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Manolo Santana, al borde de la red

El gran campeón de tenis, a los 79 años, cede su puesto como director del Open de Madrid entre rumores sobre su estado de salud

Manolo Santana y su esposa, Claudia Rodríguez, en el Mutua Madrid Open del pasado mayo
Manolo Santana y su esposa, Claudia Rodríguez, en el Mutua Madrid Open del pasado mayo

Manolo Santana (Madrid, 1938) publicó su autobiografía en 2004, Un tipo con suerte. Memorias de un jugador de tenis. Ya entonces, el extenista reconocía sin complejos sentirse una persona afortunada y reafirmaba esa entrega por el deporte que tantas alegrías le dio. Un deporte en el que comenzó como recogepelotas siendo un niño y en el que hoy es una leyenda. “El tenis ha sido y sigue siendo su día a día”, aseguran quienes lo conocen. Y es que, poco más de medio siglo después de hacer historia en Wimbledon, sigue viviendo por y para el tenis pese a que su estado de salud haya estado en entredicho en varias ocasiones. La última, hace unas semanas, cuando su exmujer Mila Ximénez aseguró en el programa de televisión en el que colabora que Santana no pasaba por su mejor momento. “Tiene una inmovilidad tremenda, no coordina y hay cosas de las que no se acuerda de un día para el otro”, dijo quien fue su esposa tres años (1983-1986) y con quien tuvo una hija.

A punto de cumplir los 80 años, Santana se resiste a soltar la raqueta. Su entorno más cercano asegura que “se le ve bien”, incluso él mismo reconoció en mayo que estaba “muy bien”. “El tenis le mantiene en forma y con ilusión”, aseguran conocidos. Casado con la colombiana Claudia Rodríguez, 20 años más joven, el veterano deportista vive desde hace algo más de dos décadas en Marbella, a donde llegó cuando la ciudad comenzaba a recuperar el esplendor de antaño. Tras retirarse de la competición, ha estado vinculado al tenis como entrenador, promotor de torneos o jugador del circuito sénior. Fue incluso capitán del equipo español de Copa Davis en dos ocasiones. En los últimos años, ha compaginado la actividad en el club de tenis que puso en marcha en tiempos del desaparecido Jesús Gil con la dirección del torneo Mutua Madrid Open. "Disfruta mucho formando a jóvenes en su club, descubriendo a nuevas promesas del tenis... Va y viene de Madrid por compromisos y por la organización del Mutua. Viaja a los grandes torneos, le falta tiempo para ir a los de Londres o Nueva York… el tenis es su vida", añaden quienes lo conocen.

Pero no lo es tanto el mundo empresarial. En junio de 2011 el ganador de cuatro torneos del Gran Slam puso a Rodríguez al frente de la sociedad Racquets Club Marbella SL, que administra el club de tenis marbellí. La empresa, en la que ella figura como administradora única y él como apoderado, no presenta cuentas desde 2012, cuando las pérdidas superaban levemente los 35.000 euros. Dos años después de este nombramiento, Santana se casó por cuarta vez con Rodríguez y abrió una nueva etapa en su vida personal tras tres fracasos sentimentales, una hija extramatrimonial y, cómo no, 72 torneos ganados. La pareja contrajo matrimonio en Marbella, una ceremonia a la que no acudieron ninguno de los cinco hijos del extenista y que despertó las dudas sobre la relación de estos con la nueva esposa del deportista.

Desde su llegada a la Costa del Sol, ha mantenido una estrecha relación con la ciudad. "Siempre ha colaborado en todo lo que se le ha pedido", señalan fuentes municipales, que resaltan, por ejemplo, su reciente apoyo a la candidatura de Marbella para acoger la primera eliminatoria de la Copa Davis del próximo año. Incluso en 2014 participó en un vídeo musical para promocionarla como destino turístico. Tal es su implicación, que el pleno del Ayuntamiento acaba de aprobar su nombramiento como hijo adoptivo de la ciudad.

Feliciano López, tras ser nombrado director adjunto del Mutua Madrid Open, junto a Manolo Santana el pasado jueves.
Feliciano López, tras ser nombrado director adjunto del Mutua Madrid Open, junto a Manolo Santana el pasado jueves. EFE

Pero tras una vida plagada de victorias y de acaparar portadas, Santana ha dado esta semana un paso al lado en su pasión por el tenis. El pasado jueves, con traje gris y corbata corinta, el deportista anunciaba que el próximo Mutua Madrid Open será su último torneo como director. Santana compartirá el cargo en 2018 con Feliciano López, una etapa de transición antes de ocupar al año siguiente la presidencia de honor y seguir, como siempre ha intentado, unido al tenis.