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Villanos

Bannon es un vendedor —ante todo de sí mismo—, pero su prestigio es discutible

Steve Bannon durante un evento de la campaña electoral de los Republicanos en Alabama.
Steve Bannon durante un evento de la campaña electoral de los Republicanos en Alabama. REUTERS

Steve Bannon, que fue consejero especial de Donald Trump en la Casa Blanca, ha anunciado la creación de una plataforma destinada a impulsar la extrema derecha en las elecciones europeas.

Bannon se presenta como el hombre que ayudó a Trump a alcanzar la presidencia: habría apostado por el nacionalismo económico y el repliegue cultural, un eufemismo de xenofobia. Según Ivan Krastev, Bannon ya ha encontrado a su nuevo Trump: el presidente húngaro Viktor Orbán. Comparten un interés por las ideas y defienden una especie de revolución cultural. Para la extrema derecha es más favorecedor aliarse con un agitador estadounidense que parecer títere de Putin. Pero la apuesta de Bannon tiene problemas. Una parte de la derecha europea se opone tradicionalmente a Estados Unidos y Trump es impopular. Bannon es un vendedor —ante todo de sí mismo—, pero su prestigio es discutible: su influencia en la victoria electoral es difícil de cuantificar, ha apoyado a candidatos perdedores y su viaje a Siracusa —su estancia en la Casa Blanca— fue muy breve. Su aventura europea recuerda a esos presentadores que, tras hacerse famosos en la televisión nacional, acaban de tertulianos en las autonómicas.

Se enfrenta también a la paradoja de la internacional nacionalista. Los partidos pueden compartir posiciones como el rechazo a la inmigración y el islam, a la Unión Europea, el cosmopolitismo liberal o el matrimonio gay. Pero las diferencias ideológicas, la naturaleza del nacionalismo y su forma de entender las relaciones internacionales hacen que esas alianzas sean inestables en el mejor de los casos.

Bannon es atractivo para los medios y puede venir bien a los europeístas. Moviliza y aclara posiciones: es cómodo tener un villano al que enfrentarse. Como advertía Cas Mude, eso tiene sus riesgos: al atribuir a una mente ingeniosa y un líder carismático los reveses electorales, podemos ocultar que algunas ideas populistas y nacionalistas están más extendidas de lo que nos gustaría creer. Exagera la importancia de la extrema derecha, lo que paradójicamente puede acabar dándole más poder y contribuir a que otras fuerzas adopten sus planteamientos y sus temas. @gascondaniel

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