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La Casa Blanca ha caído

La conclusión que se deriva del libro de Wolff es que la función ejecutiva del Gobierno americano, tal y como la conocíamos, ha dejado de existir

Ejemplares del libro de Michael Wolff, que se ha convertido en un gran éxito editorial.

Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump es una lectura apasionante. Aunque hay que leerlo con sumo cuidado dadas las licencias que se toma el autor a la hora de atribuir entre comillas citas literales pronunciadas en situaciones en las que ni él ni, a veces, su fuente estaban allí.

El género que Michael Wolff aspira a practicar es el de periodista forense: una buena investigación factual y un enorme número de entrevistas personales permite conocer lo ocurrido con mucha exactitud y ponerse a salvo de las versiones interesadas y autoexculpatorias de los protagonistas.

Una obra maestra en ese género es Los comandantes, de Bob Woodward, una magnífica reconstrucción de la decisión de Bush padre de invadir Irak. Como lo es Arrogancia, de Michael Isikoff, un trabajo de artesanía sobre cómo Bush hijo decidió ir a por Sadam. Sin olvidar la joya que es La guerra de Charlie Wilson, de George Crile, sobre el papel de la CIA en el Afganistán ocupado por los soviéticos. Tan minuciosos son que en ellos se aprende más sobre historia, política y relaciones internacionales que en muchos manuales académicos.

El libro de Wolff no llega a ese estándar de calidad: aunque interesante, le puede la anécdota y la caracterización psicológica del personaje sobre el deseo de establecer los hechos. El resultado es que el periodista sale derrotado en favor del retratista, contumaz e irónico, de la Corte de Trump.

Ello no merma el interés del inmenso fresco que Wolff compone sobre el caos que descendió sobre la Casa Blanca el 20 de enero de 2017, tan morboso de observar como El jardín de las delicias de El Bosco. Asistimos atónitos a la combustión provocada por un gigantesco Narciso que ha tomado al asalto el órgano central del sistema político estadounidense. Un hombre que habla pero no escucha, ni siquiera a sí mismo, y cuyos únicos instrumentos de trabajo son la adulación sin límites a aquellos que quiere conquistar y la difamación inmisericorde de los que quiere destruir.

La conclusión que se deriva del libro de Wolff, solo con que la mitad fuera verdad, es que la función ejecutiva del Gobierno americano, tal y como la conocíamos, ha dejado de existir. En lenguaje bélico: se confirma que la Casa Blanca ha caído. @jitorreblanca

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