Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un tratamiento que consigue que la alergia al cacahuete no sea un asunto de vida o muerte

El fármaco, una especie de harina de este fruto seco, podría ser el primero en aprobarse que protege contra posibles ingestas accidentales y la severidad de su reacción

Un niño come una tostada con crema de cacahuete.
Un niño come una tostada con crema de cacahuete.

Cuando tienes un hijo alérgico a los frutos secos la preocupación, casi diaria, es patente. La compra también es un infierno. Hay pocos alimentos que no contengan trazas de fruto seco y te conviertes en un experto del etiquetado. Esta alergia tiene en algunos casos una reacción muy severa, ya que entre otros síntomas como la hinchazón de ojos y las ronchas por todo el cuerpo, la glotis se cierra y el niño puede dejar de respirar. Los padres viven en una continua vigilancia. Y el niño debe aprender a controlarlo muy pronto.

¿Y si tu hijo alérgico a los frutos secos dejara de tener reacciones tan severas? Sin duda sería un respiro para muchos progenitores. Este fue el objetivo que se marcaron investigadores estadounidenses y europeos, entre ellos expertos ingleses y españoles. Y parece que los resultados de su estudio, publicado en el New England Journal of Medicine,son esperanzadores. De momento, aunque no han conseguido eliminar la alergia, parece que sí han reducido la gravedad de la reacción tras comer el alimento. “Los resultados muestran que gracias a una harina de cacahuete rociada en la comida los niños -con alergia severa al cacahuete- no solo pueden comer más cantidad, sino que la reacción a pesar de ingerir más producto también es menor”, explica por teléfono Montserrat Fernández, responsable del Servicio de Alergología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y coautora del estudio.

A pesar de que la alergia a los cacahuetes es mucho más común en Estados Unidos, en Europa su incidencia está creciendo. Las encuestas alimentarias realizadas a la población general, muestran que su prevalencia se sitúa cerca del 1% de la población. En Europa, la avellana es el fruto seco que más problemas alérgicos ocasiona y en España hay estudios que señalan a la almendra y la nuez como los más frecuentes, según la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex.

Con una muestra de 551 menores de cuatro a 17 años, los autores decidieron inducir proteína de cacahuete –en forma de harina rociada en los alimentos– a 372 de ellos, el resto, 124, recibieron un placebo. “Fueron admitidos a estudio aquellos que no toleraban más de 100 mg de producto”, explica la experta –un cacahuete suele pesar unos 250–. Al cabo de un año de tratamiento, los pequeños que recibieron la harina de cacahuete toleraron hasta seis veces más cantidad que cuando comenzaron el estudio clínico.

Exactamente, según Fernández, “dos tercios de los pacientes del estudio pudieron comer dos cacahuetes diarios y la mitad pudo comer hasta cuatro de estos frutos secos. Durante el estudio, todos tuvieron alguna reacción alérgica, pero solo en un 5% de ellos esta fue severa. Los resultados son mejores cuando el fármaco se administra a edades tempranas”. Entre los que recibieron un placebo, tan solo un 5% mejoró su situación alérgica.

El estudio se encuentra en la Fase III, “lo que significa que está pendiente de su aprobación para comercializarlo”, incide la experta. El medicamento va a ser revisado por la Administración de Drogas y Alimentos de EE UU (FDA, por sus siglas en inglés) y la EMA (Agencia Europea del Medicamento), lo que le convertiría en el primer fármaco que trata la severidad de la alergia a los cacahuetes. Normalmente, cada centro cuenta con su propio protocolo de actuación frente a las alergias y cómo se organiza la inducción de alimentos, como pueden ser la leche, el huevo y los frutos secos, lo que proporciona este método es un protocolo de administración y de seguridad muy claro. No hay un estudio anterior así”, continúa Fernández.

La coautora se congratula de que este estudio “ayude a niños y adolescentes a protegerse contra posibles accidentes cuando coman un alimento que contenga cacahuete o trazas”. “Las personas alérgicas deberán echar el producto en su comida diariamente. El estudio actual ha medido a los pacientes en un año, pero no mide la repercusión o el efecto que tendría si se deja de dar la harina de cacahuete en algún momento. Los pacientes han sido derivados a programas de continuación. Es el paso siguiente”, prosigue. "Esta no es una solución rápida, y no significa que las personas con alergia al cacahuete puedan comerlo cuando lo deseen. Pero definitivamente es un gran avance", concluye Fernández. Habrá que ver si también funciona con otros frutos secos. La investigación sigue.

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información