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La decisión de Trump que obstaculiza un acercamiento

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel frena posibles acuerdos en el Golfo

Vista del casco antiguo de Jerusalén.
Vista del casco antiguo de Jerusalén. EFE

La decisión de Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel ha propiciado todo tipo de especulaciones sobre el conocimiento (y apoyo) al respecto de Arabia Saudí y las petromonarquías aliadas (Emiratos Árabes Unidos y Bahréin). Desde la llegada al trono del rey Salmán (y su delegación del poder en su hijo y heredero, el príncipe Mohamed), la enemistad hacia Irán ha puesto en el mismo bando a saudíes e israelíes. Con o sin contenido real, desde Israel se ha fomentado esa imagen de acercamiento: a primeros de año la exministra de Exteriores, Tzipi Livni, se fotografió con el exjefe de los servicios secretos saudíes Turki Bin Faisal en Davos; luego, la embajadora en Viena visitó el Centro Internacional para el Diálogo Interreligioso e Intercultural Rey Abdalá y difundió su foto ante la bandera saudí; finalmente, el ministro de Inteligencia invitó al príncipe Mohamed a visitar Israel en su condición de “líder del mundo árabe”. Pero ha habido otra pista menos publicitada y tal vez más significativa: el acercamiento de Bahréin al Estado judío. Los gestos del pequeño reino resultan especialmente indicativos dados los precedentes en los que ha actuado como punta de lanza del trío de aliados (como sucedió con el boicoteo a Qatar). Además, tiene el bagaje perfecto para romper el hielo: aunque los dirigentes, como el resto del Golfo, invocan a menudo la causa palestina y nunca han establecido relaciones diplomáticas con Israel, mantienen contactos extraoficiales desde hace dos décadas. No en vano, Bahréin es la única petromonarquía que cuenta con una pequeña comunidad judía autóctona e incluso llegó a nombrar a una de sus integrantes, Huda Nonoo, embajadora en EE UU (hasta 2013).

Sin embargo, todo parece indicar que el anuncio de Trump ha abortado un eventual proyecto. Cuando tres días después una delegación interconfesional bahreiní visitó Israel para hablar de la normalización de relaciones, la reacción palestina, que se negó a recibir a sus integrantes, y la presión local, llevaron al Gobierno a distanciarse. El grupo ni siquiera ha incluido el viaje en su web.

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