitudes machistas en los terrenos de juego. "La verdad es que nos sorprende que estas cosas sigan pasando. No sucede en todos los partidos, pero aún hay que escuchar por parte de otros equipos cosas como que, como son niñas, el partido no va a tener ninguna emoción".

Es verdad que el Avance, con más de 150 niñas jugando en el club, antepone el futuro al presente. Su benjamín "E" es una de las pocas plantillas exclusivamente compuestas por chicas en una categoría en la que aún se pueden armar grupos mixtos. Pablo de Lucas, de 65 años y presidente del club, explica esta estrategia: "Lo que queremos es que, con los años, el grupo siga adelante y, algún día, las mismas jugadoras del benjamín jueguen juntas en el primer equipo". El modelo tiene un coste: el Avance "E" es el último del grupo 18 de Primera de la Comunidad de Madrid tras cosechar tres puntos de 21 posibles.

"Es normal. El equipo se acaba de formar y nos enfrentamos a equipos que lleva más tiempo jugando juntos", explica la entrenadora. Un vistazo al resto del grupo descarta la hipótesis de que se trate de una cuestión de género: comparten último lugar con un equipo que ha perdido tanto como ellas, y están a tan solo seis puntos de la mitad de la tabla en un grupo de doce.

Una historia repetida

"Esto ha sucedido toda la vida. En mis tiempos ya pasaba", comenta Laura Torvisco, una institución en su club, el Rayo Vallecano, y una de las primeras mujeres que dirigió desde un banquillo en España. Pocos conocen mejor que ella los entresijos del fútbol femenino madrileño que la actual directora de este deporte en la federación madrileña: "Cuando empecé a entrenar a equipos alevines en Butarque (Leganés, Madrid) hace más de 20 años, ocurría incluso más que ahora. Creo que estamos dando pasos hacia adelante".

La exentrenadora explica que se trata de una cuestión que tiene que ver, en primer lugar, con la educación, al tiempo que apunta que a las instancias federativas no llegan muchos casos de este tipo. "Aunque, los que llegan, resultan especialmente dolorosos", dice, y recuerda el caso de Andrea, una árbitra de 15 años que ha colgado el silbato debido a los insultos machistas recibidos desde la grada y desde el césped.

Torvisco apunta una vía de atajar estas actitudes: poner en valor a figuras del fútbol femenino. Por ejemplo, la federación madrileña ha puesto en marcha Súmate, un programa de promoción del fútbol a través del cual futbolistas profesionales acuden a colegios para dar charlas y tener un pequeño entrenamiento con los alumnos. En él ha participado Paula Andújar, jugadora del primer equipo del Rayo Vallecano que no dudó en prestar su imagen para animar a chicos de colegios de las localidades de Torrejón y Alcalá de Henares, en Madrid, a dar sus primeras patadas al balón.

Todo, para evitar que videos como el emitido estas semanas por el Avance sean necesarios. Dos jugadoras del Avance definen el objetivo a alcanzar mejor que cualquier adulto. Primero, Lucía: "Queremos que en el campo no nos vean solo como chicas, queremos que nos vean como a jugadoras". Zanja la cuestión Ariadne: "No queremos que nos traten como a princesas. Queremos, sobre todo, respeto y deportividad".

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información