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Las tres únicas cosas que un hombre tiene que hacer para llevarse bien con su barba

"Dejarse barba" no significa dejar de afeitarse y permitir que el vello facial crezca a su libre albedrío. Repasamos las claves para ser barbudo y no morir en el intento

hombres con barba
El popular presentador Jimmy Fallow y Chewbacca haciendo un número en los premiso MTV de 2005. La estrella de 'Star Wars' necesita claramente leer este artículo. Getty

Hay pocas expresiones tan engañosas como "dejarse barba", porque sugiere que llevar barba no implica más exigencia que dejar de afeitarse y permitir que el vello facial crezca a su libre albedrío. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: en una época en que las barbas parecen haber llegado a nuestras vidas para quedarse, al menos, una temporada, la proliferación de barberías y productos especializados confirma que, en efecto, la barba tiene su propia ciencia. Y requiere cuidados, paciencia, mimo y también ayuda profesional (la del barbero, claro).

“La mayoría de los hombres que acuden a un barbero lo hacen porque no son capaces de mantenerse la barba en casa y por sí mismos durante mucho tiempo, lo cual es lógico al no contar con la técnica y el instrumental de un profesional”, explica Alberto Hernández, Director y Fundador de Malditos Bastardos, una cadena de barberías con cuatro locales en Madrid. “Otra tónica más o menos general es la falta de hidratación y de cuidado en la barba”, explica. “La gente piensa que con dejársela crecer y visitar de vez en cuando al barbero es suficiente, pero no. Lo cierto es que la barba requiere un cuidado diario que en pocas ocasiones se cumple”.

Aunque los cuidados de la barbería se pueden sofisticar tanto como se desee, lo cierto es que afectan principalmente a tres acciones: cortarla de vez en cuando, limpiarla e hidratarla. A continuación, la guía definitiva para dejarse barba sin dejarse nada.

Primer paso: recortar

En inglés, “dejarse barba” se dice “grow a beard”, algo muy significativo, ya que el verbo “grow” significa “crecer”, pero también “cultivar”. Así que la semántica nos da la primera pista: una barba sana es como una planta frondosa y verde que hay que podar de vez en cuando para poder mantenerla a raya. La pregunta, por tanto, no es el qué, sino el cuándo. ¿En qué momento conviene recortar la barba? "En el momento en que la barba adquiera un volumen o una longitud que nos haga sentir incómodos a la hora de comer, beber o incluso hablar”, explica Hernández. Y añade: “También cuando, al lavarla o peinarla, veamos que no nos hacemos con ella o nos da un aspecto desaliñado. De hecho, lo habitual es que todas estas sensaciones se manifiesten al mismo tiempo”.

Harrison Ford lamentando que se ha afeitado en la película 'Frenético' (1988).
Harrison Ford lamentando que se ha afeitado en la película 'Frenético' (1988).

Es decir, que no hay una longitud exacta que exija meter tijera, sino más bien una sensación o una percepción original. La longitud, a fin de cuentas, depende también de la densidad. Un hombre con una barba poco poblada puede dejársela crecer varios centímetros sin perder ligereza o manejabilidad. Una barba muy cerrada, sin embargo, requiere mayor control y favorece las longitudes medias.

Una vez que hemos decidido cortarla, llega otra duda. ¿En casa o en la barbería? Si preferimos confiar la operación a nuestra destreza manual en la soledad del cuarto de baño, el mercado ofrece multitud de máquinas recortadoras con todo tipo de prestaciones desde los 30 euros. Eso sí, si prevemos llevar barba durante largo tiempo, conviene invertir en una recortadora como la Panasonic ER-GB86, especialmente diseñada para barbas largas y densas (precio: 99 euros). Si, por el contrario, preferimos alternar entre distintos looks y pasar con comodidad del afeitado a la barba de tres días o al mostacho poblado, lo mejor es un set multifunción, como Braun MGK3085 (precio: 73,99 euros).

Sin embargo, e incluso aunque un hombre decida arreglarse la barba en casa, siempre hay motivos para acudir al barbero de vez en cuando. “Ir a una barbería ofrece la garantía que suponen el uso de una técnica y un instrumental profesionales”, explica Hernández. “También ofrece el asesoramiento de un especialista que no solo te va a ayudar a adecuar tu imagen a tu personalidad y estilo de vida, sino también a escoger los productos que mejor vayan al tipo de barba que tengas”. Un arreglo de barba, por ejemplo, cuesta 22,90 euros en cualquiera de las barberías de Malditos Bastardos. Y no solo es un ejercicio estético, sino también relajante, porque el ritual de la barbería ofrece un rato de desconexión e incluso de aromaterapia.

Segundo paso: limpiar

Recortar la barba semanalmente o ir al barbero cada quince días puede ser una rutina sana, pero no sirve de nada si entremedias el hombre barbudo no cuida de su vello facial con frecuencia. Y esa frecuencia es a diario, igual que nos lavamos la cara o nos ponemos crema hidratante para evitar sequedad y prevenir arrugas. ¿Lo más fácil? Acostumbrarnos a tener el producto que elijamos en la ducha, para utilizarlo al mismo tiempo que el champú o el gel. Enjabonarse, frotar y aclarar.

Aunque parezca todo muy improvisado, nada más lejos: Chris Hemsworth se cuida la barba a conciencia.
Aunque parezca todo muy improvisado, nada más lejos: Chris Hemsworth se cuida la barba a conciencia. Getty

A la hora de elegir producto, hay varias opciones, pero siempre conviene optar por productos específicos, porque los jabones faciales corrientes tienden a resecar la barba y podríamos experimentar picores y sequedad. Aquí tiene los más populares:

Pastilla de jabón para barba. La elección más tradicional es el jabón de siempre. Eso sí, uno adaptado a la barba y a sus especificidades. En la cadena de jabones naturales Lush, por ejemplo, tienen un producto, Kalamazoo, que es una especie de jabón en crema apta para lavar barba y cara al mismo tiempo (precio: 10,25 euros / 100 gramos).

Champú para barba. El champú es más suave que el jabón y además incorpora algunos elementos hidratantes que facilitan la labor. Casi todas las firmas que cuentan con líneas de cosmética masculina tienen alguno, y los precios comienzan alrededor de los seis euros, aunque la mayoría se ubican entre los 10-15 euros. Por ejemplo: los champús de varios olores de la legendaria firma de barbería Proraso, el champú de The Shaving Company o el de la firma indie Oak.

Productos multifunción. Una fórmula ganadora para todos los hombres que quieran saltarse pasos y obtener buenos resultados. Simplifican el orden en el baño y también la rutina de limpieza. En esta categoría resultan especialmente interesantes dos tipos de productos. Uno de ellos son los multiusos como el de la línea Barber Club de L'Oréal Men Expert, que sirve para cara, cabello y barba (5,95 euros), y otro es el champú y acondicionador de Bulldog Skincare (9 euros), que además de limpiar lo hidrata, haciendo posible que algunos se salten el siguiente paso.

Tercer paso: hidratar

Una vez que la barba está en su justa medida y limpia, llega el momento de cuidarla con un producto hidratante. Se haga lo que se haga, conviene cepillarla antes con un cepillo ad hoc. Al principio puede raspar un poco, pero es útil para eliminar células de piel muerta y evitar la caspa. Precisamente este es un problema que experimentan muchos barbudos neófitos que observan atónitos como su sofisticada barba de hombres de mundo se llena de motitas blancas de un día para otro.

Ryan Reynolds prefiere la ligereza a la espesura. Hablamos, claro, de la barba.
Ryan Reynolds prefiere la ligereza a la espesura. Hablamos, claro, de la barba. Getty

En realidad, es un fenómeno relativamente frecuente. La piel del rostro, si no está acostumbrado a llevar barba, suele resentirse cuando dejamos crecer el vello facial. Le falta hidratación, se irrita por el picor de los pelos que se rizan al crecer y puede llegar a escamarse y a producir caspa. Estos síntomas suelen desaparecer cuando se cuida la barba y también cuando el propio usuario se acostumbra a llevarla crecida. “Con lavar la barba con un champú especial, hidratarla a diario con un bálsamo y acudir a la barbería con la frecuencia necesaria para su correcto mantenimiento debería ser más que suficiente para evitar la caspa”, explica Hernández.

Más allá de los problemas derivados de la falta de hidratación, hay motivos de peso para aplicarse un producto hidratante: no pinchar. La barba tiene muchos fans, pero también pica, sobre todo en los demás. Así que si su nueva opción capilar no despierta especial entusiasmo en su pareja o tus hijos, pregúntese si puede mejorarlo con un buen producto. Observe, pruebe, compare y elija:

Aceite de barba. Es el producto más ligero para hidratar y suavizar la barba sin fijarla demasiado ni generar residuos. Aquí la variedad es casi infinita. Ganan la partida los aceites con aromas naturales y texturas leves. Basta con echar un vistazo a la gama de productos que ofrecen tiendas online especializadas como Barbazul para encontrarse con clásicos recientes como Beard Tonic, de la firma irlandesa Dr K Soap Company (precio: 15 euros), que huele a campo y no deja sensación grasa. Si prefiere por producto nacional, pruebe el de Mi Rebotica (precio: 15,95 euros), con aceites esenciales de lavanda y árbol del té. En cualquier caso, el proceso es siempre el mismo: echa unas gotas en la palma de la mano y se masajea suavemente la barba. No conviene abusar, porque la barba brillará demasiado, pero tampoco quedarse corto si el objetivo es una barba suave y perfumada.

Bálsamo o Acondicionador. Tienen textura de crema, se aplican cuando la barba ya está limpia y seca, y ayudan a hidratar la piel bajo la barba y a suavizarla. Lo hay en formato gel, como el de Yacel (precio: 12,95 euros), y también en forma de bálsamo, como el de Captain Fawcett’s (26,95). Se aplica, se masajea suavemente hasta que se absorba.

Punto extra: peinar

A estas alturas ya tenemos la barba recortada, limpia e hidratada. Por ello, no cuesta nada utilizar un peine pequeño para dar unos toques y aplacar pelos

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