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“Me critican más por ser joven y mujer”

A sus 25 años, la cantante Anitta es una de las estrellas más fulgurantes del panorama brasileño al haber convertido su tema 'Vai malandra' en un éxito global

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La cantante brasileña Anitta la semana pasada en Madrid.

“Delante de la gente, me pones indecente. Lo rico que se siente… que nadie te lo cuente”. No es la inquietud más elaborada de la historia, pero tiene su gracia. También algo de verdad. Y en 48 horas consiguió más de 4,5 millones de reproducciones en YouTube. Un récord. Anitta canta en portugués, pero Indecente es uno de los pocos temas que canta en castellano. No es su mayor éxito.

Ella se llama en realidad Larissa de Macedo (1993, Río de Janeiro), pero una telenovela brasileña le motivó a apropiarse del apodo: “Anitta como una Lolita. Joven, pero que llama la atención de todos y todas. Es una seductora, pero no solo sexual. Un día despierta y quiere estar tranquila. Otro, se levanta loca. Encaja conmigo”.

A finales del año pasado, Anitta presentó Vai malandra (Sé mala). A ritmo de funk, el videoclip arranca con ella caminando de espaldas, con un pantalón muy cortito y mostrando sus piernas (y algo de celulitis). No quiso retocar la imagen aunque ella sí que se ha hecho algunos retoques estéticos (y los cuenta). Unos describieron su culo al natural como feminismo. Otros no lo vieron tan claro. “Me critican más por ser mujer y joven”, dice antes de saltar al escenario del Primavera Pop, organizado por Los 40. “Como mujer, todo es más difícil, no podemos hacernos mayores, no podemos hacer lo que queramos… Todo eso es muy confuso para mí”.

Antes de buscarse un seudónimo, Larissa de Macedo mostraba sus dotes líricas en una banda eclesiástica. Su abuelo tocaba el órgano y ella acompañaba. También le gustaba Britney Spears. Un día decidió lanzarse a publicar en YouTube. Acabó ejerciendo de su propia mánager: “Tengo mi empresa, mi oficina. Cuando empecé sola, mucha gente me dijo que esto no iba a salir bien. ¿Por qué? ¿Por ser mujer? ¿Por saber bailar? ¿Por ser bonita y moverme bien no puedo ser inteligente?”, se pregunta la artista. Sus casi 30 millones de seguidores en Instagram no lo dudan.

El videoclip continúa mostrando una mañana cualquiera en una favela de Río, se grabó en una llamada Vidigal. Un grupo de chicos y chicas brilla al sol en una azotea usando como bikinis fita (cinta americana). A algunos esa reivindicación de lo humilde les encantó. Otros se escandalizaron y acusaron a la cantante de apropiación racial (por imitar rasgos y modos de vida de los negros). “El vídeo es esencia brasileña”, apunta. “Me inspiré en algunas vivencias de mi juventud: hasta los 19 años viví en un lugar humilde, con estas costumbres. Para mí, es como convertir en imágenes a un recuerdo”, cuenta la cantante que vivía en una calle que apodaban Crimen. “Estaba muy vacía, sin nada, y algunas personas aprovechaban para hacer cosas malas. Me criticaron porque decían que mi casa no estaba en una favela y es verdad: mi calle marcaba el límite de la favela”.

El tema estaba pensado para el mercado brasileño, pero se viralizó y se volvió imparable. “Aunque no era la intención internacionalizar Vai malandra –un funk, un ritmo muy nuestro-, ver a las personas cantarla en portugués es mucho”, reconoce en un castellano más que correcto: “La primera vez que vine a Madrid, me propuse aprender. Al regresar a Brasil, me puse con un profesor”. Por eso ahora se comunica con sus seguidores en redes en portugués, en castellano y en inglés.

En ese anhelo de internacionalizar su carrera, Anitta decidió contratar a Terry Richardson para que rodase el videoclip de Vai Malandra. Al poco, fue acusado de abusos sexuales. Algunos no entendían que una cantante con toques reivindicativos y feministas trabajase con Richardson. “Yo quería a alguien creativo, bueno. Cuando decidimos trabajar juntos, no se sabía la historia. Después lo supe, pero era demasiado tarde para cancelar el trabajo. En mi vídeo, todo fue bien. No ocurrió nada malo y no dejaría jamás que ocurriese. Yo estoy del lado de las mujeres: soy feminista”.

Desde sus comienzos, Anitta ha hecho una reinterpretación de algunas actitudes machistas. “Empecé hablando del poder de las mujeres y eso cambio mi vida”, reconoce la artista, “vi otras mujeres inspirándose en mi música, en mis canciones, y me di cuenta de que era importante enviar este tipo de mensajes”. Por eso ahora Anitta lo va a divulgar en una minigira europea: tras su paso por Madrid, los próximos 24, 26 y 28 de junio estará en Lisboa, París y Londres, respectivamente.

Vai malandra, que puede recordar en algo a Lo malo, no solo se ha convertido en un éxito viral, que acumula más de 250 millones de visualizaciones en YouTube, sino que se ha colado en la lista global de escuchas de Spotify. Las redes de Anitta arden: “Es complicado comunicarme con todos mis seguidores, pero ya lo llevo bien. Hace tiempo, me estresaba, pero ya aprendí que estamos en la vida para ser feliz. Incuso cuando las cosas no van de la manera que yo quería”.

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