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Defensora del Lector

Titulares que confunden

Ni Cifuentes ‘plantó’ a la juez que investiga el ‘caso máster’, ni el Ejecutivo ‘atajó’ el intento de la Generalitat de dirigirse al Rey

Periodistas, fotógrafos y cámaras a las puertas de los juzgados de plaza Castilla a la espera de la llegada de Cristina Cifuentes.
Periodistas, fotógrafos y cámaras a las puertas de los juzgados de plaza Castilla a la espera de la llegada de Cristina Cifuentes. GTRES

Titular la información no es tarea fácil. Exige explicar con pocas palabras una idea que, a veces, es compleja. Encontrar el verbo que mejor refleja la acción a la que se alude es esencial. También lo es atenerse a los datos de que disponemos, sin añadir nada de nuestra cosecha. En los últimos días he recibido quejas por dos titulares del diario que figuraban –con escasas diferencias- tanto en la edición impresa como en la digital. Quiero empezar por el último, que encabezaba la noticia de la incomparecencia de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ante la juez que investiga las irregularidades del ‘caso máster’ en el que está implicada la antigua política del PP. La señora Cifuentes alegó problemas de salud –una fuerte migraña- para no presentarse. La magistrada envió un médico forense para que la examinase y este corroboró el diagnóstico. La comparecencia se pospuso.

Pues bien, EL PAÍS no recogió en el titular de la noticia, -Cifuentes planta a la juez y alega motivos médicos para no declarar- publicada el miércoles 27 de junio, las razones de Cifuentes, respaldadas por un diagnóstico médico, y algunos lectores me han escrito para reprochárnoslo. “Estimada Defensora: Siempre somos los primeros en muchas cosas, pero en este asunto somos más lentos que el caballo del malo”, me escribe un lector, Antonio Arias Velasco, que achaca el fallo a falta de información. Lo cual no era cierto, ya que en el sumario se especificaba: La magistrada que investiga a la expresidenta de Madrid envía un médico forense para que evalúe su estado de salud y vuelve a citarla el 23 de julio.

Otro lector, Marcos Ferreiro, considera que el matiz equívoco está en el verbo utilizado “Cifuentes planta…”, ya que, escribe: “No creo que sea preciso acudir a diccionario alguno para saber que el término plante/plantar a una persona o institución conlleva un punto de rebelión, de enfrentamiento o protesta. No en vano estas expresiones figuran como posibles sinónimos. Por eso no se entiende mucho que no pocos medios, entre ellos EL PAÍS, sigan hablando de que Cristina Cifuentes habría plantado a la magistrada que la tenía convocada para ayer cuando en realidad las cosas fueron de muy otra manera. La expresidenta madrileña padecía fuertes migrañas, así se lo hizo constar en tiempo y forma a la juez y así lo corroboró el médico forense enviado para comprobar in situ la dolencia. Por tanto, Cifuentes no plantó a nadie, hasta el punto de que con toda normalidad la comparecencia fue aplazada hasta mejor ocasión”.

El redactor que firma la noticia, José María Gálvez, considera, en cambio, que el verbo utilizado es oportuno.

“Creo que el verbo 'plantar' se ajusta perfectamente a la acción”, señala en la respuesta que me ha enviado. “La RAE define plantar como ‘abandonar a alguien con quien se tenía un compromiso o una obligación’. En ese sentido se usó: Cifuentes abandonó a la jueza, con quien tenía un compromiso. Y lo hizo avisándolo con un escrito que la magistrada recibió justo a la misma hora en que la expresidenta tenía que estar sentándose ya ante ella para responder a sus preguntas. El lector empieza diciendo ‘no creo que sea necesario acudir al diccionario’, pero yo creo que la definición de la RAE mencionada anteriormente describe perfectamente la acción de Cifuentes”.

Titular obliga a hacer una síntesis nada fácil

Por mi parte, creo que los lectores tienen razón. Plantar a alguien, como define el diccionario de la RAE, es un término coloquial para expresar que se abandona a ese ‘alguien’ con quien se tenía un compromiso. Pero no puede calificarse de ‘plante’ la no comparecencia de Cifuentes a la cita judicial, cuando la juez ha aceptado sus razones para no acudir, tras ser refrendadas por un diagnóstico médico. Dado que la noticia recoge esa información, no es correcto que el titular, -la parte más importante de la misma, no lo olvidemos-, insista en un plante que, en puridad, no se produjo.

El otro titular que ha provocado quejas, - El Ejecutivo ataja el intento de Torra de pedir una reunión con el Rey- encabezaba una noticia en las ediciones del 21 de junio. Uno de los lectores que me han escrito, Juan José Llorente, señala su estupor ya que la noticia explica que la carta del presidente de la Generalitat le fue remitida al Gobierno de inmediato, “desde el entorno del rey (..,) por las razones que se publican. ¿Qué ha hecho el Ejecutivo por ‘atajar’ el intento? En principio nada, simplemente ha sido receptor del mensaje de Torra. Por eso no entiendo el sentido del titular que directamente no es un reflejo de la realidad de la noticia”.

Aunque el redactor que tituló la noticia, Fernando Jesús Pérez Gutiérrez, respondió personalmente a este lector, considero de interés publicar su explicación, ya que otros lectores me han escrito posteriormente con la misma queja. Pérez Gutiérrez señala en su escrito:

“En la Redacción hemos entendido que el Gobierno ataja el intento de Torra –es decir, lo corta de raíz- con el mero hecho de recordar, a petición de los redactores de la noticia, el artículo 64.1 de la Constitución, que establece que los actos del Rey serán refrendados por el presidente del Gobierno, ya que previamente la Casa del Rey había remitido la carta de Torra al Ejecutivo. Al recordar ese artículo, lo que hace el Gobierno es evitar que Torra se arrogue una interlocución directa con el Rey que no le corresponde, con lo que entendemos que ataja, zanja o cierra la cuestión. Es posible que esta explicación hubiera debido ir más explícitamente reflejada en el texto, pero entiendo que tanto el titular, como la interpretación que hemos hecho son esencialmente correctos”.

Creo que lo que el Gobierno hace es “aclarar” que le corresponde a él cualquier interlocución con un presidente autonómico, y no al Rey. El Ejecutivo, por lo tanto, no “ataja”, sino que le “aclara”, al presidente de la Generalitat que debe dirigir sus escritos a La Moncloa y no a la Zarzuela.