Por detrás o por delante
El vestido de Marta Ortega de Valentino es un milagro, un adjetivo que se está poniendo de moda para no decir bonitísimo o precioso


Estos días no hay fiesta o reunión a la que acuda en la que no se mencione la boda de Marta Ortega, La Zarina. La sensación que percibo en los comentarios es la ansiedad por no estar invitados o la emoción deslumbrada por haber asistido. Es justo lo contrario de lo que sucede con el chat de WhatsApp al que pertenecía el portavoz del Partido Popular en el Senado, Ignacio Cosidó, del que muchos ahora intentan desligarse. ¡Qué difíciles somos los humanos! Daríamos lo que fuera por pertenecer a una lista de 400 invitados felices de sostener a una novia superrica sobre nuestros hombros mientras canta el líder de Coldplay. E igualmente haríamos lo que fuera para que no nos sigan vinculando a un chat de 146 compañeros de partido que se jactan de controlar la sala segunda del Tribunal Supremo, “por detrás”.
Es que la vida es una cuestión de listas. Y listos. Cuando Cosidó decidió subir ese comentario se acababa de proponer como presidente del Consejo General del Poder Judicial a Manuel Marchena, quien prefirió renunciar. Seguramente le resultó un poquito grosero y precipitado ese “por detrás”. Es que nos pasamos con los whatsapp, porque como no lo dices ni lo oyes, te explayas y al final la escritura te desnuda. Es como si a través de los pulgares te saliera otra personalidad. Un Superyo. En el fondo ese whatsapp no decía nada nuevo, siempre sospechamos que la justicia está vinculada al poder. Y reconfirmamos que los políticos discuten y gesticulan para no hacer nada. Ni forma, ni función. O nuevas formas para nuevos whatsapp. Desde mi punto de vista disléxico, me divierte que el Consejo General del Poder Judicial se haya reducido a sus siglas, CGPJ, porque me recuerdan las siglas del mítico CBGB, aquel bar de Nueva York donde nacieron Los Ramones y Blondie.
Prefiero dejarme hipnotizar por la pose lánguida y feliz de Marta Ortega con el vestido Valentino con el que se casó el pasado viernes. El vestido es un milagro, un adjetivo que se está poniendo de moda para no decir bonitísimo o precioso. Sé mucho de moda nupcial por mi trabajo en Sí, quiero ese vestido, y me atrevo a predecir que ese Valentino de La Zarina será icónico, porque reúne elegancia y serenidad como solo puede hacerlo un vestido boho-chic caro, que es como se califica a este tipo de trajes. “Si Zara lo copia, amortizan la boda”, pusieron en un chat. A lo mejor por eso invitaron a tantos diseñadores de moda. ¿Será que Zara va a sacar una línea de moda nupcial? Como es casi la empresa familiar por excelencia, se entendería que la boda de La Zarina sea también una de las mejores operaciones de merchandising en los tiempos millennials. Todo de frente, nada por detrás.

Marta y Meghan Markle han hecho de sus bodas cumbres que congregan a los miembros de lo que se llama “nueva sociedad”, nuevos personajes que son ricos profesionales y que en el caso de la duquesa de Sussex aportan aire fresco a la rígida aristocracia. Pero The Daily Mail ha publicado un extenso artículo que reporta que Meghan, lejos de ser una bocanada de aire fresco, se ha convertido en un torbellino en la monarquía británica. Se pasa con las medidas de sus trajes, se viste demasiado de negro y se levanta a las cinco de la mañana dando órdenes a tutiplén. Puede ser que el embarazo la haga irascible o que Marta tiene más dinero y más calma que Meghan. ¿Da el dinero la serenidad? Quizás baste con que Meghan le baje dos puntos a su intensidad.
Ángela Ponce, la primera candidata transgénero en Miss Universo, representará a España y la conocí, frente a frente, en Lo Siguiente, el programa que conduce Raquel Sánchez Silva. Reconoció haber visto esos memes insultantes y las declaraciones de Valeria Morales, Miss Colombia, que dijo: “Los reinados de belleza son para las mujeres nacidas mujeres”. Ponce le respondió en el programa: “Estoy segura de que en el certamen nos haremos amigas y le enseñaré a ver la diversidad como algo positivo”. Igual que Marta Ortega, Angela parece poseer el secreto de la languidez y la calma. Mientras nos maquillaban, Ana Milán, también invitada al programa, le dijo que ella ya tiene ganado al público por lo que representa. Me gustaría estar en su lista de invitados y acompañarla a propagar su mensaje, por delante.
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