Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
CONVERSACIÓN GLOBAL

‘Hackers’ éticos al servicio de la ley en Holanda

Un proyecto de reinserción de delincuentes les obliga a trabajar en empresas tecnológicas

‘Hackers’ éticos al servicio de la ley en Holanda

Yoda, el respetado Maestro Jedi, educa a los defensores de la paz en el universo ficticio de la Guerra de las Galaxias. Su nombre, sin embargo, ha sido aprovechado en Holanda para apadrinar un proyecto real de reinserción de hackers menores de edad. Patrocinado por el ministerio fiscal y la Fundación Halt, especializada en combatir la delincuencia juvenil, consiste en obligarles a aprovechar su habilidad informática con fines legales. Que se transformen en una especie de salteadores éticos de Internet, al servicio de la policía, por ejemplo. Dos chicos holandeses de 14 y 15 años, vecinos del noreste del país, han recibido ya dicho castigo ejemplar y el resultado ha sido tan satisfactorio que el plan se ampliará ahora a escala nacional.

El mayor de los muchachos había robado los correos electrónicos, y sus correspondientes contraseñas, de una web que no ha sido desvelada por la policía. El otro se metió en la página de su escuela y la desactivó, con el consiguiente disturbio de horarios y exámenes. Ambos tuvieron que rendir sus ordenadores a los agentes, elaborar un plan de seguridad y redactar una solicitud de empleo formal. Se les obligó a afrontar las consecuencias de sus actos y también a resolverlos. Después, el servicio social en su comunidad que les hubiera impuesto el juez, se convirtió en un trabajo en una empresa de información y tecnología. Parece un premio, más que un castigo, pero la fiscalía no lo ve así. No solo fueron sacados del colegio y sus compañeros supieron lo que había pasado. Se quedaron sin vacaciones y la experiencia de participar “en una firma legal les impresionó”. En la Fundación Halt, que colabora con la policía y la justicia en toda Holanda, esperan que “estos chicos sean capaces de darle la vuelta a sus actos y encontrar un futuro como hackers éticos, en un contexto legítimo”. La firma que los tuvo en sus oficinas se dedica a la seguridad, y según sus responsables, la pareja de adolescentes llegó abochornada, “pero debemos decir que salieron con la lección aprendida”. Si no con La Fuerza, cargados al menos de energía.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.