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De la militancia de Marisol a los millones de Marta Sánchez en ‘Interviú’

Con su cierre se acaba una época en la que la emblemática revista se propuso desnudar a los famosos en su portada y al país en sus páginas interiores

De izquierda a derecha, Marisol, Jesús Vázquez y Ana Obregón tal y como aparecieron en la portada de la revista 'Interviú'.
De izquierda a derecha, Marisol, Jesús Vázquez y Ana Obregón tal y como aparecieron en la portada de la revista 'Interviú'.

Interviú se publicó por primera vez el 22 de mayo de 1976 y quien no sea capaz de situarse en la España de entonces, no logrará entender ni su éxito, ni las portadas de mujeres semidesnudas que se convirtieron en reclamo y clave de su triunfo. Tampoco las razones para que algunas de las famosas más relevantes del momento —también ha habido algún representante masculino— posaran para ella.

El sentido de una publicación que mezclaba desnudos con periodismo de investigación y reportajes de calado, podría resumirse en una frase de Antonio Asensio, su primer director, pronunciada 20 años después de su lanzamiento: “A los españoles les faltaba sexo, les dimos sexo. Faltaba claridad, les dimos la libre expresión de los columnistas. Era un traje a medida. Un cóctel. Pero no molotov”.

El dictador Franco acababa de morir, la democracia daba sus primeros pasos y los españoles estaban ávidos por saber y por dejar de ser pacatos; eran de los últimos europeos que para ver un desnudo erótico en la gran pantalla, tenían que cruzar la frontera y comprar entrada en alguno de los cines del sur de Francia. España olía a naftalina y había ansía de libertad. Interviú encarnó todo eso y la fórmula de mezclar el erotismo prohibido por el franquismo y un periodismo osado hasta entonces vetado, funcionó.

Ana Obregón en la portada de 'Interviú'.
Ana Obregón en la portada de 'Interviú'.

Es en ese escenario en el que algunas de las famosas de la época apostaron por hacer militancia contra la censura y convertir su cuerpo en bandera de libertad. Algo así como decir a gritos: me desnudo porque quiero y porque puedo. Esto ocurrió durante los dos primeros años de la existencia de la revista, así al menos lo recuerda César Lucas, que llegó a Interviú en 1978 como jefe de fotografía pero antes firmó una portada mítica: el desnudo de Marisol, la actriz y cantante que fue niña prodigio y símbolo de los valores familiares del franquismo.

Después empezó a fluir el dinero y comenzó otro género en el que las protagonistas de esa portada comenzaron a buscar rentabilidad y visibilidad a partes iguales. Lola Flores, Sara Montiel, Charo López, Agatha Lys, Victoria Vera, Blanca Marsillach, Susana Estrada, Silvia Tortosa, Rosario Flores, Ana Obregón, Bibiana Fernández, Rocío Jurado, Elsa Pataky, Paula Vázquez, Esther Arroyo o Anne Igartiburu, han sido algunas de las profesionales que ocuparon este lugar. Como también lo hicieron un reducidísimo grupo de hombres: Sergio Ramos, Jesús Vázquez, Rafael Amargo, Álvaro Muñoz Escassi o el estilista Pelayo Díaz. “El objetivo era conseguir una complicidad con la persona a quien retratabas en un momento que podía ser tenso", explica César Lucas. "Me gustaba el estilo de la revista francesa Lui más que el de Playboy: fotos bellas, bien tratadas. Yo nunca manipulé ninguna fotografía, no quité una arruga o adelgacé una pierna; jugaba con la luz para conseguir el mejor resultado”, explica Lucas.

Lola Flores en el robado posado con el que apareció en la revista.
Lola Flores en el robado posado con el que apareció en la revista.

Reconoce que siempre hubo ligero reconocimiento profesional y un cierto tono machista hacia su trabajo. Pero no recuerda que ni una de las fotografiadas se marchara descontenta.

Las sociedades cambian y las claves del erotismo, del periodismo y la economía también. Los 40 millones de pesetas (más de 240.000 euros) que recibió la cantante Marta Sánchez, por la portada más cara de los 41 años de historia de Interviú, se convirtieron en cachés que oscilaban entre los 3.000 y 10.000 euros para protagonistas cada vez menos relevantes y glamurosas. Las ventas de 500.000 ejemplares de sus décadas gloriosas, empezaron a caer a partir de finales de los años 90 y raras veces superaban los 17.000 en su último año. La redacción que consiguió grandes reportajes como los vinculados a las tramas de extrema derecha, el crimen de los marqueses de Urquijo, el caso GAL, los niños robados del franquismo o los primeros escándalos bancarios, menguó y las investigaciones eran menos y posibles más gracias a la profesionalidad de su plantilla que a los medios con los que contaban.

Al final vencieron los argumentos financieros. Interviú ya no ha llegado a los quioscos en 2018, pero sus chicas de portada seguirán en el imaginario de una generación que encontró en esta publicación la liberación y la información que les había vetado 40 años de dictadura.