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20 discos de hip hop de los 90 que debes pedir a los Reyes Magos para entender a Kendrick Lamar (y el trap)

Si eres joven encontrarás en estos álbumes el origen de lo que escuchas. Si ya no lo eres, te servirán para acceder a Tyler, the Creator, Childish Gambino y demás joyas ‘millennial’

20 discos de hip hop de los 90 que debes pedir a los Reyes Magos para entender a Kendrick Lamar (y el trap)

Aunque ahora parezca increíble, durante la primera mitad de la década de los 90 en España hubo un gran (enorme) agujero respecto al hip hop. Entre la apropiación interesada del fenómeno de finales de los 80 (con el Hey pijo! y similares) y el auge de una nueva generación con 7 notas 7 colores, CPV y Solo los Solo, el hip hop vivió años de plomo. Ahora que la música urbana vive una edad de oro con la explosión del trap y las obras cumbre de Kendrick Lamar, Migos o Tyler, the Creator, entre otros, toca recuperar discazos de aquella época. Aquí van 20 incunables.

2Pac – 2pacalypse now (1991)

Kendrick Lamar siempre lo cita como su mayor influencia. El disco de debut de 2Pac es un retrato salvaje y descarnado de un young black male soltándole al mundo toda su mala hostia. Trapped es un chaval de 20 años preguntándole en bucle a la vida que planes tiene para él.

Nas – Illmatic (1994)

La biblia del hip hop moderno. Resume todo lo que había habido hasta entonces con una poesía y un nivel de profundidad sonoro nunca visto. Kendrick Lamar lo considera una influencia capital en su manera de contar historias.

Outkast – Southernplayalisticadillacmuzik (1994)

Con el mundo del hip hop dividido en dos costas, de repente, Atlanta apareció como un fogonazo de creatividad. El primer disco de Outkast es un sorpresón a base de soul, funk y golosinas musicales con una onda expansiva que ha llegado hasta Migos.

Onyx – Bacdafucup (1993)

Pesado y alucinado como un saco de piedras remojado en LSD, el disco debut de este grupo es una patada en el oído. Música incómoda y bruta, que arrima el hip hop a sonidos más bestias y oscuros. Hardcore rap que no da respiro.

Dr Dre – The Chronic (1992)

Del gangsta rap al g-funk, el primero disco de Dr. Dre suena vacilón y setentero, dándole un nuevo swing a un estilo que no podía ponerse más bruto, pero sí ser más cool. Es también la carta de presentación de Snoop Dogg en unos featuring impagables.

Snoop Doggy Dogg – Doggystyle (1993)

Meloso y melodioso, el primer disco del rapero angelino fue capaz de sonar auténtico y bailable al mismo tiempo. El fraseo nasal de Snoop es hoy en día el sonido más reconocible del gangsta funk.

Warren G – Regulate… G Funk Era (1994)

La reinvención del soul pasado por el prisma del g funk. Es música que, por momentos, podría tararear hasta un padre de familia, aunque lo único liviano sea la forma. El propio Warren G ve influencia suya en artistas actuales como Drake.

Digable Planets – Blowout Comb (1994)

Pasó desapercibido en su día y es una pena, porque pocos discos fusionan tan bien jazz, música experimental y hip hop. Los discos de Tyler, the Creator, con su complejidad sonora, podrían ser primos hermanos de este.

Mobb Deep – The infamous (1995)

Loops pianísticos, líneas de bajo minimalistas y sintetizadores distorsionados en un disco que es como un cóctel molotov para el oído. Algo de esto hay en el hip hop contemporáneo de Migos.

Wu Tang Clan– Enter the Wu Tang (36 Chambers) (1993)

La obra maestra del hardcore rap y un ejemplo de cómo un supergrupo formado íntegramente por MC’s de peso puede sonar cohesionado y fluido. Frente al gansta rap de la Costa Oeste, aquí había contundencia y peso.

Goodie Mob – Soul food (1995)

Las primeras menciones al término trap aparecen en el hip hop de Atlanta de los años 90 como lugares para el intercambio de drogas y otras aventuras fuera de los límites de la legalidad. Este disco es el más destacado dentro del sonido Dirty south.

Public Enemy – Apocalypse 91. The enemy strikes black (1991)

El último gran disco de Chuck D. y compañía es, aparte de su disco más virulento contra el sistema, una obra maestra de sonidos ásperos, donde hasta le daban al trash con su versión de Bring the Noise con Anthrax.

A tribe called quest – Midnight marauders (1993)

Tyler, the Creator lo incluye siempre entre sus discos favoritos. El mítico grupo de Nueva York despliega aquí su colección de ritmos jazzeros, alternativos y voces enloquecidamente juguetonas. Un disco disfrutón.

MC Lyte – Ain’t no other (1993)

Una de las grandes MC’s de finales de los 80 se había equivocado con un disco comercial, Act like you know, y se enmendó con este, en el que hablaba de temas sociales y urbanos sin pretender ser lo que no es. Una obra cumbre del hip hop femenino.

NWA – Niggaz4life (1991)

El segundo disco del supergrupo de Compton es mucho más bruto, incómodo y bestia que el primero. Misógino hasta las trancas, hay que valorarlo por su complejidad sonora. La máxima esencia del gansgta rap, justo antes de pasarse a ser mainstream.

Smiff -N -Wessum - Dah Shinin’ (1995)

Un disco de un dúo neoyorquino que no habla de mucho más que de andar por ahí con armas y fumando marihuana. El truco es que lo hace con un estilo y una solvencia musical que te pone de rodillas. Adictivo.

The Goats – Trick of the shade (1992)

Hasta 25 cortes hay en este disco de un trío de Philadelphia con asuntos como clasismo, imperialismo o brutalidad policial. Una obra ambiciosa en la que podrían mirarse los discos más gordos de Kendrick Lamar.

The Disposable Heroes of Hiphoprisy – Hipocrisy is the greatest luxury (1992)

Spoken Word, ritmos industriales y hasta una versión de Dead Kennedys para demostrar, hace 25 años, que el hip hop podía sonar de otra manera. Una barbaridad.

Ol’ Dirty Bastard – Return to the 36 chambers (1995)

Un estilo bizarro, con frecuentes idas de la olla, ¿chistes? de buen/mal gusto. Ol’ Dirty Bastard era un alma libre con problemas mentales: como un Daniel Johnston del hip hop.

TLC – CrazySexyCool (1994)

Más allá del éxito del singles como Creep o Waterfalls, el segundo disco de TLC habla de sexualidad femenina en un momento en el que el hip hop era, sobre todo, misógino. Beats sensuales para un sonido a caballo entre el R&B y el hip hop.

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