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Garbiñe Muguruza, reina de las calles de Nueva York

La tenista disfruta de la Gran Manzana en el tiempo libre que le deja el Open y aprovecha para asistir a citas sociales en grandes hoteles e irse de compras

Garbiñe Muguruza en el hotel The Pierre de Nueva York (EE UU).
Garbiñe Muguruza en el hotel The Pierre de Nueva York (EE UU). Instagram

Garbiñe Muguruza no está en su mejor momento –de hecho este jueves sufrió su derrota más severa en un grande. Ese lo tuvo quizás hace exactamente un año, cuando llegaba al US Open tras ganar Wimbledon y ser la única en ganarle una final a ambas hermanas Williams (A Serena en el Abierto Francés en 2016 y a Venus en Wimbledon 2017). Esta vez aborda el abierto estadounidense tras perder en Cincinnati, donde defendía el título, y recién caída del cuadro de las 10 mejores del mundo. Pero eso no importa, porque ha estado con fuerza y ha conseguido ya su primera victoria en dos sets. "Intento olvidar todo lo que haya pasado antes y empiezo de cero", dice con una sonrisa en Nueva York, una ciudad que la aúpa aunque no sea local.

Entre partidos y entrenamientos Muguruza se reunió estos días con cerca de 150 personas en el famoso hotel The Pierre de la Quinta Avenida que se acercaron para verla. Fue la estrella del Smash Bash del verano, uno de los festivales al aire libre del clásico establecimiento situado frente al Central Park. Es uno de cuatro eventos que patrocina el vino Miraval Rosé de Angelina Jolie y Brad Pitt, que le dio el toque de elegancia a la fiesta de aire casual. Decorado con pelotas de tenis rosadas, flores y una mesa de ping-pong, los invitados pasaron la tarde probando los platos chefs del restaurante Perrine, inspirados en el último Grand Slam del año y también en Muguruza.

Entre mini cupcakes de red velvet decorados con el logo del US Open y shots de tarta de cumpleaños, había churros con chocolate y flan. También se podía degustar gazpacho, disponible en dos sabores: melocotón y mezcla de sandía y fresa. Quienes faltaban eran los españoles. "Muguruza tiene una afición gigante y el público del Pierre sabe quién es. Tiene mucha clase para saludar a los fans", dice la jefa de relaciones públicas del hotel que ha elegido a Muguruza para este evento por dos años consecutivos.

Garbiñe Muguruza jugando 'ping-pong' en el hotel The Pierre de Nueva York.
Garbiñe Muguruza jugando 'ping-pong' en el hotel The Pierre de Nueva York.

En ella han visto la persona ideal para atraer a los vecinos del barrio, más que a los turistas que se quedan en las habitaciones. Porque a pesar de ser una institución relacionada con la clase más alta de la ciudad, el Pierre quiere cambiar un poco su imagen, y acercarse al habitante medio de la Gran Manzana sea lo que sea que eso signifique. "Nueva York, cada vez que vengo, me sorprende. No sé qué es el neoyorquino. Hay gente de cultura tan diferente, gente que me conoce o que no, pero que quiere conocer", dijo la tenista justo antes de su meet and greet con 10 asistentes que pagaron una entrada VIP de 125 dólares (106 euros) para saludarla y hacerse una foto con ella.

Pero no todo es trabajo en la capital del mundo. Muguruza también se pasea por el Central Park, y se va de compras ("Es el sitio perfecto para hacer algo de shopping", dice). Y este año visitará por primera vez la Zona Cero, el espacio donde estaban las torres gemelas del World Trade Center. "También quiero estar tranquila. Hay que combinar un poco las dos cosas", asegura, antes de analizar su posición.

Porque hasta ahora no ha tenido un buen verano en lo que a tenis se refiere. Primero faltó a las citas de San José, California y Montreal, Canadá por un dolor en el brazo derecho, y luego cayó en la segunda ronda de Cincinnati, donde era la campeona defensora. Aún así deja ver su positivismo: "No entrené mucho y no fue muy bien, pero me animó el hecho de que no me dolió el brazo, de que competí". Con esa actitud, consiguió ganarle a Zhang Shuai en dos sets en su debut en el torneo.

Garbiñe Muguruza firmando un autógrafo.
Garbiñe Muguruza firmando un autógrafo.

Incluso, al verla pasearse por los salones del Pierre en un elegante vestido azul, posando para las fotografías y siendo el centro de atención en un país que no es el suyo, cualquiera podría pensar que se trata de la tenista favorita a levantar el torneo. "No sé si favorita pero me siento bien con el público porque se involucran mucho. Siempre encuentro gente de todo tipo, estoy contenta de que todo el mundo se sienta identificado".

Por su doble nacionalidad, Muguruza conecta con el público español y latinoamericano por igual, y gracias a las redes sociales ha logrado encantar a cientos de miles de seguidores que ven sus fotos y vídeos a diario. Seguramente también la ayuda esa capacidad que tiene para vencer en la cancha justo cuando todas las apuestas están en su contra.

Antes de que empezara el torneo Garbiñe Muguruza miraba a Simona Halep como una de sus principales rivales del US Open. Al caer en primera ronda, y hacer historia como la primera número uno del mundo en ser eliminada en el primer juego en los 50 años de historia del torneo, otra tenista que preocupa a Muguruza es Serena Williams. "Siempre es una rival a batir, es un referente. Da igual el momento, es una persona muy peligrosa". Aunque también se aventura a decir que nunca sabe quién dará la sorpresa. "Cualquiera pueda ganar un Gran Slam", concluye.

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