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La chica trans que lucha por jugar al fútbol femenino

El plazo legal de dos años para la obtención del DNI retrasa el sueño de Alba Palacios de jugar como federada en Las Rozas C.F.

Alba Palacios en el club de las Rozas. Vídeo: Belén Fernández, Carlos Martínez.

Cuando Alba tenía tres años se llamaba Álvaro y lo que más le gustaba era el fútbol y los coches.  Ahora, que tras año y medio de hormonación tiene la misma testosterona que una mujer, sus aficiones y gustos no han cambiado: “Dejé de sentirme Álvaro desde muy pequeña. Con siete años ya me gustaba vestirme de chica pero siempre he tenido gustos de chico". Una de las cosas que más le preocupaban cuando decidió el cambio fue seguir jugando al fútbol como profesional, un deporte que ha sido su soporte vital en todo este cambio.

Un proceso duro porque nadie, ni sus amigos ni sus familiares, sospechaban nada. El único niño en su familia, futbolero y amante de los coches, había escondido tanto su deseo de ser mujer que para todos fue una sorpresa. Jugar al balón le ayudó a canalizar esa ansiedad porque cuando  corría por la banda se olvidaba de todo. Alba recuerda con cariño los años en el C.F. de Pozuelo de Alarcón donde jugaba como profesional cuando todavía era un chico. Especialmente “ver a las chicas jugar en el mismo campo, yo quería estar ahí con ellas, ser una compañera más y no un rival. Eso me marcó mucho”, confiesa Alba.

Palacios comenzó el tratamiento hormonal el 21 de marzo del 2017, ya pasados los 30 años. Tras año y medio de hormonación todavía no tiene su nuevo DNI. Según la Ley de Identidad de Género, aprobada en el 2007, las personas transexuales pueden modificar sus documentos de identidad cuando hayan transcurrido al menos dos años de hormonación y quede probado psicológicamente el trastorno de identidad de género. “Cuando ves que el cambio físico ha ido tan bien y que ya eres una mujer, lo que quieres es tener el DNI ya, pero tengo que esperar hasta el 2019”, asegura Alba con resignación. A partir de ahí su lucha será otra: jugar al fútbol como federada con su nueva identidad. Entonces tendrá que superar un obstáculo más donde no encuentra precedentes en nuestro país: “Tengo que ir a la Federación con mi DNI y mi analítica, que demuestra que tengo el mismo nivel de testosterona que una mujer, que no me dopo. Y son ellos los que decidirán si puedo jugar como Alba en Las Rozas C.F. que es donde entreno ahora”.

Un club que desde el principio la acogió como a una más. Su entrenador, David Herrero, no oculta la sorpresa que le causó cuando Alba le propuso entrenar con las chicas, pero desde el primer momento su adaptación en el vestuario ha sido muy buena, con mucha normalidad. Para Herrero, Alba es una integrante más del equipo que "juega muy bien al fútbol pero tiene que adaptarse porque no es lo mismo jugar con chicos que con chicas”. Él y sus compañeras del club coinciden en que la Federación tiene que permitir el cambio en su carnet de federada, donde ahora aparece el nombre de Álvaro. "Su cuerpo es el de una mujer,  la hormonación femenina que ella recibe no está considerada como dopaje", relata su entrenador.

Tras superar muchos obstáculos, Alba tiene clara su próxima meta: Jugar al fútbol femenino porque como ella misma reconoce "si hubiese nacido como tenía que haber nacido, en el cuerpo de una mujer, hubiese sido lesbiana y futbolista. Y punto".

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