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Historia de un fracaso

Por tiempos, antes del Gobierno y ahora de su partido, Artur Mas se ha ido, o le han invitado a irse, de la política. Deja tras de sí un rosario de pésimas gestiones: la de su liderazgo, la de su Gobierno, la de su partido, la de su patrimonio y la de Cataluña. Confió en Puigdemont pensando que sería un títere manejable por él desde la sombra, no ha sido así; situó en la ilegalidad y en el enfrentamiento con el Estado central las líneas maestras de su acción gubernamental; CDC no existe y JxC no es exactamente, ni social ni electoralmente, su sustituto, el actual PDeCAT; las causas legales contra él han llevado a que se embarguen sus propiedades para responder de posibles delitos; y Cataluña es inestable, está fracturada, enfrentada, además de más empobrecida. Este es el balance, el de la historia de un fracaso basado en su mesianismo y su falta de realismo. Por el bien de los ciudadanos, que no vuelva a aparecer en la escena pública.— Dionisio Rodríguez Castro. Villaviciosa de Odón (Madrid).

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