Análisis
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El nocivo efecto de las encuestas

Nos esperan 15 meses desquiciados en los que se seguirán confundiendo las prioridades con la oportunidad

Rafael Hernando durante la sesión.
Rafael Hernando durante la sesión.Victor J Blanco / ©GTRESONLINE

El 6 de abril de 1995, Felipe González, presidente del Gobierno, y José María Aznar, que le sustituiría en el cargo un año después, ratificaron en el Parlamento un acuerdo para despolitizar las pensiones. Se llamó el Pacto de Toledo y supuso un consenso ejemplar para sacar a los pensionistas de la batalla partidista. Este miércoles, cuando se van a cumplir 23 años de ese hito democrático, los partidos políticos han roto el pacto en mil pedazos, lanzándose a los pensionistas unos a otros como si fueran armas arrojadizas.

Ayer, el Parlamento volvió a ser un campo de batalla en el que se utilizaron la rabia ante hechos especialmente dramáticos (asesinatos de niños y mujeres), para debatir en caliente un tema como la prisión permanente revisable. Una semana para olvidar, porque nuestros políticos, de un lado y del otro, están más pendientes del ruido externo que de defender su proyecto de país.

¿Por qué sucede esto? Basta echar un vistazo a las hemeroteca de las últimas semanas para comprender que esta sobreactuación de los líderes políticos, que raya en el espectáculo, ha coincidido con el vuelco que vienen augurando las encuestas. Mientras que Ciudadanos y el Partido Popular han empezado a competir a ver quién es más firme frente a los problemas de España (Cataluña, la violencia...), el PSOE y Podemos hacen lo mismo en la defensa de los más débiles; y en ambos casos olvidan las buenas prácticas de no politizarlo todo en beneficio propio.

El drama es que las encuestas divulgadas en las últimas semanas analizan la situación en un momento en el que no hay elecciones a la vista. Hasta la primavera de 2019 no habrá nuevos comicios (salvo que se repitan en Cataluña o se adelanten en Andalucía) y ya andan todos en una precampaña en la que priman el espectáculo y la foto sobre las propuestas para solucionar problemas.

¿Qué sentido tiene que los diputados aplaudan en pie a los jubilados o a los familiares de víctimas que acuden al Congreso? ¿Por qué viajan a Almería a hacerse la foto la vicepresidenta del Gobierno, la presidenta de Andalucía o el ministro del Interior?

Nos esperan 15 meses desquiciados en los que se seguirán confundiendo las prioridades con la oportunidad, o incluso con el oportunismo. ¿Dónde están los pactos de Estado (o de país como se llaman ahora) que se anunciaron a bombo y platillo? Es un error sobreactuar porque, al final, los electores valorarán más los hechos y los resultados que el postureo.

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