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Investigar los abusos

La Conferencia Episcopal Española debería seguir el camino marcado por el Papa y acabar con la impunidad

El papa Francisco, el miércoles en el Vaticano.
El papa Francisco, el miércoles en el Vaticano. EFE

Con mucha más lentitud de lo que la gravedad de los hechos exige y de forma aún parcial e insuficiente, comienzan a verse signos de rectificación en la Iglesia católica española en relación al escándalo de los abusos de menores. El más importante es la decisión de la orden de los jesuitas en Cataluña de abrir una investigación interna que permita depurar los casos de abusos a menores en sus instituciones. La Compañía de Jesús y Jesuitas Educación han respondido así a las informaciones publicadas por este diario que afectaban a la orden, en particular el caso de un profesor del colegio de Sant Ignasi de Barcelona que en 1992 fue condenado a dos años de cárcel, que no llegó a cumplir, por haber abusado de una niña y murió en Bolivia en 2017 sin que se hubiera abierto un proceso canónico. La orden no solo salió en defensa del sacerdote cuando fue condenado, sino que al enviarlo a misiones le despidió con un homenaje. El encubrimiento fue la conducta habitual en la Iglesia en los casos que salían a la luz. Los jesuitas catalanes admiten ahora que no se valoró adecuadamente la gravedad de los hechos y piden perdón por ello.

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También el obispado de Bilbao ha dado un paso en la buena dirección al denunciar ante la fiscalía de Bizkaia a un cura de la diócesis denunciado por tres mujeres. Este es el camino que debería seguir la Conferencia Episcopal, siguiendo la recomendación del Papa, pero hasta ahora no hay signos de rectificación. Resulta muy poco creíble afirmar que no habrá tolerancia frente a los abusos y resistirse sacar a la luz los que se han encubierto en el pasado.

Ante la oposición que está encontrando por parte de las estructuras jerárquicas de la Iglesia, el Papa ha convocado en febrero a todas las conferencias episcopales a una reunión en Roma, a la que deben acudir habiéndose reunido con las víctimas y con un informe de lo ocurrido en sus demarcaciones. Mientras tanto, en su discurso a la curia con motivo de la Navidad, ha insistido en la necesidad de "hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia" a cualquiera que haya cometido abusos y ha asegurado que la Iglesia no volverá a subestimar o encubrir los casos de los que tenga noticia. El papa Francisco ha comprendido la importancia que tiene la gestión de este asunto para la credibilidad y el futuro de la Iglesia católica. Por eso ha querido dar un paso más agradeciendo a los medios la labor desarrollada para "desenmascarar a los lobos y dar la voz a las víctimas". En este mensaje, el Papa critica las actitudes defensivas y hasta hostiles con las que ciertas jerarquías eclesiales, entre ellas la española, han reaccionado. El Pontífice tiene toda la razón cuando señala que el mayor escándalo "es encubrir la verdad".

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