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Cartas al director

Encuentro con móvil

Hacía años que había visto a mi amigo Carlos por última vez. Por casualidad, me lo encontré en la calle. Nos saludamos con un abrazo y decidimos ir a charlar a una cafetería cercana. Acabábamos de sentarnos cuando le llamaron al móvil. Se levantó y salió afuera. Volvió al rato largo. Era su hijo. Antes de que iniciáramos la conversación, de nuevo le sonó el teléfono y salió. Al volver a entrar me dijo que era un compañero de trabajo, y que esperaba que a partir de ahora nos dejaran tranquilos porque tenía muchas cosas que contarme, pero no desconectó el aparato. Entonces le llamó su pareja. Esta vez, la espera fue de 20 minutos. Al tiempo que se calentaba la cerveza, se iba enfriando mi entusiasmo por el encuentro. Cuando entró, me dijo que se le había hecho tarde porque iba a comer a casa de sus suegros. Se tomó la caña de un trago, nos levantamos y se despidió diciendo que otro día seguiríamos charlando. ¿Seguiríamos?

Enrique Chicote Serna. Arganda del Rey (Madrid)

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