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Los uniformes militares lucen de nuevo en las calles

Holanda prohibió su uso público en 2014 para evitar a los soldados ser diana del terrorismo

Un soldado en la base aérea holandesa de Peel in Vredepeel.
Un soldado en la base aérea holandesa de Peel in Vredepeel. REUTERS

Los uniformes militares regresan a las calles holandesas. Prohibidos en público desde 2014 para evitar que los soldados fueran una diana terrorista fácilmente reconocible, el Ministerio de Defensa ha levantado ahora el veto. “La labor de las Fuerzas Armadas consiste en defender nuestro reino y a nuestros aliados, y para ello deben ser visibles y accesibles”, ha dicho la ministra Ank Bijleveld, que acaba de presentar la memoria de su departamento en el Congreso. La búsqueda de nuevo personal ha influido también en el cambio de actitud.

La imagen de los miembros de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire en bicicleta o en el tren era habitual en las calles hasta 2014. Ese año un yihadista de origen holandés pidió desde Siria que se atentara contra el Estado y sus representantes. Los uniformes desaparecieron de la vida cotidiana y la norma solo se relajó en 2016: podían llevarlo, pero dentro del coche, ya fuera oficial o privado. El veto se mantuvo para el transporte público.

El año pasado se ordenó a los soldados que marcaran inmediatamente el 112 (número de emergencias) si se sentían amenazados. Desde entonces persiste la vigilancia antiterrorista y cada socio de la UE decide en qué nivel, pero Defensa considera “sensato” que puedan salir uniformados de los cuarteles. Los mandos han saludado la vuelta a la normalidad.

Defensa cuenta con 60.000 miembros, entre militares y civiles, y según la ministra Bijleveld es preciso “reforzar el número y preparación de los efectivos, renovar las maniobras y la cooperación internacional, ser sostenibles en lo financiero y entrar en el mundo cibernético”. Lo ha dicho ante los diputados, añadiendo que la situación internacional requiere un Ejército “ágil y moderno”. Por eso cree que la mejor forma de recuperar el brillo de la milicia pasa por devolverla a la ciudadanía. Eso, y mantener el tono cinematográfico de los anuncios oficiales insertados en la programación televisiva para promocionar la carrera de soldado. Unas imágenes dominadas por el esfuerzo de las misiones de paz y la cooperación con la OTAN.

 

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