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Viaje al planeta menguante

Europa explora Mercurio por primera vez con BepiColombo

Mercurio visto por la sonda 'Messenger'.

Si usted estuviese en Mercurio vería el sol tres veces más grande que en la Tierra, pero le daría igual, porque ya estaría muerto. El planeta más cercano al Sol es también el menos explorado entre los que tienen una composición rocosa —la lista la completan Venus, Tierra y Marte— en parte por los brutales contrastes entre las zonas de luz, donde se alcanzan los 450 grados, y las sombrías, con unos 170 bajo cero.

BepiColombo se lanza el próximo 20 de octubre y será la primera misión europea a este mundo ligeramente más grande que la Luna. Hasta ahora solo dos naves han visitado el planeta. La Mariner 10 de la NASA lo sobrevoló y tomó las primeras fotografías del cuerpo en 1974, mientras su sucesora, Messenger, fue la primera en orbitarlo entre 2011 y 2015.

Messenger planteó muchas preguntas que ahora deberá responder BepiColombo, nombre que homenajea al matemático italiano Giuseppe Bepi Colombo, que explicó el extraño comportamiento orbital de Mercurio y propuso la trayectoria de Mariner 10 para sobrevolar el planeta usando la asistencia gravitatoria de Venus por primera vez.

La misión va a adentrarse en un planeta muy diferente al nuestro. Un día en Mercurio dura 59 días terrestres, pero está tan cerca del Sol —casi tres veces más que la Tierra— que tarda apenas 88 días en pasar un año, es decir, en dar una vuelta alrededor del astro. Messenger descubrió depósitos de agua helada en las zonas de sombra perpetua y un valle más largo que el del río Colorado y más profundo que el del Rift que se formó porque el planeta se está encogiendo, literalmente.

Representación de 'BepiColombo' aproximándose a Mercurio. ampliar foto
Representación de 'BepiColombo' aproximándose a Mercurio.

Al contrario que la Tierra, Mercurio tiene solo una placa tectónica esférica bajo la cual hay un núcleo de composición desconocida, pero que es proporcionalmente enorme, ocupando un 85% del cuerpo. Este núcleo se está enfriando lentamente, en parte por la lenta pérdida de su calor original, en parte porque la atracción gravitatoria del Sol mengua a medida que el astro consume su combustible atómico y el planeta se aleja de él. Por todo esto la corteza de Mercurio ha perdido siete kilómetros de radio desde su formación, y eso ha creado los valles, fallas y grietas escalonadas que descubrió Messenger.

BepiColombo incluye dos orbitadores, uno que analizará la superficie y el interior del planeta, construido por la Agencia Espacial Europea (ESA), y otro para estudiar la magnetosfera, desarrollado por la agencia espacial japonesa. Entre los objetivos científicos está determinar la composición exacta del interior del planeta.

“Esta es la misión más compleja que ha lanzado nunca la ESA”, explica la ingeniera Santa Martínez, coordinadora del procesamiento científico de la misión, cuya sede será el centro espacial de la ESA en Villanueva de la Cañada, cerca de Madrid. “Gracias a que enviamos dos satélites podemos aclarar el origen y la estructura del campo magnético del planeta y confirmar si las anomalías se deben a que en su interior hay más líquido de lo que pensábamos”, resalta. La BepiColombo orbitará el planeta a una altura de entre 1.500 kilómetros y 500 kilómetros. Pasará más cerca que ninguna otra por las regiones cercanas al polo sur, con lo que realizará “el mapa de mayor resolución” del cuerpo hasta la fecha, explica Martínez.

Otro enigma de Mercurio que BepiColombo puede explicar es su composición química, lo que a su vez desvelaría su origen.“La cantidad de compuestos volátiles es mucho más alta de lo que debería por la situación del planeta, por lo que es posible que se formase más allá de Marte y después migrase hasta su posición actual”, explica Mauro Casale, otro de los responsables científicos de la misión.

Antes de llegar a su destino, las naves viajarán 9.000 millones de kilómetros. Bepi, al igual que Messenger, va a fijarse en una órbita en torno al planeta, todo un reto debido al enorme empuje gravitatorio del Sol. “Para poder quedar fijados en una órbita en torno a Mercurio tenemos que movernos a una velocidad muy similar a la propia rotación del planeta”, señala Casale, y para eso hay que acelerar y frenar usando la gravedad de otros cuerpos. Después del despegue, las dos sondas, unidas al módulo de transferencia y al escudo térmico, comenzarán una odisea que les llevará a sobrevolar la Tierra una vez, Venus dos veces y, por último, completar seis vueltas a Mercurio hasta quedar incrustadas en su órbita el 5 de diciembre de 2025. Las operaciones científicas comenzarán en 2026.

“El 85% de BepiColombo es tecnología nueva”, realizada específicamente para la misión, resalta Casale. La sonda europea lleva 11 instrumentos científicos a bordo. Además de estudiar Mercurio, lo que a su vez puede aclarar el origen del resto de planetas terrestres, uno de los instrumentos, el MORE, desarrollado por Italia, es “el sistema de seguimiento interplanetario más avanzado que se ha construido”, según la ESA. La Tierra y Mercurio están a una distancia media de 77 millones de kilómetros y el dispositivo será capaz de indicar la posición de la sonda con un margen de error de 15 centímetros. Gracias a este instrumento se va a poder testar la teoría general de la relatividad de Einstein “a un nivel de precisión sin precedentes”.

España ha contribuido con el 8% de la misión. Empresas de este país han desarrollado componentes clave, como la antena de media ganancia, que será el nexo entre la nave y la Tierra durante el viaje a Mercurio. La antena de espacio profundo, de la ESA en Cebreros (Ávila), será la que reciba y envíe comandos durante toda la misión.

“Debido a la alta degradación de las sondas debemos optimizar el tiempo”, resalta Martínez. BepiColombo durará un año con la posibilidad de ampliar un año más. Uno de sus componentes más novedosos son los cuatro motores de propulsión eléctrica que utilizan gas xenón como combustible. Llegará un momento en que tanto la sonda japonesa como la europea agoten el combustible. Cuando esto suceda, ambas se estrellarán contra la superficie de Mercurio, el mismo destino que corrió su predecesora estadounidense en 2015.

Un desafío para una docena de países

BepiColombo será la primera misión europea a Mercurio, uno de los planetas más desconocidos del sistema solar por los enormes retos que supone orbitar el planeta más cercano al Sol. La nave orbitará el planeta un año, ampliable a otro, y soportando temperaturas de 450 grados y bajadas a 170 bajo cero en zonas de sombra. Hacer el mapa más completo del planeta (pasará a solo 500 km del polo sur), determinar si contiene un núcleo fundido y estudiar su composición, serán sus misiones. Ha costado 2.400 millones y participan 12 países, entre ellos España. Se lanza el 20 de octubre a las 3.45 (hora peninsular española) desde el puerto espacial europeo en Kourou (Guayana Francesa).

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