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OPINIÓN

Una meta aún sin alcanzar

La atención primaria en salud sigue siendo, 40 años después de la Declaración que buscó universalizarla, una de las mejores vías para lograr el desarrollo sanitario

Un médico realiza una endoscopia a un paciente en Ibarra, Ecuador.
Un médico realiza una endoscopia a un paciente en Ibarra, Ecuador. Unsplash

La ciudad de Almá Atá estará para siempre asociada a una meta que aún no se ha cruzado. Allí se firmó en 1978 la Declaración que lleva su nombre y que marcó el ambicioso objetivo de conseguir que la salud fuera universal antes del año 2000. 40 años después de la celebración de aquella Conferencia Internacional sobre Atención Primaria, no todos tienen acceso a la salud; el país que la patrocinó, la Unión Soviética, ya no existe e, incluso, la ciudad de Almá Atá ni siquiera es la capital de Kazajistán. Con todo, Almá Atá sigue considerándose un hito en la política sanitaria mundial: por primera vez en la historia de la humanidad, 134 países y 67 organizaciones internacionales apostaron por un sistema de salud que tuviera como principio básico la universalidad y la atención primaria.

Nadie duda hoy en día de la dificultad de alcanzar los propósitos de Almá Atá, sea por escasa voluntad política, por insuficiencia de recursos, por inadecuada planificación, por falta de calidad… Las razones pueden ser muchas y, sin embargo, la atención primaria en salud se plantea, cada día más, como “una manera inteligente de enderezar el camino del desarrollo sanitario”, según la Organización Mundial de la Salud. Los argumentos para fortalecerla son numerosos en un mundo que envejece rápidamente, que registra un aumento sin precedentes de las enfermedades crónicas y en el que las tecnologías médicas son cada vez más costosas. El cuidado de la salud debe realizarse ahora de una manera más integral y los sistemas de salud han de centrarse más que nunca en el paciente para brindar una atención adecuada.

Los países de América Latina y el Caribe han sido líderes en suscribir acuerdos internacionales para fortalecer la atención primaria en sus sistemas de salud. Sin embargo, la falta de datos comparativos, actualizados y relevantes de las políticas públicas ha sido una limitación importante para analizar los progresos y su incidencia en los que verdaderamente importan, los pacientes. Esta es una laguna que pretende cubrir la publicación Desde el paciente. Experiencias de la atención primaria de salud en América Latina y el Caribe, editada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Se trata de un resumen de los resultados de la primera comparativa actual de los servicios y sistemas de atención primaria de las principales regiones del subcontinente americano, información muy valiosa para fortalecer la atención primaria de salud en los diferentes contextos sociales, económicos, políticos y epidemiológicos de esa región.

Entre los años 2012 y 2014, y basándose en un conjunto de herramientas utilizadas durante años por la prestigiosa Commonwealth Fund para monitorear la atención primaria en 11 países desarrollados, el BID realizó una encuesta sobre el acceso, la calidad, la experiencia y la coordinación de la atención primaria en poblaciones adultas de Colombia, México, Brasil, El Salvador, Panamá y Jamaica. Desde el año 2016, los datos extraídos de la encuesta permitieron realizar numerosos estudios publicados en medios científicos internacionales que abarcaban desde la vinculación entre la atención primaria centrada en el paciente y la percepción de la buena calidad de la atención en salud, hasta las brechas en el desempeño de la atención primaria en esos seis países o los aspectos determinantes en los sistemas públicos de salud, siempre desde la perspectiva de los ciudadanos. Sin embargo, los resultados completos de la encuesta en los seis países no habían sido publicados ni analizados en detalle, ni se habían comparado tampoco los resultados de los países de América Latina con los de los países de altos ingresos.

El 35% de los latinoamericanos tiene dificultades financieras para acceder a la atención primaria, frente al 15% en países más desarrollados

Los datos son elocuentes. Si bien, en promedio, no existen grandes diferencias entre ambos grupos de países en el acceso a la atención primaria en un plazo inferior a dos días (51% en Latinoamérica, frente al 54% en los países más desarrollados), el contraste es notorio en lo que respecta a la valoración de la calidad: un 68% de los pacientes de los países de altos ingresos calificó la calidad de sus servicios de salud como “muy buena” o “excelente”; en Latinoamérica, sin embargo, solo el 40% otorgó una calificación semejante y, en el caso de Colombia, únicamente el 30%. El 35% de los latinoamericanos (porcentaje que asciende al 46% en el caso de Jamaica) tiene dificultades financieras para acceder a los servicios de atención primaria, frente al 15% de los pacientes de los países más desarrollados. Y únicamente el 12% de las personas en América Latina y el Caribe (el 3% de los brasileños) cree que el sistema de salud no necesita cambios fundamentales para funcionar mejor, un porcentaje que se aleja significativamente del 45% de los usuarios de los países más ricos.

La perspectiva de los usuarios de los servicios de salud brinda una información muy valiosa para fortalecer el cuidado centrado en la persona. Es particularmente relevante para América Latina y el Caribe, donde muchos países han llevado a cabo ambiciosas reformas destinadas a ampliar la cobertura de los servicios, como es el caso de México o Jamaica, a aumentar la protección financiera frente a los gastos de salud, como en Colombia, o han orientado sus sistemas de salud hacia la atención primaria, como El Salvador o Brasil.

Describir el contexto demográfico y epidemiológico de cada uno de estos seis países así como distinguir las características de sus sistemas de salud y las políticas públicas más relevantes son los pasos previos para señalar cómo proveen la atención primaria. Los datos publicados presentan resultados inéditos y demuestran que monitorear la atención primaria en salud desde la perspectiva del usuario es factible, efectivo y razonablemente rápido y económico. Además, los estudios pueden realizarse en otros contextos y repetirse periódicamente para evaluar los impactos de las principales reformas.

El actual escenario de cambios demográficos y epidemiológicos, de incremento de las enfermedades crónicas y de expectativas crecientes de los ciudadanos ante la calidad de los servicios requiere un refuerzo de la atención primaria y da un nuevo empuje a la Declaración de Alma Ata. El lema “Salud para todos” sigue siendo tan ambicioso que ha de ser pensado no tanto como una meta a alcanzar sino como un camino a seguir, camino que necesita de datos relevantes y fidedignos para orientar la ruta.

Frederico Guanais es especialista principal en la división de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo.

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