Columna
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Rebelión y éxodo

Con una parte del planeta gobernada por populistas de extrema derecha, la humanidad enfrenta su mayor desafío

Manifestantes del movimiento Extinction Rebellion ocuparon cinco puentes de Londres el pasado sábado.
Manifestantes del movimiento Extinction Rebellion ocuparon cinco puentes de Londres el pasado sábado. Kristian Buus (In Pictures via Getty Images)

Siempre me impresiona que la caravana de migrantes que hace semanas atraviesa América Latina en dirección a EE UU no esté todos los días en la portada de los periódicos. No hay nada más impactante que unos adultos y niños tan desesperados que están dispuestos a enfrentar las tropas que Trump ha enviado a la frontera. Claramente el presidente estadounidense se ha inventado una amenaza para utilizarla en las recientes elecciones. Pero el éxodo centroamericano es real y suele atribuirse a la violencia y a la pobreza. Aunque solo porque son las causas más fáciles de nombrar. En el origen de muchas de las historias está la reducción de las cosechas de alimentos de pequeños agricultores e indígenas en Honduras, El Salvador y Guatemala, porque “el clima ya no es el mismo”. Y, entonces, las otras causas —pobreza, hambre, violencia— se agudizan. Lo que esa masa de acongojados dispuestos a todo para sobrevivir puede revelar es el primer gran éxodo latinoamericano movido por el cambio climático. Posiblemente, el primero de muchos.

En lugar de mandar tropas, Trump debería replantearse su posición ante el Acuerdo de París. No está solo. En todo el mundo se multiplican los populistas de extrema derecha que llegan al poder por medio del voto con su retórica nacionalista.

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, acaba de elegir como ministro de Exteriores a Ernesto Araújo, un diplomático que cree que el cambio climático es una “ideología de izquierdas”. En su blog, Araújo suele acusar a la izquierda de “criminalizar el deseo del hombre por la mujer, las películas de Disney, la carne roja” y —créanlo— “el aire acondicionado”. Bolsonaro es una versión todavía más burda de Trump. A diferencia del estadounidense, hasta que ganó las elecciones nunca había tenido éxito en nada, excepto en ser durante 28 años un diputado cuyas declaraciones solían convertirse en chiste por absurdas. El que muchos consideraban el hazmerreír ha sido elegido presidente del país más biodiverso del planeta.Entre 1970 y 2014, la humanidad destruyó el 60% de las especies de mamíferos, pájaros, peces y reptiles del planeta. Otros estudios muestran que, desde que surgieron en la Tierra, los humanos ya han destruido el 83% de los mamíferos y la mitad de las plantas. La sexta extinción está en curso; esta vez provocada por nosotros.

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La pérdida de la biodiversidad es tan letal como el cambio climático. Y llegamos a este punto con líderes como Trump y Bolsonaro en el poder de países estratégicos para combatir ambos desafíos. Quizá las únicas personas lúcidas en el planeta hoy sean los manifestantes del movimiento Extinction Rebellion, que ocuparon cinco puentes de Londres el pasado sábado para denunciar la falta de acciones para enfrentar nuestra propia extinción.

Traducción: Meritxell Almarza

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