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Claire Foy: La reina de ‘The Crown’ se hace ‘hacker’

La actriz consigue que Netflix la indemnice por la diferencia salarial con Matt Smith, su compañero de reparto en la serie

La actriz Claire Foy durante un acto en California el pasado 27 de abril.
La actriz Claire Foy durante un acto en California el pasado 27 de abril. Getty Images

“Me siento liberada, como quien se ha escapado”. Así de claro se expresa Claire Foy sin abandonar la compostura que caracteriza a esta actriz británica de 33 años y belleza de marfil que se dio a conocer al interpretar a una joven Isabel II en The Crown, la exitosa serie de Netflix que ha protagonizado durante sus dos primeras temporadas. Este trabajo le ha dado fama, premios y una nueva vida aunque a juzgar por sus palabras también suena a que construyó a su alrededor una jaula dorada. “La sensación es muy rara porque yo sigo siendo la misma”, dice. “Nadie cambia de esa forma en unos meses. Lo que cambia es la percepción que la gente tiene de ti. El público te convierte en alguien diferente, perfecta y maravillosa”. A pesar de sus buenas palabras, dos temporadas ejerciendo de reina han sido suficientes para Foy. En la próxima, la sustituye Olivia Colman.

Aunque repita que las cosas no han cambiado, lo han hecho y mucho. Su sueldo, de unos 33.000 euros por episodio, se ha convertido en bandera por la lucha contra la desigualdad de género en el ámbito laboral cuando quedó en evidencia que, pese a protagonizar la serie, el salario de Foy era inferior al de Matt Smith, su compañero masculino de reparto que interpreta a su marido en la ficción, el príncipe Felipe de Edimburgo. Esta misma semana se ha conocido que la productora de The Crown ha indemnizado a la actriz con 225.000 euros por haberle pagado menos. En concreto Clair Foy recibió 13.500 euros menos por capítulo que su antagonista masculino.
En el terreno personal también ha había una variación importante, ya que en febrero ella y su marido, el también actor Stephen Campbell, comunicaron su separación tras cuatro años de matrimonio y una hija en común, Ivy Rose. “Ese sí que ha sido el mayor cambio de mi vida”, afirma en referencia a la maternidad

Claire Foy y Matt Smith en una escena de 'The Crown'.
Claire Foy y Matt Smith en una escena de 'The Crown'.

No es la primera vez que la actriz vira en su vida. La interpretación llegó tarde y casi por sorpresa a su vida. “Vengo de una familia masiva y ruidosa de origen irlandés, pero nada artística”, asegura. Foy estaba más preocupada en conseguir dinero para el alquiler que en trabajar por amor al arte. “Preparé banquetes, trabajé en televenta, repartí revistas, ejercí de camarera en un pub, hice de segurata en Wimbledon, fui cajera de supermercado...”, dice riendo al recordarlo. 

También probó con el ballet aunque ahí tuvo que echar el freno a causa de una artritis juvenil. “Siempre me gustó la interpretación, pero no me lo plantee hasta que en la universidad me lo sugirió uno de los profesores. Yo ni me había dado cuenta de lo obsesiva que era observando las mismas interpretaciones en las mismas películas una y otra vez”, recuerda. Entre esas obsesiones cinéfilas se encuentra el trabajo de Doris Day. Y el de Grace Kelly.

La corona ya le producía cierta inquietud antes de la serie: “Nunca saldré con una pancarta a defender la monarquía, pero en Inglaterra es una institución que funciona, una salvaguarda que continuamente cambia y se moderniza. ¡Cómo Madonna! Pero yo no puedo ser más del vulgo”, reitera.

Foy ha dejado la tiara, los perros corgis y el palacio para meterse en la piel de otra mujer, esta vez de ficción, pero también de gran impacto entre el público: Lisbeth Salander, la hacker protagonista de la saga literaria Millenium, en la película The Girl in the Spider's Web. “De ella espero aprender a ser capaz de pasear sola de noche sin temor, pero lo que se dice ahora, todavía no estoy preparada ni emocional ni físicamente para ser Salander”, dice. Pero como por algo hay que empezar, el radical corte de pelo con el que se la ha visto en las últimas fotografías muestran su transformación en esta mezcla de furia, sexo y estilo que conforma el carácter de su personaje.

A lo que no teme Foy es al qué dirán. Ni a quienes puedan compararla con Rooney Mara, la actriz que se puso antes en las botas de Salander. Ni a quienes la echen de menos como soberana británica. “Algo hemos aprendido de Shakespeare: la cantidad de versiones que existen de los mismos clásicos”, sentencia la intérprete. Claire Foy prefiere comparar el personaje de Salander con un James Bond contemporáneo y en femenino. Y si la cosa se pone dura sabe cómo encontrar su momento zen: una fogata, un libro y un vaso de vino. “Tinto y, a ser posible, sudafricano o californiano”, especifica.