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Borja Thyssen y Blanca Cuesta, 10 años de matrimonio y mil batallas con la baronesa

La boda del hijo de Carmen Thyssen dinamitó la relación con su madre que, desde entonces, ha pasado por años de silencio y reconciliaciones de revista. La pareja continúa su unión ajena a quienes no apostaban por ella y pendientes de un juicio por delito fiscal

Borja Thyssen y en una fiesta en Madrid en enero de 2016.
Borja Thyssen y en una fiesta en Madrid en enero de 2016. GTRESOLINE

Entender las claves del matrimonio de Borja Thyssen y Blanca Cuesta es tan difícil como hacerlo con cualquier otro, porque las parejas son así de misteriosas para terceros cuando se trata de buscar razones a los asuntos del corazón. Ellos cuentan con elementos que elevan la tensión y la atención: él es hijo de Carmen Thyssen, heredero del fallecido barón Thyssen, que reunió una de las colecciones privadas de arte más reputadas del mundo, y pasó de ser el niño adorado de su madre a pleitear con ella en los tribunales. Nadie duda sobre el origen económico de estas desavenencias de ida y vuelta, pero madre e hijo cuentan con un escollo previo en su relación y se llama Blanca Cuesta. Exmodelo, cinco o 10 años años mayor que él, según la publicación que se consulte, y sin otro trabajo conocido que no sea rentabilizar su fama pintando cuadros que se han puesto a la venta por 9.000 euros de media. En su descargo, hay que decir que a su marido, con quien contrajo matrimonio el 10 de octubre de 2007, tampoco se le conoce una profesión en sus 37 años de vida.

La pareja se casó después de varios años de relación y cuando Blanca Cuesta se encontraba ya embarazada del primero de los cuatro hijos que completan la familia: Sacha (9), Eric (7), Enzo (5) y Kala (2 años). Esta unión no contó con la presencia de Carmen Thyssen, que hasta poco tiempo antes había compartido vacaciones y complicidad con la novia de su único hijo. Algunas fuentes especulan que la juventud de Borja –tenía 17 años cuando empezó su relación con Blanca Cuesta– le hacía pensar en una relación que no llegaría a más. Conviene recordar que cuando las cosas se pusieron serias y la pareja anunció su embarazo, la baronesa Thyssen sacó a pasear los mensajes de un móvil, hipotéticamente robado a la exmodelo, en el que había contenidos explícitos sobre una supuesta relación sexual de la novia con su guardaespaldas. La futura suegra no tardó en reclamar una prueba de paternidad que demostrara que el niño que esperaba era de su hijo.

La baronesa Thyssen y su hijo Borja durante la inaugruación del Museo Thyssen en Andorra en marzo de 2017.
La baronesa Thyssen y su hijo Borja durante la inaugruación del Museo Thyssen en Andorra en marzo de 2017. GTRESONLINE

Borja dejó a un lado las publicitadas dudas maternas y se casó con Blanca, sin su madre presente pero con una jugosa exclusiva con la revista ¡Hola!. Desde entonces la pareja ha ido desmintiendo a todos los que no apostaban por su relación y han seguido aumentado su familia y disfrutando de un elevado nivel de vida gracias a las entregas por fases de la herencia del barón Thyssen, a rentas inmobiliarias y a la nada desdeñable paga anual de 250.000 euros que le tiene asignada su madre. Todo ello con siete años de silencio entre madre e hijo y una querella criminal de por medio: la que Borja interpuso contra su madre en enero de 2011 por la supuesta apropiación indebida de dos cuadros que él quería recuperar para venderlos.

La querella se archivó pero madre e hijo no se reencontraron hasta octubre de 2012 cuando Carmen Thyssen le visitó en la clínica en la que estaba ingresada su nuera con motivo del nacimiento de su tercer hijo, a quien no llegó a conocer entonces. Tuvo que pasar otro año y medio para reencontrarse casualmente con la pareja a quien se acercó cuando les vio paseando por la calle y hubo que esperar hasta julio de 2014 para poder ver una imagen de los tres juntos.

Desde entonces el matrimonio ha cambiado varias veces de ciudad de residencia por motivos fiscales y el mismo motivo es el que aducen para justificar que en la actualidad Blanca resida en Madrid con sus cuatro hijos, y Borja en Andorra para cumplir con los 183 días al año que debe pasar fuera de España si quiere evitar más problemas con Hacienda.

Borja Thyssen con su madre Carmen Cervera, su mujer y sus cuatro hijos en el bautizo de la más pequeña, Kala, en junio de 2015.
Borja Thyssen con su madre Carmen Cervera, su mujer y sus cuatro hijos en el bautizo de la más pequeña, Kala, en junio de 2015. GTresOnline

Las relaciones entre madre e hijo van y vienen. Han compartido vacaciones en navidades y verano de 2016, pero no en 2017, al menos no en público. No existe una sola fotografía donde se pueda ver a Borja Thyssen junto a sus hermanas, las mellizas Carmen y Sabina a quienes Carmen Thyssen adoptó en 2008. Y lo peor para todos ellos, Borja Thyssen tiene una espada de Damocles pendiendo sobre su futuro: el juicio por el que la fiscalía le pide dos años de cárcel y 1,2 millones de euros por ocultar a Hacienda parte del dinero que ganó en 2007 por las exclusivas de su boda y el bautizo de su primer hijo.

Sea cual sea el resultado, en la familia sobrevuela una frase pronunciada por Borja que deja claro que en esta guerra Blanca juega con ventaja respecto a Carmen Thyssen, y que el apuesta claramente por su matrimonio: “Mientras no respete a Blanca no habrá nada que hacer”. Seguro que la baronesa ya lo ha anotado en mayúsculas en su agenda.

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