Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
DAVID PARKER | DIRECTOR DE EXPLORACIÓN ESPACIAL, ESA

“Volveremos a la Luna en la próxima década e iremos a Marte en la siguiente”

Los viajes tripulados al espacio profundo solo se pueden lograr con colaboraciones internacionales, afirma el ejecutivo de la Agencia Espacial Europea

David Parker da una charla sobre los objetivos de exploración espacial de la ESA. Ampliar foto
David Parker da una charla sobre los objetivos de exploración espacial de la ESA. ESA

Los astronautas vuelven a la Luna. Ya es oficial. La semana pasada, llegó al Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos, el componente final de la nave Orion, un módulo de servicio puntero construido en Alemania por Airbus y la Agencia Espacial Europea (ESA). Con él, la NASA tiene reunidas todas las piezas para lanzar su programa de exploración del espacio profundo, el primero que enviará astronautas fuera de la órbita terrestre desde las misiones Apollo. Pero esta vez, quieren llegar más allá. Mediante la construcción de un “portal lunar” —una estación espacial en la órbita de la Luna— los estadounidenses y países colaboradores buscan establecer una base de operaciones en el espacio desde la que, finalmente, viajar a Marte.

La colaboración es el factor clave que define la era inminente de exploración espacial. Europa ha demostrado su capacidad de desarrollo tecnológico con la construcción del módulo de servicio de la nave Orion, pero no cuenta con el presupuesto para lanzar a solas un programa de la envergadura del de la NASA. Durante el evento de presentación de la nueva nave espacial en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, EL PAÍS habla con David Parker, director de Exploración Humana y Robótica de la ESA.

Pregunta: Si los americanos no hubiesen pedido la colaboración de Europa, ¿estaría la ESA llevando a cabo su propia misión de exploración tripulada del espacio profundo?

Respuesta: La colaboración internacional es una de las razones fundamentales por las cuales hacemos exploración espacial. Diría que hay cuatro razones principales: la ciencia básica que sale de explorar, el desarrollo de nuevas tecnologías, la colaboración internacional y la inspiración de nuevas generaciones. Por eso queremos formar parte de los grandes proyectos internacionales. La pregunta es: ¿qué logramos hacer colaborando y qué lograríamos hacer solos? Solamente la NASA se puede permitir construir algo del tamaño del SLS [el cohete que lanzará Orion al espacio], que ha costado miles de millones ya. Eso no es un proyecto que los Estados Miembros de la ESA quieran acometer solos, pero si se va a construir… ¿cómo podemos participar para usarlo?

Nuestro módulo de servicio para la nave Orion es el primer vehículo espacial construido en Europa, y nos ha permitido impulsar la capacidad técnica de nuestra industria espacial. Ya construimos los ATVs [vehículos de transferencia automatizados] que llevaron suministros sin tripulación a la Estación Espacial Internacional y construimos gran parte del volumen físico de la Estación Espacial, pero ahora estamos juntando esa experiencia para desarrollar la capacidad de transportar personas al espacio profundo.

La Luna es un museo de 4.500 millones de años de historia del Sistema Solar

P: Nadie ha salido de la órbita terrestre desde el programa Apollo. ¿Por qué se ha decidido retomar la exploración del espacio profundo ahora?

R: Creo que la ambición siempre ha estado ahí. Yo lo comparo con la exploración de la Antártida: a principios del siglo XX hubo una carrera por llegar al Polo Sur, pero luego volvimos. Pasaron 50 años antes de que se materializase la posibilidad de vivir y trabajar en la Antártida. A partir de ese momento ha sido un lugar fundamental desde el que se hace ciencia básica, como las investigaciones que descubrieron el agujero en la capa de ozono de la atmósfera. Ahora está ocurriendo lo mismo en el espacio: han pasado unos 50 años desde los alunizajes del programa Apollo, que fueron de ida y vuelta. La Luna es un museo de 4.500 millones de años de historia del Sistema Solar. Por ejemplo, sabemos que tiene agua, pero no de dónde vino, si contiene material de cometas o del Sol… tenemos que averiguarlo. Cuando fuimos a la Luna en la década de 1960, la misión tripulada más larga fue de cuatro días. Si ahora podemos lograr exploración sostenible —me refiero a ir por un periodo de días, semanas o meses—, entonces podemos abordar retos científicos y empujar los sueños de la humanidad, pero tiene que ser una colaboración internacional.

P: ¿Ya no hay rivalidad en el terreno de la exploración espacial?

La NASA gasta 10 veces más que la ESA en exploración espacial

R: Bueno… es que hay una cuestión de dinero. En 1960, la NASA cubría aproximadamente el 4% del presupuesto federal de los Estados Unidos. Ahora es más bien el 0,5% de ese presupuesto. La NASA recibe unos 6.000 millones de dólares anuales para exploración, unas diez veces más de lo que gasta Europa. Eso atestigua por qué la colaboración internacional es esencial.

P: La motivación de la Guerra Fría acabó, pero la NASA sigue dominando el panorama internacional de exploración espacial. ¿Qué hace un país con menos dinero para distinguirse de la competencia?

R: Cada uno busca hacer una contribución individual fuerte. A nivel europeo, el módulo de servicio de la nave Orion es un elemento muy visible del proyecto. Canadá, por ejemplo, podría apostar por fabricar un brazo robótico, porque es una tecnología que se les da muy bien; en las fotos de la Estación Espacial Internacional, siempre se ve un brazo con la bandera canadiense. Otros países más pequeños también se distinguen. Por ejemplo, Dinamarca ha encabezado la construcción de un instrumento científico que acabamos de instalar en la Estación Espacial Internacional para hacer investigaciones completamente nuevas sobre el planeta Tierra, sobre los extraños fenómenos eléctricos de la parte superior de la atmósfera, que ni siquiera se conocían hace unas décadas. Trabajando en el marco internacional, Dinamarca ha hecho un instrumento puntero, en la frontera de la ciencia y del conocimiento. Por eso cada uno puede encontrar su papel.

P: ¿Cuáles son los objetivos actuales de la ESA en la exploración del espacio profundo?

Ya vivimos y trabajamos en la órbita terrestre. Algún día viviremos y trabajaremos en la Luna y en Marte

R: Nuestra visión es llegar a tres destinos: la órbita baja de la Tierra, la Luna y Marte. En la órbita terrestre ya estamos viviendo y trabajando. Algún día, yo creo que viviremos y trabajaremos en la Luna y en Marte, pero todavía no hemos llegado a ese punto. Ahora buscamos continuar nuestra participación en la Estación Espacial Internacional, donde ya hemos enviado a 26 astronautas europeos y esperamos mandar más. El módulo de servicio que hemos construido para Orion está ayudando a pagar eso, pero tenemos otros proyectos científicos y tecnológicos. Estamos trabajando con Rusia para aterrizar un robot en la Luna: caerá cerca del polo Sur lunar y buscará agua por primera vez. También continúa nuestra exploración no tripulada de Marte [el programa ExoMars]. La nave espacial más grande en la órbita de Marte ahora mismo es europea; estudia la composición de gases de la fina atmósfera marciana. Y en 2020 vamos a taladrar bajo la superficie de Marte por primera vez con nuestro rover. Hemos colocado los escalones necesarios y sabemos lo que hacer en los próximos 10 años. También nos unimos a la NASA con su primera misión no tripulada para ir a otro planeta y volver: traeremos una muestra de Marte en el primer viaje hasta allí de ida y vuelta. Eso es algo que se debe hacer con robots antes que con personas.

P: ¿Qué investigaciones científicas se planea llevar a cabo con la nave Orion en la Luna y en Marte?

R: Orion es principalmente una nave de transporte. Habrá ciencia que se haga estudiando a los propios astronautas que la utilicen, sobre todo ciencia relativa a su salud y al entorno en el que se adentrarán. Por ejemplo, ya estamos contemplando poner pequeños sensores de radiación que volarán en las primeras misiones de Orion. Lo que será más interesante, cuando exista un portal lunar, será utilizarlo como un campamento base para explorar el satélite. Como es un entorno completamente nuevo, generará muchísimo interés científico en áreas como la física de partículas o las ciencias ambientales y espaciales, por ejemplo con la captura de polvo del Sistema Solar. Lo más relevante luego será, claro, la exploración de la superficie de la Luna. Los astronautas de la ESA controlan robots en la Tierra desde la Estación Espacial Internacional, y el año que viene lo haremos con un rover en el desierto para demostrar el tipo de exploración que será posible cuando tengamos el portal lunar.

P: No ha hablado de los objetivos en Marte.

La gente piensa que el viaje de la Luna a Marte es fácil, pero la Luna está a unos días y Marte, a por lo menos seis meses

R: Yo no creo que las personas pisarán Marte por un tiempo todavía. Mi visión es que volveremos a la Luna en la próxima década y a Marte en la siguiente, es decir, final de la década de 2030. Tiene que ser sostenible para poder volver. Por otra parte, está la distancia desde la Tierra hasta el planeta. La gente piensa que de la Luna a Marte es fácil, pero la Luna está a unos días de viaje y Marte a por lo menos seis meses. Tiene que haber combustible, agua, oxígeno, protección contra la radiación… todo lo necesario para mantener a los astronautas durante el viaje. Estamos aprendiendo cómo hacer eso desde la Estación Espacial, y aprenderemos más desde el portal lunar. Cuando nos podamos permitir volar a Marte, ya sabremos cómo hacerlo. Sinceramente, ahora mismo no lo sabemos.

P: ¿Cuál será el siguiente destino de la exploración tripulada?

R: Bueno, aquí tengo mis sueños. Algún día, sería increíble si las personas pudiéramos explorar los gigantes helados de Júpiter y Saturno. Encélado es una luna de Saturno que tiene fisuras que escupen agua. ¿Imagina explorar eso? O Europa, que está completamente cubierta de hielo pero creemos que tiene agua líquida por debajo de la superficie. Imagine enviar un submarino allí, eso sería fantástico.

P: ¿Lo veremos en nuestras vidas?

R: El mayor reto es la radiación en el espacio. Para llegar a Júpiter y Saturno, es muy difícil de imaginar ahora cómo protegeríamos a los astronautas.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información