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EP Global BLOGS Coordinado por JORGE RODRÍGUEZ

El Oceanogràfic de Valencia suelta 20 crías de tiburón pintarroja que crió desde su estado embrionario

Los huevos fueron obtenidos de ejemplares adultos capturados en redes de pesca

Un buzo libera a varios ejemplares de tiburón pitarroja en Valencia.

Por primera vez en España, un equipo de investigación del Oceanogràfic de Valencia ha liberado a 20 tiburones pintarroja que consiguió criar desde su estado embrionario. Los huevos fueron recuperados de ejemplares adultos capturados accidentalmente en descartes pesqueros de Valencia y Xàbia —práctica de devolver las capturas no deseadas al mar, vivas o muertas—. El equipo, liderado por Pablo García, ha desarrollado un protocolo de acción —desde la recuperación de los embriones hasta su suelta— para garantizar el desarrollo completo de las crías. 

Las crías que ahora viven en libertad miden unos 12 centímetros y no representan un riesgo para los bañistas, ya que este tipo de escualos se alimenta de peces pequeños, no son muy grandes (pueden segar a medir unos 50 centímetros) y no son agresivos, según ha informado un portavoz del Oceanogràfic.

Los pintarrojas han sido liberados en una zona de Valencia que coincide con el hábitat que esta raza de escualos elige para depositar sus huevos, con el objetivo de asegurar la supervivencia de estas crías. Hasta el momento, el proyecto ha conseguido criar a dos especies de animales marinos: el tiburón pintarroja (Scyliohinus canicula), propios de zonas superficiales, y el tiburón olayo (Galeus melastomus), que viven en profundidades de entre 200 y 500 metros. 

Huevos de tiburón en el hilo de gestación.
Huevos de tiburón en el hilo de gestación.

El preceso para criar los tiburones comenzó extrayendo los huevos del interior de hembras preñadas y recuperadas de los descartes de pesca. De esta manera, conocen con exactitud la edad de los embriones y pueden controlar con precisión su crecimiento. En los mismos descartes pesqueros también aparecen huevos, pero rara vez sobreviven debido a su fragilidad. "Hay que tener en cuenta que en la pesca de arrastre los peces sufren mucho y sus órganos internos están dañados cuando se extraen de la red", explica García. 

Un 25% de las capturas de pesca acaban siendo descartes

Los pescadores extraen diariamente cientos de elasmobranquios, una subclase de pez que incluye a los tiburones y las rayas, pero como la gran parte de ellos no son comercializados ni consumidos, son descartados y arrojados al mar. Se calcula que aproximadamente el 25% de las capturas acaban siendo descartes de pesca, según apunta el apunta el Oceanográfic.

Una vez que los investigadores trasladaron los embriones a las instalaciones del oceanógrafo, consiguieron crear las condiciones óptimas de salinidad, iluminación y temperatura para controlar la eclosión y el bienestar de los animales durante seis meses. "Hemos desarrollado un programa con el que podremos recuperar el 85% de los huevos que hemos rescatado", explica García. Además, el experto señala que el equipo ha conseguido "convertir un descarte de pesca en un recurso. En algo que nos ha permitido llevar a cabo una profunda labor investigadora"

En el proyecto han colaborado el área de Conservación de la Fundación Oceanogràfic con la Associació LAMNA per a l´Estudi de Elasmobranquis de la Comunitat Valenciana y los pescadores del barco Cap Prim Segón, de Xàbia, y El Pausep, de València.

"Hemos empezado trabajando con especies habituales que no se encuentran en peligro de extinción para ver si lo que pretendíamos era posible. El siguiente paso será trabajar con especies que se encuentren en peligro de extinción, como es el caso de algunas rayas del Mediterráneo”, ha afirmado García. Según explica, estudiar a dos especies que viven en hábitats diferentes (uno en aguas superficiales y otro en zonas profundas), les ayudará a poder actuar más fácilmente con otras especies en el futuro.

Un tiburón gato de 40 centímetros

Ejemplar de tiburón pitarroja.
Ejemplar de tiburón pitarroja.

El tiburón pintarroja (S. canicula) es una especie de escualo de cuerpo alargado y cabeza con morro corto y redondeado. Es un tipo de tiburón gato propio de las costas cantábricas y mediterráneas. Son reconocibles por la forma alargada de sus ojos, que recuerdan a los de un gato, y por sus dos aletas dorsales. Su longitud oscila entre los 40 y 50 centímetros de longitud, aunque se han registrado ejemplares que han llegado a medir hasta 100 centímetros. Su dorso es de color gris amarillento con pequeñas manchas negras, pardas y blancas. Su piel es áspera y, en lugar de escamas, está cubierto de dentículos dérmicos. Tiene ocho aletas y en la parte inferior de la cabeza se encuentran sus orificios nasales.

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