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La ‘jet set’ mundial se cita en el Baile de Debutantes

Entre los participantes está una nieta de la duquesa de Alba, la hija de la actriz Reese Witherspoon o la del propietario de Warner Music

De izquierda a derecha, Ava Phillippe, hija de la actriz Reese Witherspoon, y Amina Martínez de Irujo.
De izquierda a derecha, Ava Phillippe, hija de la actriz Reese Witherspoon, y Amina Martínez de Irujo.

En la ciudad del glamour por excelencia es uno de los eventos sociales del año, que ya es decir. Y una de las 10 veladas más prestigiosas del mundo, según la revista Forbes. Como cada año por estas fechas, este sábado París acogerá el Baile de Debutantes, donde una veintena de las adolescentes más privilegiadas del mundo —la mayor parte de las participantes son hijas de la aristocracia y de la alta burguesía, de millonarios y de famosos— serán oficialmente presentadas en sociedad en un evento donde solo los nombres de los diseñadores de alta costura de sus vestidos rivalizan con los de sus portadoras.

Entre las jóvenes que durante unas horas se sentirán como auténticas princesas en esta edición están Ava Phillippe, la hija de 18 años de los actores Reese Witherspoon y Ryan Phillippe; Helena Alesi, hija del piloto de carreras Jean Alesi; Laila Blavatnik, hija del propietario de Warner Music; Cecily Lasnet, cuya madre es la modelo Stella Tennant o la sobrina nieta del cineasta francés Louis Malle, Jeanne, como desvela la cuenta de Instagram de la organización del evento. Se perpetúa así la lista de apellidos conocidos del mundo de la nobleza, de las altas finanzas, la moda, el cine o hasta la política —una Kennedy, una Gorbachov y una Berlusconi han dado sus pasos de vals en este evento— que han nutrido el selecto baile el último cuarto de siglo.

En representación española, este año asistirá la hija de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova, Amina, que irá de la mano de su hermano Luis, elegido como su acompañante o cavalier. No es inusual, de hecho, que un hermano ejerza de caballero, aunque a menudo los jóvenes, que también visten de rigurosa etiqueta y deben tener un buen pedigrí, ni siquiera conocen a la muchacha a la que deberán acompañar durante la velada. Son las debutantes las que mandan una invitación a un joven caballero, aunque no necesariamente para que sean sus acompañantes, sino para otra de las participantes.

“Nosotros decidimos quién puede ir con quién, en función de su edad, de su altura, de su idioma y de sus historias”, explicaba esta semana a Madame Figaro Joëlle Pichon, encargada de los caballeros. En la promoción 2017, entre los cavaliers estarán Giacomo Belmondo, nieto del actor francés Jean-Paul Belmondo, o el maharajá Sawai Padmanabh Singh de Jaipur, que ejercerá de acompañante de Ava Phillippe.

Aunque el requisito principal para recibir una invitación al baile suele ser la condición de ser “hija, nieta o sobrina de”, el evento no es exclusivo. De hecho, en 2015 participó en el baile la estadounidense Olivia Hallisey, que a los 16 años inventó un test rápido para detectar el ébola, lo que le valió el premio Google Science Fair, ser nombrada por la revista Time como una de las adolescentes más influyentes del planeta y, también, una invitación a París. Dos años antes, Lauren Marbe, hija de un taxista de Londres, también asistió a la exclusiva reunión. El motivo: tener un cociente intelectual más alto que Albert Einstein.

Olivia Hallisey y su acompañante en el Baile de Debutantes de 2015.
Olivia Hallisey y su acompañante en el Baile de Debutantes de 2015.

“El dinero no es un criterio de selección. Es una cuestión de historia, de educación, de valores comunes que determinan las afinidades, las amistades que se nutrirán a lo largo de la velada. No aceptamos a niños malcriados”, aseguraba en vísperas de la edición de 2015 a Paris Match Ophélie Renouard. Ella es la gran dama del baile, la que decide quién entra y quién no en un evento que está en sus manos desde 1992.

El baile de debutantes es heredero directo de una tradición nacida en el vecino Reino Unido en el siglo XVIII para presentar ante el rey o la reina a las jóvenes de la nobleza. Paradójicamente, saltó a Francia en 1958, poco después de que la entonces joven reina Isabel II de Inglaterra acabara con una costumbre que consideraba anticuada. Tras la revolución de mayo del 68, también en Francia se dejó de celebrar. Hasta que Renouard retomó la tradición en 1992 y, con algunos toques propios, restableció todo su esplendor.

Reconcebido como un evento caritativo —cada año se elige una organización para la cual recaudar fondos—, pese a las aseveraciones de Renouard, el baile de debutantes sigue siendo cosa de unos pocos. Y no basta solo con ser privilegiado. Además de tener una edad entre los 16 y los 22 años, ser capaz de entrar en uno de los ajustados vestidos de alta costura que las grandes casas —Chanel, Dior o Armani son habituales en el evento— prestan para la ocasión es una norma no escrita pero no por ello menos respetada.