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La República Independiente de Ikea

Rajoy intenta poner luz con el 155 en la mano en el galimatías jurídico de Puigdemont

Rajoy activa el mecanismo para aplicar el artículo 155 de la Constitución.

En el laberinto jurídico en el que nos ha metido el president Puigdemont, Mariano Rajoy ha acertado esta mañana al solicitar claridad sobre lo que ocurrió ayer en el Parlament de Cataluña, un acontecimiento que bien podía haberse celebrado en cualquier bar o local de congresos a juzgar por el desprecio a las votaciones, los debates, los procedimientos, los letrados propios y ajenos y demás herramientas de la ley.

Al igual que el Govern catalán expuso hace semanas las leyes que quería aprobar para llevar a cabo su desafío ilegal en un teatro, ayer el president no eligió un teatro sino el Parlamento, pero bien podía haber sido el primero a juzgar por su comportamiento. Su "asunción del mandato" de independencia que supuestamente le han dado los ciudadanos y que pidió al Parlament "suspender" sin haber declarado se transformó en un manifiesto firmado con nocturnidad y secretismo por los diputados independentistas. Raros son los políticos que huyen de la legalidad democrática que tanto cuesta conseguir mientras otros, como en Venezuela, Cuba o cualquier dictadura o situación fallida, mueren triste y heroicamente por lograrla. En un desprecio a la institución, firmaron su proclamación de Cataluña como república independiente como si fuera la de Ikea, un aquí te pillo aquí te mato sin garantías, sin conocimiento de qué legalidad está en vigor, ni la vieja ni la nueva ni todo lo contrario, que así nos irá. Ilegalidad doble, al fallar a las leyes estatales y a las propias. Y que me perdone Ikea, que suponemos cumple las leyes, incluidas la del márketing tan efectivo. Que al menos tiene instrucciones de funcionamiento -a diferencia del procès- y que, en última instancia, sus muebles se pueden desmontar.

Así que Rajoy, en su estilo marianista habitual, pero esta vez bienvenido, pide lo que pedimos todos: saber si Puigdemont con ello "ha declarado la independencia" y obtener alguna certeza en medio de la confusión. Por una vez y sin que sirva de precedente, parece que el presidente del Gobierno ha hablado por todos, que nos lo seguimos preguntando horas después de lo vivido ayer: ¿Era eso la independencia?

Se activa así el artículo 155 de la Constitución, que dice exactamente esto: "Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas."

La pelota, en el tejado de Puigdemont. Queda por ver cuánto tiempo aceptarán los catalanes esta política de República Independiente de Ikea sin volver a la de verdad.

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