Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Paro o precariedad

Parece que nuestro país esté condenado a escoger entre tener mal trabajo, o ninguno en absoluto

Oficina de Empleo de la Comunidad de Madrid.rn rn
Oficina de Empleo de la Comunidad de Madrid.

Mes a mes, durante toda una década, el paro ha sido el problema más citado por los españoles cuando el CIS les ha preguntado por sus dos o tres preocupaciones principales. Hoy día lo sigue siendo, aunque en el pico de la crisis (2012) un 85% de ciudadanos lo mencionaban y hoy es un 65%. De hecho, se da un fenómeno curioso: cada vez que descienden las referencias al desempleo, aumentan las personas que citan la calidad del empleo como problema fundamental.

Sin embargo, en los medios tendemos a acordarnos solo cuando sale algún dato llamativo de empleo. Como el de esta semana, que ofrecía un titular claro, conciso y alarmante: desde 2011 no se destruía tanto puesto de trabajo a final de agosto.

El hecho es que parece que nuestro país esté condenado a escoger entre tener mal trabajo, o ninguno en absoluto. Como llevamos así no una década, sino más de tres (los ochenta marcan el momento en que empezó a subir la temporalidad y el paro estructural se convirtió en una realidad irreversible), el debate público sobre cómo salir de este dilema perverso se ha enquistado.

Resolver paro con precariedad no es polémico para los conservadores, cuya base natural de votantes sintoniza ideológicamente con esta estrategia. En el otro extremo están quienes, desde fuera del Gobierno, demandan soluciones maximalistas de nula viabilidad. Pero las formaciones de centro y de izquierda con aspiraciones reformistas sí tienen un reto ineludible: la mayoría de sus apoyos son asalariados perjudicados por el ciclo, pero en tanto que tienen o desean tener responsabilidad de gobierno, no pueden prometer imposibles.

En estos años, Ciudadanos primero y Podemos después han puesto sus propuestas sobre la mesa. Siendo muy distintas, ambas coinciden en señalar la temporalidad como punto de ataque para romper el ciclo. Cabría esperar que el Partido Socialista Obrero Español, ahora bajo un liderazgo joven con aspiraciones de crecer desde el Gobierno que copia, debería sentirse interpelado. Por sus rivales, pero sobre todo por esa inmensa mayoría de personas que ven paro y precariedad como problemas principales, y circulares. @jorgegalindo

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.