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Chris Jackson, el ojo que retrata la intimidad de los Windsor

El fotógrafo de Getty recopila en un libro 15 años de fotos junto a la realeza británica

Isabel II y Felipe de Edimburgo en el centro de elefantes del zoo de Whipsnade, en Dunstable, Reino Unido, el 11 de abril de 2017.
Isabel II y Felipe de Edimburgo en el centro de elefantes del zoo de Whipsnade, en Dunstable, Reino Unido, el 11 de abril de 2017. Getty Images

Aunque su nombre no es tan conocido por el público como el de algunos de sus colegas, en la memoria colectiva hay grabadas un buen puñado de imágenes que fueron capturadas por la cámara de Chris Jackson, el fotógrafo de la agencia Getty que ha sido la sombra de la familia real británica durante los últimos 15 años. Gracias a un trabajo que él define como “un asiento de primera fila en momentos históricos”, su objetivo ha inmortalizado hitos como el 'recién casados' de los duques de Cambridge al salir de la abadía de Westminster, la aparición sorpresa de Enrique y Meghan como pareja en los Juegos Invictus de Toronto o el primer día de escuela del príncipe Jorge.

Pero esto no es sino una parte infinitesimal del vastísimo archivo que ha acumulado en todo este tiempo, en el que ha visitado más de cien países para documentar las giras y compromisos de los royals. “Intento siempre captar el lado más espontáneo de la familia real”, explica el propio Jackson en conversación telefónica a EL PAÍS sobre la principal característica que distingue a sus fotos.

Su dedicación casi exclusiva a los Windsor también le ha granjeado el acceso a la esfera privada de la familia, que confía en él hasta el punto de invitarle a retratar situaciones mucho más íntimas. Poco podía imaginar cuando era un estudiante de Ciencias que revelaba fotos en sus ratos libres que acabaría disparando una serie completa sobre el 70º cumpleaños del heredero al trono. “He pasado un año con el príncipe de Gales fotografiándolo entre bambalinas. Fue un verdadero privilegio poder retratarlo en momentos más relajados, como cuando le da de comer a las gallinas. También fue un gran honor tomar la foto de familia, creo que la gente ha podido ver otra faceta suya”. Se refiere a su vertiente de “abuelo Gales”, como llaman a Carlos de Inglaterra sus nietos. “A lo largo de los años, he pasado mucho tiempo viajando por el mundo con él —añade—. Tiene un gran sentido del humor, y creo que eso es algo que se percibe en muchas de mis fotos”.

El príncipe Enrique de Inglaterra juega con unos niños y una cámara de fotos en una visita a una escuela construida en Mokhotlong, Lesotho gracias a su ONG Sentebale, el 8 de diciembre de 2014. ampliar foto
El príncipe Enrique de Inglaterra juega con unos niños y una cámara de fotos en una visita a una escuela construida en Mokhotlong, Lesotho gracias a su ONG Sentebale, el 8 de diciembre de 2014. Getty Images

Jackson, que ha ganado en tres ocasiones el premio al mejor fotógrafo real del año, acaba de reunir en un libro publicado por la editorial Rizzoli algunas de sus mejores instantáneas. Y lo ha titulado Modern Monarchy porque, a su juicio, la realeza británica continúa siendo relevante gracias a su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos sin sacrificar el grado de tradición y ceremonia que se le presupone. “Se trata de una familia real en transición. La reina está delegando muchas de sus obligaciones en los miembros más jóvenes, como los Cambridge o los Sussex, y estos están utilizando esa posición privilegiada para arrojar luz sobre sus importantes esfuerzos solidarios. También están usando las redes sociales para hacer llegar su mensaje; solo la cuenta del palacio de Kensington tiene siete millones de seguidores”, subraya.

El fotógrafo asegura que “hay muchísimas imágenes en el libro que ejemplifican por qué se trata de una monarquía moderna”. Y un buen número de ellas las protagoniza el príncipe Enrique, ya sea sometiéndose a la prueba del VIH junto a Rihanna o estampándole un beso en la mejilla a la medallista Katie Kuiper en los Juegos Invictus de Orlando. Jackson no lo admitirá, pero parece sentir cierta debilidad por el duque de Sussex. “Cada uno es distinto, pero él tiene verdadera energía, al fotografiarle siempre te esperas lo inesperado. Como la vez que le echó una carrera a Usain Bolt. Eso no estaba planeado, y es un buen reflejo de su personalidad”.

La portada del libro de Chris Jackson 'Modern Monarchy'. ampliar foto
La portada del libro de Chris Jackson 'Modern Monarchy'. RIZZOLI

La llegada de Meghan Markle, asegura, ha hecho aún más interesante la dinámica: “Es estupendo retratarles juntos, hacen un gran equipo. Se toman tiempo para hablar con la mayor cantidad de gente posible y claramente generan un nuevo nivel de interés allá donde van”.

Su esposa, estilista de Kate Middleton

“Ocuparse del vestuario de un tour real es complejo. Las prendas son empaquetadas, preparadas y descargadas con precisión militar”, escribe Chris Jackson en el capítulo de su libro dedicado al armario de los royals. Una información que conoce de primera mano, ya que desde abril de 2017 está casado con Natasha Archer, considerada la estilista de la duquesa de Cambridge y miembro clave de su círculo de confianza. Tanto que fue la primera persona ajena a la familia en acudir al hospital de St. Mary con ocasión del nacimiento del príncipe Luis. Muy pronto serán ellos dos quienes vivan esa experiencia, ya que esperan su primer hijo para este mes. El momento es de lo más oportuno, según admite el fotógrafo, “porque enero es una época tranquila para la familia real”. Pero la paternidad no va a hacerle bajar el ritmo: “El año que viene promete ser intenso”.

Pero si hay un miembro de la familia en cuya presencia aún le tiemblan las piernas es la matriarca y soberana Isabel II: “Fotografiar a la reina es especial. Cada vez que lo hago —y últimamente ya no es tan a menudo, siempre me pongo nervioso. Es una figura icónica y tiene un aura increíble”. Dado que los royals atienden más de 3.500 compromisos al año, uno pensaría que lo peor del trabajo de Chris Jackson son los viajes constantes (acaba de encadenar el tour de los duques de Sussex por Australia, Nueva Zelanda, Fiji y Tonga con una gira africana de Carlos y Camila) y la dificultad de diferenciar entre su propia vida y la de los Windsor. Nada de eso. Lo que más frustración le genera al fotógrafo es no tener el don de la ubicuidad: “Es inevitable, porque físicamente no puedes estar en todas partes, pero odio no llegar a algo. Por ejemplo, me perdí a la reina en la semana de la moda. Y esa fue una gran foto”.

Siempre discreto, esquiva sin disimulo la pregunta de si ha recibido algún comentario de los Windsor sobre su libro: “He oído que está teniendo una respuesta muy positiva en Amazon”. Y añade: “Para ser sincero, lo mejor del proyecto ha sido poder contar las historias que hay detrás de cada imagen”.

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