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De lo local a lo global

Retraso en informar sobre la huelga de distribuidores de prensa en Madrid. ¿Una encuesta poco representativa de Latinoamérica?

El viernes 20 de julio los periódicos no llegaron a los 1.342 puntos de venta de prensa de la Comunidad de Madrid (6,5 millones de habitantes) debido a una huelga de repartidores. Varios lectores me escribieron irritados ese mismo día y los dos siguientes, al no haber encontrado en el diario información clara sobre el conflicto.

“Cuatro días ya sin la edición impresa en los quioscos de Madrid y estoy sorprendido de la poca atención que prestan a esta noticia. Como si no fuera con ustedes”, me escribió el lunes un suscriptor, Juan Gamella. “Por otros medios me entero de que la huelga es indefinida”. Otro lector, Michael Nicholas, se lamenta también en sus correos de las consecuencias de una huelga “lesiva para la cultura general de la sociedad”. Javier Abarca señala por su parte: “Creo que los suscriptores y lectores de EL PAÍS merecemos que se nos avise cuando, por la circunstancia que sea, nos veamos en la imposibilidad de disponer de nuestro periódico”. Otro suscriptor, José Luis Reif, se lamenta de estar perdiendo sus ejemplares por la huelga.

Jan Martínez Ahrens, director adjunto, al que he planteado estas quejas, explica: “Lamentamos profundamente los problemas que están sufriendo los lectores en Madrid y entendemos sus quejas. Se trata de un conflicto externo que impide algo tan esencial en la vida democrática como el acceso a los periódicos. Al tratarse de paros no autorizados, en los primeros días se desconocía su alcance y duración. El sábado se ofreció un anuncio explicativo en la edición de papel, y el domingo, información en la edición digital y en la impresa, además del anuncio. Desde el martes, al prolongarse la protesta,  hemos dado cobertura diaria en web y papel recogiendo escrupulosamente la versión de las partes implicadas. Lo ocurrido, además de afectar al derecho a la información de los ciudadanos, está causando un perjuicio grave a los vendedores de prensa y a los propios trabajadores del periódico, que ven frustrada su cita con los lectores”.

Algunos lectores han echado en falta los primeros días información sobre la huelga de repartidores de prensa

Donde sí se ha seguido leyendo el periódico sin problemas es en América Latina. Y es una referencia global a esa amplia región en el titular de un artículo, lo que ha motivado las quejas de varios lectores americanos. Me refiero a la información publicada el jueves bajo el título El ‘no es no’ que no está tan claro en Latinoamérica, en la que se recogía una encuesta realizada en ocho países de América Latina, sobre la percepción que tienen los jóvenes de la violencia sexual. La edición digital llevaba por título Dos de cada tres jóvenes de América Latina no asumen que 'no es no'.

“El reportaje”, escribe un lector, Javier Escobar Veas, “se basa en el informe Rompiendo moldes,de Oxfam Intermón, el cual encuestó a 4.000 jóvenes de ocho países de América Latina (Bolivia, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana). No obstante, la discutible representatividad de la muestra (...) EL PAÍS no duda en utilizar el concepto ‘América Latina’ en su titular”. Otro lector, Pablo Rovetta, señala: “En honor a la verdad, el subtítulo indica ‘según un estudio realizado en ocho países’. Pero, ¿la importancia sería la misma si esos ocho países hubieran sido, por ejemplo, Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, México, Nicaragua y Guatemala?”.

Pilar Álvarez, corresponsal de género, autora de la información, explica: “Es cierto que el titular alude exclusivamente a América Latina, pero ya en el subtítulo se especifica que se trata de ocho países de la región. El informe está hecho por una organización, Oxfam, con amplia experiencia y trabajo en la zona, con campañas contra la violencia sexual en los países mencionados. Es un trabajo amplio (incluye 4.731 encuestas realizadas en 2017, 47 grupos focales y 49 entrevistas) que leí atentamente y que, además, completé incluyendo encuestas previas realizadas en España que indican que, desgraciadamente, la juventud española no está muy lejos de los imaginarios machistas que señala el trabajo de la ONG”.

Entiendo la necesidad de sintetizar al máximo en los titulares. No obstante, los resultados de un estudio realizado en solo ocho países de América Latina —y entre los que no figuran ni México ni Brasil—, no se pueden extrapolar al conjunto de una región tan amplia y compleja.

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