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La quimera de los automóviles eléctricos

La introducción de estos vehículos aumentará significativamente la generación de gases de combustión

Un vehículo eléctrico enchufado a un punto de carga en el centro de Madrid.
Un vehículo eléctrico enchufado a un punto de carga en el centro de Madrid.

En la opinión publica mundial se ha instalado la matriz según la cual la entrada de los automóviles eléctricos disminuirá la emisión de gases de efecto invernadero. Esto no es cierto. De hecho, dado el patrón mundial actual de generación eléctrica, la introducción de estos vehículos aumentará significativamente la generación de gases de combustión.

Un automóvil eléctrico es tan limpio como lo es la matriz de generación que produce la electricidad que alimenta ese vehículo. Hoy en día los combustibles fósiles representan el 75% de los insumos para la generación eléctrica en el mundo. El grueso de los combustibles son carbón y gas, 60% y 30% respectivamente.

Veamos cómo se genera electricidad en países en los cuales se habla de la introducción masiva de automóviles eléctricos. En China e India, los combustibles fósiles representan respectivamente 87% y 92% de los insumos de energía para generación eléctrica. En Estados Unidos y Alemania estos porcentajes son 71% y 70% respectivamente. Aún en América Latina y el Caribe, la región más limpia del mundo en cuanto a sus insumos para la generación, dos tercios (67%) son combustibles fósiles.

No es sólo entonces que el grueso de la electricidad del mundo se genera con combustibles fósiles, sino que en los procesos térmicos de generación eléctrica se desperdicia aproximadamente dos tercios de la energía que se utiliza. Esto quiere decir que, en la generación eléctrica con carbón, gas u otros combustibles, se queman tres unidades de energía para generar una unidad de energía en forma de electricidad. El resto se desperdicia en el proceso electromecánico de transformación o se disipa a la atmósfera como energía térmica. Cada unidad de energía eléctrica de origen térmico tiene detrás la combustión de tres unidades de energía.

La conclusión para los vehículos eléctricos, cuya fuente es la generación vía fósiles, es que la emisión de gases es al menos un múltiplo de la que se produce quemando los combustibles directamente en el motor. Se cumple el dicho que el remedio es peor que la enfermedad.

China e India son particularmente importantes. Además de ser los dos países de mayor población, y el primero y tercero en consumo de energía para generación eléctrica, son los países en los que utilizarán el grueso de los vehículos que se producirán en el mundo en las próximas décadas. En la medida que aumenta su ingreso per cápita, la población de estos países querrá disponer de vehículos de transporte individual. Lo peor que le puede suceder al medioambiente mundial, con la matriz de generación eléctrica actual, es que estos vehículos sean eléctricos.

Como prioridad, antes de producir masivamente vehículos eléctricos, la humanidad se tiene que dedicar a hacer más limpia la matriz mundial de generación eléctrica. Esto no es sólo la introducción de generación basada en tecnologías no combustibles, sino, sobre todo, haciendo más limpia la generación actual con combustibles.

Ramón Espinasa Vendrell es profesor adjunto en la Universidad de Georgetown.

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