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Adiós a ‘Interview’, la revista con la que soñó Andy Warhol (y todos nosotros)

La cabecera cierra tras cincuenta años y en medio de una complicada situación legal, pero deja un legado inabarcable de portadas históricas y entrevistas extrañas y brillantes

andy warhol
Leonardo DiCaprio fotografiado por Bruce Weber para la portada de junio de 1994.

La revista Interview, fundada por Andy Warhol en 1969, dejará de editarse este año tras casi cincuenta en circulación. Conocida como “la bola de cristal del pop”, la publicación llega a su fin en medio de un complejo proceso de acusaciones y deudas (uno de sus últimos directores, Fabien Baron, reclama a Peter Brant, dueño de la cabecera desde 1989, 600.000 dólares). Un final triste y enmarañado para una revista que siempre tuvo como sello todo lo contrario: una alegría naif y multicolor y un planteamiento, tanto gráfico como editorial, pasmosamente simple (que es, al final, lo más complicado de plasmar).

Hay dos cosas llamativas de Interview. La primera, las portadas de su edad dorada, en los setenta y los ochenta, obra del fallecido Richard Bernstein. Creador de una especie de proto-Photoshop, Bernstein trabajaba sobre fotografías originales de las celebridades entrevistadas, remarcaba sus rasgos con lápiz y pintaba sus pieles con color pastel. Esas imágenes ya de por sí glamourosas se convertían en el colmo del kistch, en una especie de aparición angelical que, situada en el quiosco, no se parecía a ninguna otra portada.

Madonna, portada de diciembre de 1985.
Madonna, portada de diciembre de 1985. Interview Magazine

El otro elemento reconocible de Interview eran sus entrevistas, siempre hechas por un famoso a otro y planteadas (muy en la línea marcada por el propio Warhol y su forma de entender el mundo) como una conversación relajada que se intentaba plasmar en bruto en la edición final. Así, era habitual que una conversación telefónica empezase con el entrevistador preguntándole al entrevistado donde estaba y qué tal el clima por allí y acabase con una cordial despedida. A veces el famoso entrevistador era el propio Andy Warhol, claro. A él le debemos la que es probablemente la entrevista canónica para la revista: aquella con Diana Ross en 1981 en la que, durante un almuerzo en el restaurante del hotel Carlyle de Nueva York, la conversación derivó hacia el menú y la comida.

ROSS: ¿Por qué no pedimos? ¿Qué vas a comer?

WARHOL: No entiendo los menús en Francés.

ROSS: ¿No pasas tiempo en Europa, Andy?

WARHOL: Solía ir a Alemania una vez al mes.

ROSS: Pensaba que ibas a París una vez al mes.

WARHOL: Paramos en París cuando vamos a Alemania.

ROSS: Entonces, ¿cómo es que no hablas francés? Deberías entender el menú.

WARHOL: Tengo a gente como Bob (Colacello) para hacerlo.

Diana Ross, portada de Interview en octubre de 1981.
Diana Ross, portada de Interview en octubre de 1981. Interview Magazine

Después terminaron pidiéndose cada uno una hamburguesa con patatas fritas. La tendencia siguió con el tiempo. Atención al inicio de la charla entre Beyoncé (entrevistadora) y su hermana Solange (entrevistada) para el número de enero de 2017. 

BEYONCÉ: ¿Estás agotada? Sé que has tenido una reunión de padres en el colegio...

SOLANGE: Sí, tuve que volar a Filadelfia porque no quedaban vuelos a Nueva York. Y ahora estoy conduciendo desde Filadelfia a Nueva York. Bueno, no estoy conduciendo yo...

BEYONCÉ: ¿Tienes que conducir? ¿Desde Filadelfia? 

SOLANGE: Sí, no es para tanto. Es una hora y cuarenta minutos. 

Cybill Shepherd, portada de noviembre de 1986.
Cybill Shepherd, portada de noviembre de 1986. Interview Magazine

En la última etapa de la revista (que Fabien Baron viró hacia un planteamiento gráfico mucho más oscuro) las preguntas seguían siendo igual de espontáneas, pero con el filtro de la contemporaneidad ya sobre ellas. La escritora, presentadora y activista transexual Janet Mock empezó así su charla telefónica con Kim Kardashian West hace apenas diez meses: “Iba a empezar preguntándote qué haces, pero acabo de ver en Snapchat que estás con tu hija North y acaba de ponerle otro nombre a vuestro perro”.

Miguel Bosé, portada de Interview en julio de 1983.
Miguel Bosé, portada de Interview en julio de 1983. Interview Magazine

La sensación que Interview daba al lector era inaudita en cualquier otra publicación: era la de cercanía, la de sentir como un igual a estrellas de cine, aristócratas y millonarios que hablaban sobre la cotidianidad, y también la de sentir como un igual a los propios autores de aquella revista, que hacían que su trabajo (las entrevistas apenas editadas y publicadas en bruto, las fotos coloreadas a mano, la maquetación aparentemente sencilla y tosca) pareciese fácil. Que pareciese que eso mismo lo podíamos hacer nosotros. Eso, para cualquiera que quiera dedicarse a trabajar en el periodismo, no tiene precio. Y por eso, para los que nos dedicamos a esto, la noticia de este cierre es especialmente triste. Dentro de las páginas de Interview aparecieron cientos de celebridades, pero delante de ellas surgieron miles de personas que supieron que eso era exactamente lo que querían hacer. Porque parecía un trabajo digno e inspirador pero, sobre todo, parecía divertidísimo.

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